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Cómo sobrevivir a los 100 primeros días de tu empresa

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Cómo sobrevivir a los 100 primeros días de tu empresa

Los 100 primeros días de una empresa e-commerce o analógica suponen una frontera importante. A partir de esa cifra el horizonte vital empieza a verse mucho más claro, razón por la cual las empresas encaran esa primera etapa maratoniana hasta cruzar los 100 días con una mezcla de angustia y tensión.

Con la idea de construir una guía con la que superar ese trance, los consultores Patrick Ducasse y Tom Lutz, de Boston Consulting Group, llevaron a cabo un estudio sobre los primeros 100 días de liderazgo de 20 CEOs que, de manera conjunta, llegaron a una serie de conclusiones sobre lo que querían hacer y sobre lo que efectivamente terminaron haciendo; o lo que lamentaron haber hecho y lo que no lamentaron.

De aquella experiencia nos legaron una hoja de ruta en forma de decálogo con los pasos a seguir para superar esos primeros 100 días:

El primer paso consiste en evaluar los puntos de liderazgo en el equipo y arreglar los cambios más urgentes en los primeros 30 días: identificar a quienes suman y dejar de asumir lastres innecesarios.

El segundo paso consiste en comunicar de manera nítida y efectiva la visión propia de la empresa y la misión que ésta tiene en los primeros 100 días. Además de transmitir esta visión, luego hay que asegurarse de que el mensaje ha llegado de manera correcta a sus destinatarios.

El tercer paso recomienda reforzar el networking más allá del círculo privado, salirse del campo de conocimiento propio y reunirse con 10 vendedores de prestigio contrastado para que nos orienten en qué falta por hacer. No olvides que el objetivo primero es la venta, y nadie mejor que estos profesionales para encontrar el asesoramiento necesario.

El cuarto paso cruza de lado y pone el foco en el cliente. Recomienda que el emprendedor se reúna con diez clientes potenciales y éstos ayuden a definir qué se está haciendo bien y qué se está haciendo menos bien, siempre desde la percepción de la persona que ha de adquirir nuestro producto.

El quinto paso urge a prestar atención a los hábitos de las personas que supuestamente son clientes potenciales. Acercarse a ellos y analizar, a partir de la información que van dejando en sus movimientos comerciales, el tiempo de consumo que hacen y por qué lo hacen. En definitiva, entender al consumidor desde un punto de vista casi sociológico.

El sexto consejo anima a detectar los puntos de inflexión, especialmente los negativos, y, una vez inmersos en momentos en los que el negocio no crece como debería, detener todo el gasto discrecional hasta que se hayan determinado las prioridades del negocio. La salud financiera es lo más importante para cualquier nuevo negocio.

El séptimo punto invita a aprender cómo se generan las ganancias en nuestro negocio: comprender los puntos de apalancamiento y desarrollar una métrica simple de reporte. Al entender cómo crece nuestro negocio podemos potenciar esas fortalezas que nos hacen seguir las vías marcadas.

El octavo paso pide más entendimiento, concretamente, recomienda que se entiendan los problemas que surgen del balance y que se comuniquen de manera inmediata.

El noveno paso contempla un escenario más positivo y aconseja desarrollar la capacidad de detectar oportunidades de negocio y las amenazas ocultas que se esconden en el mercado. El emprendedor ha de estar constantemente alerta sobre todos los movimientos que se realizan en torno a él.

Para terminar, el décimo consejo recomienda manejar las expectativas del grupo mediante la elaboración de un plan común que protocolice las funciones y las comunicaciones, asegurándonos además que el equipo lo cumpla a rajatabla.