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Consejos para convertirte en un mejor líder para tu negocio

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Consejos para convertirte en un mejor líder para tu negocio

El emprendedor, en la primera etapa de su negocio, normalmente se suele ver obligado a asumir responsabilidades muy diversas, desde el marketing hasta el desarrollo comercial, de la contabilidad hasta el control de inventario, pasando por la gestión de proyectos

A medida que el negocio supera la etapa inicial y la caja empieza a acumular efectivo, el emprendedor comienza a delegar tareas que le restan tiempo o en las que no es del todo bueno, con lo que su equipo crece hasta un tamaño medio. Aquí, en este punto, el emprendedor necesita empezar a vestir el traje de líder.

Una vez que se comienza a contratar, ya sea a personas que trabajen en formato autónomo o personal en plantilla, el emprendedor tiene que entender la importancia de ser un buen líder. Si lo consigue, ahorrará mucho tiempo y dinero en lograr que sus empleados hagan aquello que es necesario hacer.

Pero, ¿cómo se forma un buen líder? Por debajo de estas líneas van algunos consejos:

Trabaja con el equipo, no solo en ellos

Los líderes mejor dotados saben trabajar codo con codo con los equipos que lideran. No siempre, claro, pero sí de manera periódica. En un contexto empresarial, ese bajar al barro puede hacerse tomando el control de las redes sociales en ciertos momentos, ayudando a producir contenido para el blog de la empresa, prestarse al servicio de atención al cliente o hablar con los clientes sobre sus requerimientos para con el producto.

Para entender a la gente que trabaja para un líder, siempre es importante que éste entienda perfectamente el trabajo que hacen… haciéndolo.

Destacar por la humildad

Nadie quiere trabajar para alguien con un ego descomunal. En cambio, el hecho de que un líder pueda reconocer que también comete errores y es humano es siempre beneficioso para todas las personas que trabajan con él. De este modo se crean dinámicas más sanas, más naturales.

Los grandes líderes admiten que no son perfectos. Son lo suficientemente humildes como para compartir sus obstáculos. Las formas en las que han superado esos obstáculos, con el equipo, fortalece la compañía y construye una cultura de empresa más cohesionada.

Nadie es perfecto

El líder más efectivo anima a su equipo para que pelee por objetivos grandes, pero no juzga ni castiga si esa grandeza no se alcanza en el corto plazo. En cambio, el líder ayuda al equipo a desarrollar sus habilidades y conquistar otras nuevas con las que poder alcanzar los objetivos deseados.

Cuando alguien comete un error, en lugar de imponer un castigo, el líder ayuda a comprender el error y aprender de él a fin de que no vuelva a cometerse. El progreso es una consecuencia de la paciencia.

Inspira a los demás

¿Por qué alguien debería seguir aquello que hace el líder? Si la respuesta es “porque él lo ha ordenado así”, entonces el liderazgo brilla por su ausencia. La gente sigue a los líderes porque creen en su misión. Para ser un líder integral, hay que compartir esa misión de manera transparente, concisa y muy comprensible.

Nunca se termina de aprender

Por el bien de la compañía y de las personas que trabajan en ella, el líder no debería ser el clásico trabajador obsoleto cuyo conocimiento ha quedado completamente desfasado. Al contrario, el líder debe esforzarse en aprender de las nuevas tendencias, estar al día de todo lo que ocurre en su sector y dar espacio a las personas que vienen por debajo con conocimiento fresco y buenas aptitudes.

Cuidar el tiempo de los demás

Las reuniones eternas ya no se llevan. La fuerza laboral de hoy aprecia a los líderes que respetan su tiempo. Tener una reunión diaria que consume el tiempo y energía de los trabajadores es todo lo contrario. El buen líder encuentra la manera de comunicarse con cada trabajador de manera que no suponga demasiado gasto de tiempo. Indicaciones precisas, dinámicas eficientes. Cuanto más respete el tiempo de los demás, más le respetarán a él.