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¿Se puede franquiciar un ecommerce?

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¿Se puede franquiciar un ecommerce?

Comprar a través de Internet ya no es ninguna extravagancia. Gran parte del comercio actual queda en manos de las tiendas online y algunas, como Amazon, acumulan una parte importante de las ventas que se registran en el entorno digital.

Hacer la lista de la compra para después acudir a la red es cada día más común también en España, donde el 57% de las adquisiciones responden a motivos económicos –tal y como señala la web Emprendedores–, seguido de la facilidad a la hora de reclamar, un 55%, y la sencillez en el envío con un 52%.

A esa tendencia añadamos ahora el negocio de los franquiciados, otra estrategia comercial al alza. Según la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), al cierre de 2014, las principales variables de este mercado mostraban subidas de incluso dos cifras (estas variables son el número de redes, de establecimientos, de empleos generados y de facturación global).

Siguiendo entonces dos de las grandes tendencias del mercado no es desacertado hacerse la siguiente pregunta: ¿se puede franquiciar un ecommerce desarrollado en PrestaShop o Shopify? ¿Se puede mezclar una tienda online con el concepto de franquicia? La respuesta es rotundamente sí, aunque hasta ahora no existen demasiados ejemplos de ello.

Ocurre que en el universo franquicia encontramos negocios que operan bajo la fórmula online –por norma general prestan servicios a empresas y particulares–, o tiendas online (ecommerce) que eventualmente crecen y abren en locales físicos. Pero no es un franquiciado online real, o al menos no nace como tal. Escasean las tiendas online que apuesten por franquiciar el concepto a través de Internet.

En la página de Emprendedores ofrecen un par de ejemplos que se han lanzado a esta aventura. La idea de negocio, pese a que operan en sectores distintos, viene a ser parecida: crean una marca global con una central de franquicias que es propietaria de todos los dominios en Internet. Funcionan a nivel internacional, con una franquicia por país, contando cada franquicia con una almacén propio.

Como cualquier negocio que se desarrolla a través de la red, lo que prima aquí es la agilidad del servicio y la flexibilidad de la marca. En Internet todo va muy rápido, de modo que cada franquicia debe estar capacitada para satisfacer la demanda local en un tiempo muy breve, ofreciendo además un servicio acorde a las peculiaridades culturales de cada mercado.

Ocurre en las franquicias físicas y debería ser así también en las que van saliendo en Internet: una cadena debe saber adaptarse a todos los países en los que opera, conocer sus singularidades y aprovecharlas a su favor.

Así pues, ¿se puede franquiciar un ecommerce? Por supuesto que sí, pero para que el proyecto salga bien debe conjugar las virtudes de cada una de las tendencias comerciales. Por un lado, la flexibilidad y la agilidad de Internet, por otro, la fiabilidad, la adaptabilidad, y el potencial publicitario de la franquicia.