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9 lecciones de negocio que podemos aprender del golf

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9 lecciones de negocio que podemos aprender del golf

El golf es un ejercicio fantástico para desarrollar habilidades comunes asociadas a la competición deportiva, caso de la concentración, la precisión, la fuerza o la resistencia. Pese a que esas competencias no son para nada desdeñables, aquí nos centraremos en las lecciones de negocio que la práctica del golf puede dejarnos.

No es baladí; el golf está ampliamente relacionado con el entorno empresarial, desde los torneos de networking hasta las partidas entre compañeros de trabajo o las ‘reuniones’ informales sobre el campo. Pero basta de preámbulos, éstas son las lecciones de negocio que podemos extraer del deporte que ha inmortalizado a figuras como Severiano Ballesteros o Tiger Woods.

La importancia de la competencia técnica. Para crecer en el golf necesitas aprender ciertas habilidades específicas. Necesitas saber cómo hacer un golpe draw o un fade. Debes saber balancear el palo, qué material es mejor para cada golpe, etc. Todos necesitamos ponernos en manos de alguien más experto para que nos mejore, y en el negocio no es diferente. Ahí debes tener ciertas competencias, pero también necesitas reciclarte constantemente para estar en sintonía con las tendencias del mercado. Dustin Johnson tiene que actualizar sus habilidades continuamente, como también tiene que hacerlo el CEO de tu empresa.

Competencia psicológica. Es importante entender la psique del juego, pues necesitamos administrar más de 18 hoyos al máximo rendimiento desde el primero hasta el último. Si empezamos bien debemos evitar confiarnos. Si empezamos mal necesitamos no caer en el derrotismo. Aprende qué has hecho mal en un hoyo y mejora en los siguientes; exactamente lo que haces en el negocio. Aprende, mejora, mantente concentrado y motivado.  

Sé consecuente con tus capacidades y modula tu energía. No puedes permitirte intentar golpes para los que no estás preparado. Tampoco es necesario que rompas la bola en cada primer disparo. Golpea como hayas aprendido a hacerlo y, desde ahí, crece poco a poco, sin experimentos imposibles. Intentar hacerlo todo a plena potencia, tanto en el golf como en los negocios, será desastroso.

Desarrolla una base estable. En el golf necesitas tener un pie firme cuando golpeas la pelota. Debes encontrar estabilidad. No puedes tener los dos pies –o incluso uno– cuando golpeas. En los negocios también necesitas una estructura estable para realizar el próximo movimiento. Si tu empresa va a crecer, que lo haga manteniendo los dos pies en el suelo, porque de lo contrario terminará cayendo a muchas millas de su objetivo.

Trata a la competencia adecuadamente. En el golf debes identificar a tu competidor y saber qué tienes que hacer para superarlo. Sin embargo, antes has de concentrarte en tu propio ejercicio, pues solo puedes controlar lo que haces tú mismo. Esta máxima se repite en los negocios: desarrolla una estrategia para ganar clientela haciéndolo mejor que la competencia. No te concentres en los demás negocios similares, el verdadero motor de tu actividad es el cliente. Esto no significa que debas descuidar al competidor: debes encontrar el equilibrio a la hora de depositar energías en unos y otros.

No prescindas de los valores esenciales. En el caso del golf nos referimos a valores como la integridad y el carácter. La naturaleza de este deporte dice que la honestidad no se negocia, pues en muchas ocasiones el jugador es el único que sabe si la pelota se ha movido o no antes de golpearla. Si se encara el juego desde la trampa, la partida no sirve de nada. Y tarde o temprano el golf degeneraria en un caos poco atractivo. Esto es igualmente cierto en los negocios, la ética se ha vuelto tan importante que la marca no puede renunciar a ella si quiere acumular cierto prestigio.

Explora el liderazgo. Si juegas en un contexto de equipo deberás ejercer cierto liderazgo dentro de él. Se ha de ser un líder para el equipo y para uno mismo. ¿Cómo lo estás haciendo? ¿Estás uniendo al grupo o lo estás rompiendo? Las empresas anhelan a personas líderes, personas que consigan transmitir la visión de la marca y entusiasmen al personal. Que se aseguren de que todo el mundo está a bordo. Se necesita mucho liderazgo para vencer a la competencia, ya sea en el terreno de lo comercial o en el césped de la Ryder Cup.

Amplía el conocimiento. En el golf es muy recomendable –y a nivel profesional imprescindible– conocer todos los detalles relacionados con el juego. ¿Cómo es el campo? ¿A qué distancia está el búnker? ¿A qué distancia está el green? Todo esto es esencial para saber qué palo utilizar y cómo ejecutar cada golpe. Dónde puedes arriesgar y dónde no debes hacerlo bajo ninguna circunstancia. En los negocios es parecido: quienes no comprenden bien el sector en el que se desenvuelven están atados de pies y manos ante cualquier eventualidad desagradable, no tendrán capacidad de reacción. Saber cada detalle de la industria es imprescindible para desarrollar una buena estrategia de venta o, en el peor de los casos, una estrategia de retirada y reajuste.

Muestra respeto. Es uno de los aspectos más destacados de este deporte, el respeto en el golf es importantísimo. El jugador debe estar a tiempo en su posición y vestido convenientemente. Cuando otro jugador golpea, el rival debe quedarse quieto, fuera de su campo de visión. Nadie habla mientras te se diriges a la pelota. No tienes a los jugadores detrás esperando si vas a golpear. Reparas tus marcas en el campo. Muestras respeto a tu equipo, a los rivales y al campo en general. Esto ocurre –o debería ocurrir– del mismo modo en los negocios. El respeto a los clientes y a los empleados es innegociable. Ignorar las necesidades de éstos y tratarlos de mala manera es la forma más directa de perder el negocio.  De caer en el búnker y no salir jamás de ahí. No queremos eso, ¿verdad?