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Retretes inteligentes, gafas sociales, VR… Así será la tecnología del futuro

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Retretes inteligentes, gafas sociales, VR… Así será la tecnología del futuro

Cada año tenemos videojuegos cuya calidad multiplica la de su versión anterior. Como ocurre también con las televisiones, los teléfonos o los ordenadores. En realidad, con todo lo que bombea unos y ceros en lugar de glóbulos. La tecnología avanza a una velocidad de vértigo, y casi todos los aparatos electrónicos que nos facilitan la vida crecen operados por un invento revolucionario llamado chip (abreviatura de circuito integrado).

Estos chips potencian todo lo que tocan, funcionando como un dedo divino. Cuando los chips tocaron los teléfonos, éstos pasaron a ser móviles. Cuando tocaron los gramófonos empezamos a intuir el iPod. Cuando entraron en el flujo del papel dinero nacieron las tarjetas. Cuando el chip tocó a las máquinas recreativas empezamos a tener videoconsolas, y cuando tocaron a los aviones comenzamos a jugar con drones.

La expansión de los chips es ilimitada, como también lo es su capacidad, pues ya incluso se pueden integrar en la ropa, el inodoro e incluso el cerebro. Ella Anderson, autora en Medium, ha jugado a jugado a adivinar el futuro de esta tecnología y ha recopilado una serie de avances que generan entre asombro, esperanza y un poquito de inquietud.

Gafas y lentes de contacto

En realidad ya está pasando con proyectos como las Google Glass. La tecnología aspira a colarse en nuestro campo de visión, y las gafas del futuro facilitarán la conectividad visual y completa a Internet, con lo que podremos responder a correos electrónicos, ver películas, escuchar música o explorar el ancho océano de Internet sin la necesidad de acceder mediante un ordenador.

Asimismo –ya lo hemos visto en las películas–, el reconocimiento facial hará que los nombres de las personas y un par de línea de su biografía aparezcan delante de nuestros ojos. Y podremos guardarlo para evitar lapsus y malentendidos. En ese sentido, las gafas harán la función de las redes sociales actuales. 

Otra funcionalidad de estas gafas inteligentes saldrá a relucir cuando visitemos un país extranjero. Los idiomas de los nativos aparecerán traducidos en tiempo real con subtítulos que aparecerán a la vez que una persona habla. O, si estás en modo turista, probablemente puedas emplear la realidad aumentada para reconstruir ruinas que antaño fueron arquitectura de vanguardia.
Por último, piensa en los exámenes de la carrera o el máster. Estas pruebas ya no se concentrarán tanto en la memorización como en las habilidades, las ideas y el pensamiento creativo. ¿De qué sirve memorizar si tenemos cualquier dato generado en el planeta con un simple movimiento de vista?

Pantallas

En un futuro en el que las gafas inteligentes tendrán más presencia y harán la función de móviles y portátiles, huelga decir que éstos últimos perderán cierto fuelle en el mercado. En cualquier caso, mientras los móviles y los portátiles sigan cumpliendo su función, en el futuro tendrán pantallas flexibles que podrán enrollarse y doblarse.

No hay razón para que toda tu casa no sea funcione también como un ordenador. El fondo de pantalla de tus dispositivos estará equipado con opciones que permitan cambiar la configuración de todo tu domicilio con solo pinchar en un icono.

En cuestión de entretenimiento, las pantallas avanzarán hacia la tendencia de lo táctil, funcionando una televisión a la manera que lo hace hoy un móvil.  En última instancia, las pantallas seguirán comiéndole terreno al papel y encontrarán hueco allá donde ahora recurrimos a la celulosa.

Transporte

Los autos autoconducidos ya son una realidad. Elon Musk y Tesla se están encargando de ello. Pese a que Uber acaba de enfentarse a un problema por problemas de seguridad derivados de estos coches, todavía se les considera más seguros que los vehículos conducidos por humanos. De hecho, los coches autoconducidos están creciendo tanto en el parque móvil que dentro de un tiempo será absurdo pensar en la función del conductor.

Por otra parte, los coches estarán sincronizados con sus diferentes fuentes de información para transmitir datos sobre la velocidad, el consumo de combustible, la ubicación de gasolineras cercanas, etc. Más aún: en caso de accidente, el vehículo podrá enviar la ubicación e historial médico al hospital más cercano. Mientras tanto, la ropa podrá controlar el ritmo cardíaco, la respiración y las ondas cerebrales.

Pero, ¿acaso el futuro coche inteligente va a salvar vidas? En parte podrá hacerlo proveyendo información, pero la medicina seguirá estando al frente.

Salud

El control de la salud comenzará en el baño de casa, pues serán baños inteligentes. Aquí se controlarán los fluidos para detectar proteínas cancerígenas nocivas o signos de otras enfermedades. Gracias a la detección temprana se podrá luchar más efectivamente contra ciertas enfermedades.

Estos inodoros inteligentes también pueden ser un buena herramienta de seguimiento de la dieta, pues ayudarán a detectar si se está comiendo demasiada grasa, o ingiriendo demasiado azúcar, sales, etc.

Los baños inteligentes llevarán incorporados chips que analizan el ADN, lo que le da acceso a información vital sobre los genes del individuo. La información genética estará disponible para el médico, que desde ese mismo instante podrá revisar sus necesidades y, si lo considera oportuno, pedir un nuevo órgano para ti. ¿Cómo lo hará? La idea es que en un futuro a medio plazo los órganos se puedan cultivar en el laboratorio con plástico y células extraídas de tu cuerpo.

Inteligencia Artificial y Robots

A veces da miedo pensar en el poder que tendrán los robots del futuro, las habilidades que desarrollarán, sin duda por encima de las nuestras. De hecho, algunas de las grandes mentes de nuestro tiempo están preocupadas por la posibilidad de que éstos acaben gobernando a los humanos. Quizás Matrix no esté tan lejos.

En cualquier caso, antes de que esto llegue, antes incluso de que el robot alcance el nivel de un perro o un mono, los científicos consideran que tendremos numerosas señales de esta evolución. Y en ese punto habrá que decidir si queremos que sigan avanzando en la misma dirección.

Actualmente estamos viendo cómo las máquinas están reemplazando a los trabajadores tras la automatización de sus empleos: ocurre en el trabajo de fábrica, en los transportes, en la mano de obra externa, en la inversión de mercado e incluso en la medicina. Desde que el único objetivo de una empresa pasa por obtener beneficio, el empleo tal y como lo conocemos corre el riesgo de desaparecer, pues los robots no necesitan descanso, son más eficientes y no cobran salario. En este sentido, la reubicación del humano no será sencilla, y tal vez convenga plantear la posibilidad de instaurar una especie de renta básica universal. O eso, o repensar el sistema económico global.

Realidad Virtual

Según algunas previsiones de expertos en la materia, la realidad virtual del futuro próximo nos permitirá explorar mundos lejanos y convertirnos en un personaje a nuestra elección. Como Second Life, pero millones de veces más realista y vivencial. De hecho, incluso se podría ganar dinero en esta segunda vida y transferir los ingresos al mundo real.

Hasta hoy la realidad virtual ha encontrado aplicaciones limitadas, en especial dentro del entretenimiento o en el tratamiento terapéutica. Sin embargo, en un futuro no demasiado lejano esta posibilidad encontrá vías de desarrollo mucho más radicales, entremezclando el mundo que conocemos con el que estemos dispuestos a conocer. Pasaremos de ser dependientes de Internet, a vivir dentro de la red.

En definitiva, todas estas aplicaciones de la tecnología conseguirán de alguna manera que dejemos de ser muggles para convertirnos en magos al estilo Harry Potter. De hecho, a ojos de alguien nacido en el siglo XVIII, probablemente ya lo seamos.