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Masteriza el arte del storytelling para beneficio de tu empresa

Masteriza el arte del storytelling para beneficio de tu empresa

El contenido es el rey… Pero, para masterizarlo, necesitas dominar el storytelling. En este artículo te explicamos cómo conseguirlo.

Que el contenido es la estrella es algo que nos ha quedado claro a todos. En una era en la que las redes sociales son el medio transmisor imperante a través del que millones de personas consumen toneladas y toneladas de contenido, hay que saber diferenciarse y crear discursos que no solo sean relevantes, sino también atractivos y elocuentes. Ahí es donde entra el storytelling.

Porque, si has oído hablar del contenido como estrella, seguro que también has oído hablar del storytelling como el arte de desplegar historias que atraigan a los clientes potenciales. Un arte que viene a imponerse sobre las prácticas de contenido desalmadas que imperaron durante varias décadas: notas de prensa insoportables, documentos aburridísimos, vídeos impersonales… Si sigues empeñado en todo eso, vives con años de retraso.

Porque hace ya un buen tiempo que las empresas han llegado a la conclusión de que necesitan un storytelling atractivo para crear un fuerte lazo de unión con sus clientes. El secreto básico de esta práctica está en contar historias transparentes, reales, honestas y cercanas… Piensa en todas las marcas que te gustan: ¿coincide con que son marcas que se han infiltrado en tu vida vendiéndote unas historias y un estilo de vida que te representa? Seguro que sí.

La idea, en pleno año 2019, es usar el storytelling para crear un contenido único que te ayude a explicar la historia de tu empresa… Y, de paso, convencer al cliente potencial de que eres lo que necesita en su vida. Para que lo consigas, a continuación te hablamos de seis técnicas imprescindibles para masterizar el storytelling en beneficio de tu empresa.

 

1. Humaniza tus historias

Esto es como el cine o como la literatura: ¿empatizarías con una historia protagonizada por una máquina de café? Va a ser que no. Por eso, la primera técnica básica a la hora de plantear tu estrategia de storytelling es humanizar tus historias: personalizarlas para que el receptor conciba tu empresa como un ser humano con el que pueda establecer lazos afectivos.

 

2. Cuenta cuentos (o historias)

¿Necesitas que los receptores de tu contenido asimilen todo un conjunto de conceptos elevados o datos intrincados? Ni se te ocurra dejarlos caer encima de ellos a palo seco… Más bien deberías hacer todo lo contrario. El storytelling funciona como el padre que acaba el día como cuentacuentos para su hijo: el cuento es una historia apasionante, obviamente, pero lo interesante es que suele «esconder» otros conceptos e ideas. Así pasan mejor.

 

3. Conoce a tu cliente

La idea del storytelling no es actuar de embudo con el que lanzar garganta abajo de tus clientes todo aquello que quieras obligarles a tragar. Por mucho que tú quieras llegar a un cliente, si este no es afín a tu discurso, nunca conseguirás nada con él. Por eso mismo, lo mejor que puedes hacer es conocerle, estudiarle, identificar sus necesidades… Y, a partir de ellas, construir tu propio discurso.

 

4. Cuida la presentación

Ay… ¿Recuerdas aquellos tiempos en los que un PowerPoint se consideraba el epítome de la sofisticación pedagógica? Suerte que han pasado, ¿verdad? Ahora, antes de nada, tienes que pensar en el medio en el que vas a transmitir tu historia: no es lo mismo Instagram que una nota de prensa, y no es lo mismo tu propio blog que YouTube. Una vez tengas claro el canal, utiliza todos los medios posibles para construir una historia compleja con los suficientes ganchos como para no perder la atención del receptor de tu mensaje.

 

5. Copia al cine

El formato imperante es el audiovisual… Y eso significa que ese es el lenguaje del que deberías copiar tus propias estrategias de storytelling. Las películas (o, por lo menos, cierto tipo de películas de vocación masiva) han identificado todo un conjunto de herramientas capaces de captar y mantener la atención del espectador. De hecho, aunque el medio de tu historia no sea audiovisual, piensa en el ejemplo fílmico y plantéate qué herramientas puedes usar para conseguir el mismo efecto.

 

6. Minimiza los datos

Ya ha quedado claro más arriba: los datos puros y duros son el enemigo de un storytelling fluido. Y, por lo tanto, deberías pensar en estrategias de servirlos en bandejas atractivas. Incluso en ocultarlos dentro de armazones espectaculares como un Caballo de Troya del siglo XXI. Usa metáforas, comparaciones y sé lo más gráfico posible. Pero, sobre todo, no cargues al receptor con datos, porque perderás su atención inmediatamente.