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Todo lo que necesitas saber sobre el ‘crowdlending’

Todo lo que necesitas saber sobre el ‘crowdlending’

¿Tu aventura empresarial está a punto de arrancar y estás buscando un método de financiación? Deberías considerar el crowdlending.

La crisis financiera se ha llevado muchas cosas por delante. Una de ellas ha sido, sin lugar a dudas, las facilidades de las nuevas empresas para encontrar una financiación asequible y segura que les sirva como trampolín desde el que arrancar su andadura… Por suerte, en épocas de crisis se agudiza el ingenio. Y de ahí nace el crowdlending.

A no confundir, claro, con ese crowdfunding que se ha convertido en una moneda de cambio común de nuestros tiempos y con el que el crowdlending tiene algunas similitudes… Pero no tantas. Así que empecemos por el principio y definamos qué es exactamente este método de financiación empresarial que tan buenos resultados está dando en los últimos años.

 

¿Qué es exactamente el crowdlending?

El crowdlending es un sistema de financiación basado en un micropatrocinio alternativo a los sistemas bancarios habituales. En un momento histórico en el que los bancos ponen verdaderas trabas a proyectos primerizos en los que entra cierto factor de riesgo, lo más natural es que surjan métodos de financiación alternativos que les dejen de lado.

En el caso del crowdlending, es este un método basado en préstamos o créditos que una empresa recibe de una red de inversores profesionales, privados o institucionales. La forma en la que habitualmente se accede a esta red de inversores suele ser una plataforma online de subastas.

Los prestamistas e inversores particulares de este tipo de redes de crowdlending suelen invertir su capital personal a cambio de un interés negociado por ambas partes. Lo que, en conclusión, acaba suponiendo un sistema de financiación en el que todos salen ganando.

 

¿Cuáles son sus ventajas?

Los hechos son incontestables: la financiación bancaria cayó en picado en el año 2008 y, desde entonces, nunca se ha llegado a recuperar del todo. Obtener el apoyo económico de un banco para lanzar una startup es algo realmente dificultoso debido al factor de riesgo que implican estas empresas primerizas.

De esta forma, la principal ventaja de un sistema como el crowdlending es, fundamentalmente, que es capaz de reducir los costes en comparación a los préstamos bancarios. Al manejarse tipos de interés más pequeños, las nuevas empresas que recurren al crowdlending ven cómo sus ahorros aumentan y, por lo tanto, pueden invertirlos en mejoras de todo tipo.

Pero la empresa no es la única que sale ganando. Los inversores en un sistema de crowdlending se benefician de un tipo de interés más alto que en otras modalidades de inversión. De hecho, se puede llegar al 8% de tipo de interés. Lo que no está nada mal.

 

¿Y cuáles son sus riesgos?

Tampoco hay que creer que el crowdlending es el sistema de financiación pluscuamperfecto. Ni mucho menos. Como cualquier otro tipo de sistema, implica todo un conjunto de riesgos… Para empezar, el obvio riesgo para los inversores, que probablemente podrían obtener un mayor ratio de seguridad poniendo su dinero en algún otro tipo de actividad.

Aunque, de nuevo, todo depende de cómo se mire. Porque, si te lo paras a pensar, la existencia de un número elevado de inversores implica menor riesgo para cada uno de ellos, ya que también comporta inversiones de cantidades financieras mucho más optimizadas. No solo eso: recientes estudios demuestran que la tasa de morosidad dentro de los sistemas de financiación como el crowdlending son mucho menores si se comparan con los habituales préstamos bancarios.

Así qué, sí, riesgos existen… Como también existen en cualquier otra opción que pongas sobre la mesa a la hora de arrancar tu propia empresa. Ahora bien, con esta información en la mano, debes ser tú el que asuma qué modelo de financiación te compensa y te parece menos arriesgado.