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5 tipos de clientes y cómo tratarlos

5 tipos de clientes y cómo tratarlos

¿Alguna vez te has parado a definir cuáles son tus tipos de clientes? En este artículo no solo te hablamos de los más habituales, sino que también te aconsejamos cómo tratarlos.

Generalizar nunca es bueno. Eso es algo que nos inculcaron nuestras abuelas y que, como todo lo que nos enseñaron estas santas señoras, es totalmente cierto. A ver quién es el guapo que les lleva la contraria. Pero, a veces, y solo a veces, resulta que generalizar tampoco es tan malo. Tomemos como ejemplo la generalización que todos podemos hacer de nuestros tipos de clientes (y que, de hecho, nos puede ayudar a escoger el mejor software CRM online).

Al fin y al cabo, ¿para qué íbamos a querer definir los tipos de clientes que tenemos si no fuera para usar esas definiciones en beneficio de nuestra empresa? En este artículo, por lo tanto, no solo queremos definir bien definido qué es un cliente, sino que perfilamos cinco tipos de clientes básicos que puedes localizar perfectamente entre tus habituales.

Una vez localizados, además, te ofrecemos un pequeño consejo sobre cómo tratarlos. Eso sí, a partir de ahí te toca a ti (y a tu equipo) gestionar estas relaciones con los clientes… ¿Has pensado hacerlo usando algún software CRM online como el que ofrecemos en Holded?

 

Definición (de diccionario) de cliente

En este blog nos gusta empezar siempre las cosas por el principio y, en este caso en concreto, por muy de perogrullo que sea, el principio pasa por definir exactamente qué es un cliente. Nada mejor aquí que recurrir al diccionario en general y a la RAE en concreto.

Según la Real Academia de la Lengua Española, un cliente es toda «persona que utiliza los servicios de un profesional o una empresa«. Así que, como profesional o empresa, ahora es el momento de preguntarte: ¿cuáles son mis tipos de clientes?

 

¿Cuál es el perfil de los clientes?

Existen muchos tipos de clientes, la verdad. Tantos como ventas posibles. Pero nuestras abuelas nos perdonarán si, como punto de partida, los englobamos en las cinco grandes tipologías que tienes a continuación…

  1. Cliente desconfiado. De entrada, todos somos clientes desconfiados. Y es normal. Entre todos los tipos de clientes, el desconfiado es aquel que no se fía de tu empresa y que, por lo tanto, antes de realizar una compra te va a avasallar a base de preguntas. Da por supuesto que será el tipo de cliente que relativice cualquier recomendación que le hagas, así que ¿cómo tratar con él? Respondiendo a todas sus imprecaciones de la forma más adecuada, convincente y clara posible, usando siempre datos de gran precisión. Si eso no funciona, prueba poniendo sobre la mesa testimonios de otros casos similares al suyo. Seguro que así te lo acabas de ganar.
  2. Cliente exigente. No confundamos el tocino con la velocidad: un cliente exigente no es un cliente agresivo (esta otra tipología ya la veremos más adelante). Es, sin embargo, un cliente que exige algo dentro de los límites de la lógica. La mejor forma de tratar con ellos, por lo tanto, será escucharles, sopesar sus exigencias y hacerles entender si son posibles o no. Porque, sinceramente, que su exigencia sea lógica no tiene por qué significar que puedas o debas asumirla.
  3. Cliente impaciente. El cliente impaciente vendría a ser un cliente exigente con prisas. Dicho de otra forma: es aquel que cree que es prioritario por encima del resto de tipos de clientes y que, por lo tanto, ostenta ciertos privilegios. Es por eso mismo por lo que, en este caso en concreto, resulta del todo imprescindible evitar el enfrentamiento y agasajarlos a base de información para hacerles entender que, aunque claro que le consideras un cliente especial, no está de tu mano saltarte las reglas.
  4. Cliente agresivo. No entremos en juicios innecesarios: los clientes agresivos en perpetuo mal humor existen y, más que hacer negocios contigo, parece que quieran discutir por discutir. Y punto. Incluso saltándose los límites del insulto. ¿Qué hacer con este escollo entre los tipos de clientes? Sin rebajarte a su nivel, obviamente. Ármate de paciencia y usa el respeto hasta desgastar su beligerancia y, a partir de ahí, con un poco de suerte, podrás entablar una conversación a nivel humano y no a nivel demoníaco.
  5. Cliente marisabidillo. ¿Existe algo más odioso que ese cliente que cree saber más que tú de tu propio producto o servicio? No. No existe nada más odioso, la verdad… Pero toca lidiar con ellos y con su tendencia a llevarlo todo a su terreno. ¿Cómo? Antes de nada, a base de paciencia, de educación y, sobre todo, de darles cierta parte de razón para mantenerlos contentos. Una vez se sientan cómodos sabiendo que tienen parte de razón, será el momento de ganártelos del todo.

¿Te ha resultado útil definir a tus diferentes tipos de clientes? Recuerda que este es solo el principio y que, ahora que ya tienes estos perfiles totalmente claros, es hora de establecer líneas de actuación usando un software CRM. ¡Ahora viene lo difícil (y desafiante)!