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¿Por qué Chiara Ferragni se estudia en Harvard?

¿Por qué Chiara Ferragni se estudia en Harvard?

¿Sabías que de Chiara Ferragni y su blog The Blonde Salad (y también su abultada facturación) es un caso de estudio en Harvard?

Es oficial: desde el pasado año 2015, Chiarra Ferragni es un caso de estudio dentro de Harvard analizado y explicado por Anat Keinan. Y cualquiera que no esté demasiado metido en el mundo de los influencers puede que se pregunte: ¿en serio? ¿Y por qué exactamente? Pues no solo porque un blog le haya bastado para convertirse en uno de los negocios con una facturación anual más lucrativa. También porque es algo así como el ejemplo a seguir dentro del mundo de los influencers.

Al fin y al cabo, haber nacido en el año 1987 la sitúa precisamente en el medio perfecto de una generación millennial de la que es un ejemplo andante. Se le suma, además, haber crecido en Italia (específicamente en Cremona), donde ella misma siempre señala que resulta particularmente difícil triunfar en tus propios términos si eres una mujer.

Pero volvamos al principio: ¿por qué en Harvard se estudia el caso de Chiara Ferragni? Adentrémonos en un repaso exprés a la carrera de esta italiana… Y la respuesta quedará mucho más que clara.

 

Del blog al magazine de lifestile

En el año 2009, Chiara Ferragni decidía aparcar sus estudios de derecho y volcar todas sus energías en su blog The Blonde Salad. Podía parecer una decisión arriesgada justo en un momento como aquel, en el que el mundo estaba volcado en MySpace, Facebook tan solo acababa de nacer y, de hecho, Instagram ni existía.

Pero hay que recordar que internet ya estaba viviendo su primero coletazo de egomanía gracias a otra red social hoy extinta: Fotolog. Aquello fue la semilla del blogging que muchas blogueras empezaron a llevar hacia el mundo de la moda… Y ahí empezaron los aciertos en la carrera de Ferragni: desde un buen principio, Chiara entendió que una bloguera no debía vivir en una torre de marfil como habían vivido las figuras de influencia de la moda hasta entonces.

Una bloguera debía ser accesible y, en consecuencia, convencer a sus seguidores de que la moda también era accesible para ellos. Los inicios de Chiara Ferragni están repletos de fotos con los ojos bizcos y una actitud desenfadada que hacía que las prendas que promocionaba fueran más apetecibles. Entendió el concepto de «valor añadido» antes que nadie.

Y es por eso que no resulta para nada extraño que, desde el principio, Ferragni trabajara mano a mano con Riccardo Pozzoli (su antigua pareja y actual CEO de The Blonde Salad) para coger ese blog personal y convertirlo en un negocio. ¿Cómo lo hicieron? Para empezar, enfocándose en la facturación e incluyendo banners con fotos en las que Chiara lucía ropa de las marcas que estuvieran dispuestas a pagar entre 1.000 y 2.000 euros por post. A partir de entonces, y como es obvio, los presupuestos que maneja The Blonde Salad se han disparado de forma exponencial.

 

Del magazine de lifestyle al negocio global

«He creado una plataforma inspiracional. Hacemos mucho por el e-commerce, los proyectos y el management. Pero la mayor parte de la facturación proviene de proyectos relacionados conmigo misma«, decía Chiara Ferragni hace unos años en una entrevista en The Guardian. Con estas palabras dejaba bien claro cuál es el secreto de su éxito: saber que ella misma es una marca… Y actuar en consecuencia.

Eso es lo que se estudia a día de hoy en Harvard: cómo Chiara ha convertido toda su vida en un negocio que incluso va más allá de The Blonde Salad. Todo empezó, claro, cuando lo de «magazine de lifestyle» se quedó pequeño y Ferragni y Pozzoli tuvieron que tomar una decisión drástica. La idea era aumentar los beneficios a largo plazo aunque eso significara recortarlos en el futuro inmediato.

Dicho de otra forma: cerraron sus fuentes de facturación con marcas intermedias y empezaron a trabajar solo con firmas de lujo. ¿Por qué? Para aumentar el valor del producto que vendían y siguen vendiendo, que no eso otro que la misma Chiara Ferragni. A la vez, esto les permitió diversificar el negocio: por un lado, The Blonde Salad lanzaría su propia colección de ropa a precios populares aptos para el púbico habitual de la bloguera; y, por otro, se crearía una nueva marca llamada Chiara Ferragni Collection con precios propios de la haute couture.

Y eso sin olvidar que, como dice ella misma unos párrafos más arriba, sigue sacando rédito de múltiples proyectos que giran en torno a sí misma y que se suman al blog y a las líneas de ropa. ¿Te imaginas cuál debe ser la facturación de Chiara Ferragni? Pues, aunque eso es algo secreto, también es el principal motivo de que se estudie en Harvard.