¿Sabías que hay deducciones fiscales que pueden hacer que Hacienda te devuelva dinero? Descubre cuáles puedes aplicar en tu declaración de 2026 y cómo reclamarlas sin complicaciones.
¿Sabías que ciertos gastos pueden ayudarte a reducir tu factura fiscal? Conocer las deducciones del IRPF aplicables es clave para optimizar tu situación con Hacienda y, en muchos casos, lograr una devolución significativa.
Sin embargo, la normativa puede resultar confusa y algunos beneficios pasan desapercibidos.
En este artículo, hemos analizado y sintetizado todas las deducciones vigentes para el ejercicio 2026, explicándote de forma clara y práctica cuáles te corresponden y cómo aplicarlas paso a paso.
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Las deducciones de IRPF son reducciones que se aplican sobre la base imponible de los contribuyentes. Son las cantidades que puedes restar de tu base imponible o de la cuota íntegra del impuesto, de forma que te permite reducir los impuestos totales a pagar. Las deducciones varían en función de la situación personal y familiar del contribuyente.
Pero, antes de hablar de las deducciones, tenemos que tener claros ciertos conceptos. Si ya los dominas, puedes ir directo a la parte de deducciones:
En España, el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es el gravamen sobre la ganancias de las personas físicas y lo deben pagar todos aquellos que residan en el país –o tengan sus actividades económicas principales ahí–.
Se cobra a las rentas obtenidas durante un año y es progresivo, es decir, cuanto más dinero haya obtenido alguien en ese periodo, mayor será el impuesto sobre la renta.
El IRPF se cobra por ‘tramos’ y se aplica dependiendo de las ganancias de una persona. El mínimo que se cobra es 19% de una renta de hasta 12.450 € y el máximo es 45% a personas que adquieran más de 60.000 € en un año.
Cabe aclarar que el IRPF, y las deducciones que se le pueden hacer, difiere entre comunidades autónomas.
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Según la Real Academia Española (RAE), desgravar significa deducir parcial o totalmente [un ente público o privado] el impuesto, la tasa u otra carga que pesa sobre ciertas cosas, según lo que establece la Administración.
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El IVA o Impuesto de Valor Añadido es un impuesto indirecto relacionado con el consumo de bienes o de servicios. Su coste lo asume el consumidor que adquiera el producto o servicio.
Aquí, los empresarios y profesionales que intervienen en la cadena de generación del impuesto funcionan como sujetos intermediarios que se encargan de repercutir este impuesto al consumidor del producto o servicio en cuestión, recaudarlo y depositarlo en la Administración tributaria de manera periódica.
El IVA soportado o deducible viene derivado de tus compras de bienes o servicios, mientras que el IVA devengado o repercutido es el que cobras a tus clientes. Dicho en otras palabras: la diferencia entre ambos depende de quién sea el vendedor y quién el receptor del producto.
Los autónomos que presentan anualmente la liquidación del IVA están obligados a reflejar en su declaración la diferencia entre el impuesto repercutido y el soportado.
La base imponible es la cantidad sobre la que se calculan los impuestos. La base liquidable es el resultado de haber aplicado las deducciones a la base imponible.

Existen diferentes tipos de deducciones, que se pueden clasificar dependiendo de diferentes criterios. Las podemos diferenciar entre estatales y autonómicas, pero también según su causa: por motivos familiares, vivienda, por donativos o por actividad económica.
En este caso, los autónomos pueden disfrutar de algunos beneficios fiscales al optar por retribuciones que no sean dinerarias, como por ejemplo cheques restaurante, seguros médicos, abonos transporte… Para optar al mejor tratamiento fiscal es necesario que se refleje en las condiciones contractuales para destacar las formas de retribución.
Es la parte más obvia: un ordenador puede ser considerado una herramienta de trabajo –dependiendo de tu sector–. Lo mismo ocurre con los artículos de papelería u oficina, y con las tarjetas de visita, el material promocional, etc. Todo esto es claramente desgravable.
Las dietas en horario de trabajo serán deducibles y los programas informáticos que utilices también. Por ejemplo, en el caso de un diseñador gráfico, podría desgravar la compra de Photoshop. A nivel general también es susceptible de desgravar Holded, ya que ayuda con la facturación de cualquier negocio.
La gasolina se puede desgravar en un 50% si el consumo se da con un vehículo empleado en viajar al trabajo o en visitar a clientes. Si es un vehículo de mercancías, entonces se puede desgravar el 100%.
Los trabajos realizados para empresas ubicadas en el extranjero están exentos de tributar hasta un límite máximo de 60.100 euros al año. Aunque existen unas condiciones:
Entre las principales medidas, destaca la deducción de hasta el 20% en la cuota del IRPF al iniciar una actividad económica nueva. Las condiciones para la deducción sitúan la base máxima en 100.000 euros anuales. Los requisitos para optar a la deducción son los siguientes:
La aplicación de esta deducción se llevaría a cabo en el primer año en el que se obtienen beneficios y al año siguiente.
Los puntos anteriores están vinculados al trabajo por cuenta propia, pero también hay condicionantes en el trabajo por cuenta ajena que permiten desgravar en la declaración de la Renta y que merece la pena mencionar.
Si eres trabajador por cuenta ajena, debes tener en cuenta que las retribuciones en especie no tributan hasta un límite. Aquí se incluyen la tarjeta restaurante, transporte, gastos de guardería, formación o seguros.
Las deducciones automáticas son aquellas que se aplican de forma automática en la declaración del IRPF sin necesidad de que el contribuyente realice ningún trámite adicional.
Si el contribuyente tiene el título de familia numerosa, la deducción se aplica automáticamente.
Las madres trabajadoras con hijos menores de 3 años reciben automáticamente una deducción en la base imponible.
Las aportaciones realizadas a organizaciones sin ánimo de lucro pueden ser deducidas de manera automática si se presentan correctamente los justificantes.
Los autónomos que cumplan con los requisitos pueden aplicar deducciones automáticas relacionadas con sus gastos e inversiones en la actividad económica.
Las siguientes, son deducciones a las que todos (independientemente de nuestra situación laboral) podemos aplicar.
Tradicionalmente, los planes de pensiones han sido unas de las figuras que más (y mejor) han ayudado a reducir la carga fiscal de los contribuyentes. Estos productos financieros sirven como complemento privado a las pensiones del sistema público y que el trabajador podrá cobrarlos una vez se jubile o en los casos estipulados por ley.
Los planes de pensiones desgravan en la declaración de la Renta en función de las cantidades aportadas. También se incluyen los planes de previsión asegurados, planes de previsión social empresarial y las primas satisfechas a seguros privados que cubran exclusivamente el riesgo de dependencia severa o gran dependencia.
El máximo que podemos deducirnos por estas aportaciones es de 2.000 euros al año en los planes de pensiones individuales y 8.000 euros en los planes de empresa. Si se tienen ambos, no pueden superar los 10.000 euros.
No te interesa invertir más porque no te lo deduces fiscalmente y tributarás cuando te jubiles y lo rescates. De este modo, la Agencia Tributaria nos devolverá parte del dinero invertido, que dependerá de cuál sea nuestro tipo impositivo marginal.
Además de las bonificaciones para emprendedores, también existen incentivos para promover el ahorro particular. La primera figura es los Planes de ahorro 5 (SIALP o CIALP), cuyos rendimientos no hay que tributarlos en el IRPF con un límite de 5.000 euros al año durante un plazo de 5 años –siempre que no se retire la inversión en ese periodo–.
La segunda figura son las conocidas como Reservas de Capitalización. Con este instrumento fiscal podemos reducir hasta un 10% la base imponible del Impuesto de Sociedades (IS) si la compañía crea una reserva indisponible y mantiene en ella fondos propios también durante 5 años.
Otro de los mecanismos más habituales para obtener desgravaciones en el IRPF son las ayudas sociales. Es decir, las donaciones a organizaciones no gubernamentales. Según la normativa, los contribuyentes podrán desgravarse un 80% de los primeros 150 euros donados y, a partir de esta cantidad, la desgravación será del 35%.
Generalmente, estas organizaciones se encargan de enviar por carta a los socios las cantidades satisfechas en cada ejercicio para poder comprobar si en el borrador de la Renta si se ha incluido en su casilla correspondiente. En caso de que no se refleje, se podrá añadir para obtener la bonificación en las aportaciones correspondientes.
La deducción por maternidad es una ayuda a las mujeres trabajadoras con hijos menores de tres años a su cargo que se otorga vía IRPF –también a los padres viudos o con custodia exclusiva de los menores–. La deducción también se aplica en el caso de adopciones y acogimiento sin importar la edad del menor, durante los tres años siguientes a su inscripción en el Registro Civil o durante los tres siguientes años a la resolución judicial de acogimiento. También se pueden acoger a ella ambos progenitores si los dos son del mismo sexo.
El padre o tutor también podrán aplicar la deducción en caso de fallecimiento de la madre o cuando tengan asignada en exclusiva la custodia.
La cuantía de la deducción es de 1.200 euros al año por hijo. El cálculo se realiza de forma proporcional al número de meses que se cumplan los requisitos. Es decir, si el niño nació el 1 de mayo, la deducción será de 8 meses y, por lo tanto, la deducción será de 600 euros.
Como ves, si sabes aprovechar las deducciones, conseguirás reducir los impuestos a pagar. Benefíciate de las mejores ventajas fiscales manteniéndote al día en estos temas y no dejes de aprovechar lo que te ofrece la tecnología.
Holded es una solución digital intuitiva y completa que te permite llevar la facturación y contabilidad sin problemas. Es una excelente forma de manejar con más agilidad tu día a día empresarial, y así poder detectar oportunidades, como posibles deducciones aplicables para tu negocio.
Estar al tanto de lo que puedes deducir no solo te ahorra dinero, sino que también te da el control sobre tu declaración, asegurando que pagues lo justo, ni más ni menos.
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No siempre: la ley vigente da derecho a aplicar la deducción solo en aquellos contratos de arrendamientos firmados antes del 1 de enero de 2015 y en caso de que el contribuyente sea menor de 35 años. Asimismo, este deberá tener una base imponible inferior a 24.107,20 euros anuales. Las condiciones y el porcentaje deducible también dependerá de la Comunidad Autónoma.
Es una de las preguntas más frecuentes cuando toca hacer la declaración de la renta, ¿me puedo desgravar un préstamo hipotecario en la declaración del IRPF? La respuesta depende de varios matices:
Hacer cualquier tipo de gasto en paraísos fiscales puede tener sus ventajas (y aquí lo dejamos ya a la imaginación de cada uno). Pero lo que no podrás hacer es desgravar estos gastos en tu declaración de la renta, ya que imputan en la misma categoría que las multas o los donativos y, por lo tanto, no se contemplan a este respecto.
No debemos tener prisas por terminar con la declaración de la Renta. De hecho, las prisas suelen dar pie a errores y a terminar pagando más de la cuenta. Lo primero que debes saber es que la Agencia Tributaria se equivoca con frecuencia por lo que tener una fe ciega en el borrador de la renta es un error que debemos evitar por encima de todo. El Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos advierte que se pueden perder hasta 300 euros al aceptar el borrador sin revisar.
Es muy recomendable que, aunque no estés obligado a presentar la declaración de la Renta, te descargues el borrador y lo revises igualmente. Si te sale a pagar, no será necesario que lo envíes. Pero si la renta te es beneficiosa una vez calculada, la podrás presentar.