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Un buen líder, no un buen jefe

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¿Eres un buen jefe o eres un buen líder? ¿Mandas o lideras? Tu equipo, ¿cumple con lo que le pides o creen en ti?  Se puede ser un buen jefe, pero vas a conseguir más si te conviertes en un buen líder. Aquí tienes algunos consejos para dar el salto. 

qué es un buen líder

¿Qué es ser un buen líder?

Para ser un buen líder debemos ser un ejemplo a seguir para nuestro equipo. Cuando una persona lidera, lo más importante es ser capaz de inspirar y servir de ejemplo. Transmitir tranquilidad y seguridad; y al mismo tiempo, favorecer una absoluta liberación de todas las virtudes de cada persona a su cargo. Siempre anteponiendo el bienestar y los objetivos que comparten todos los miembros del equipo. 

  • De este modo, el equipo no tendrá dudas y seguirá las directrices que marques.
  • Confiarán en ti, en tus conocimientos y en tu visión. 
  • Se sentirán en un entorno seguro. 
  • Percibirán que sus aportaciones importan
  • Sabrán que desde tu liderazgo pueden cumplir cualquier objetivo

Generar este sentimiento en tu equipo requiere de una serie de características muy particulares, que vamos a recopilar a continuación para definir los principales rasgos de identidad de un buen líder

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Características de un buen líder

La principal característica de un buen líder es ser un ejemplo (a seguir). Es la mejor forma para que crean y confíen en ti. No puedes pedir puntualidad en una reunión si tú llegas tarde. 

Dar ejemplo es la mejor forma de influir en tu equipo de trabajo. Si te implicas, será más fácil que los demás se impliquen. Es la manera de ganarse el respeto y de generar confianza. Partiendo de esta premisa, encontramos otras características que también debe tener un buen líder:

  1. Empatía. Comprender la situación en la que se encuentra tu equipo tiene dos ventajas: generar confianza e información para encontrar la mejor solución ante ciertos problemas o barreras. Mostrarte comprensivo te dotará de una cercanía que facilitará la implicación de tus empleados. A su vez, entender cómo se siente y cuál es la problemática de una determinada persona te permitirá tomar decisiones con más acierto, dado que dispones de toda la información necesaria para orientar tus próximos pasos. 
  2. Comunicar. Tener dotes de comunicación resulta fundamental para ser capaz de transmitir lo que realmente necesitas en cada momento de todos los miembros de tu equipo. 
  3. Escuchar. Hay que ser buen comunicador… y buen escuchador. Si no nos mostramos abiertos al diálogo nunca ganaremos la confianza suficiente en nuestro equipo. Y nos faltará información que puede resultar crucial para cumplir objetivos. Patrick Lencioni es autor de algunos bestseller de liderazgo como “The Five Dysfunctions of Team”, y recuerda que si las personas no se sienten escuchadas será imposible implicarlas.
  4. Visión estratégica. Para conseguir que todos te sigan es importante tener claro a dónde quieres ir. Y, lo más importante, bajo qué parámetros o próximos pasos quieres conseguirlo. Establecer objetivos claros y comprensibles a medio y largo plazo es clave para que tus empleados visualicen lo mismo que tú tienes en mente. comprendan los retos y barreras que vais a enfrentar conjuntamente, y sean capaces de entender las soluciones que planteas para cumplirlos/superarlos.
  5. Capacidad para generar un buen ambiente de trabajo. Un buen líder se preocupará por conocer los intereses personales y profesionales de su equipo, y tratará de motivar a partir de ellos con el objetivo de generar un buen ambiente de trabajo. Es una realidad que un buen líder no puede obviar, como defiende Bill George, experto en liderazgo y profesor de prácticas de gestión y miembro de la cátedra de ética Henry B. Arthur de la Harvard Business School.
  6. Reconocer méritos. Las últimas tendencias en Recursos Humanos establecen la vital importancia de reconocer los méritos tan pronto como sea posible. Antes se realizaba una valoración anual, en la que se establecían retribuciones o bonus extra en función de si se habían cumplido los objetivos. Las posiciones más innovadoras en este sentido establecen que es vital reconocer méritos al instante, también con un extra a nivel económico, para que el profesional se sienta valorado y motivado.
  7. Marcar puntos de mejora y facilitar vías para conseguirlos. Un buen líder también será capaz de transmitir aspectos en los que su equipo debe mejorar. Siempre desde una perspectiva positiva y facilitando las soluciones que permitan mejorar y crecer. Por ejemplo, si existe falta de comunicación en un equipo cuando se teletrabaja, el líder detectará esta circunstancia, pondrá a disposición de su equipo este nuevo canal, y facilitará la formación necesaria para que lo utilice. 
  8. Saber delegar. Con dos grandes ventajas para vuestros objetivos comunes: más tiempo para analizar y tomar decisiones de valor y estratégicas. Y una muestra de confianza que empoderará a todos tus empleados, les motivará y les pondrá en valor.

Pasos para ser un buen líder

Cuando un directivo o responsable tiene que liderar un equipo debe dar unos pasos iniciales que le ayudarán a establecer una hoja de ruta para posicionarse como líder.

  1. Conoce a tu equipo. Detectar las habilidades, debilidades y fortalezas te permitirá sacar lo mejor de cada uno, y que sean capaces de activar el 100% de su potencial en conjunto. 
  2. Establece unos objetivos. Habiendo detectado en el paso anterior las herramientas con las que cuentas, podrás establecer objetivos factibles y de valor. 
  3. Activa un periodo de escucha y análisis, para saber qué herramientas y/o actividades hacen falta para exprimir al máximo el potencial de tu equipo y que puedan ayudar a cumplir los objetivos previamente marcados. 
  4. Escuchar y comunicar. De forma transversal y constante, debes mantener siempre abierta la puerta de la comunicación. Es importante mostrarse cercano cuando quieras comunicar, y abierto a la réplica y el cuestionamiento. Siempre desde un punto de vista constructivo para todas las partes. 
  5. Motiva, activa y recompensa. Realiza evaluaciones constantemente. Muéstrate cercano y accesible en todo momento, y premia los esfuerzos de tu equipo siempre que sea necesario.
diferencias entre líder y jefe

Diferencias entre líder y jefe

El jefe sería la persona que establece unos objetivos. Marca unas directrices, y espera que los empleados las cumplan. 

El líder va más allá. Genera un ambiente de confianza que multiplica la motivación y la implicación de todos sus miembros, permitiendo alcanzar metas más ambiciosas en un ambiente de trabajo satisfactorio para todas las partes del equipo. 

Un  jefe… Un líder…
… marca objetivos … explica objetivos
… espera resultados … dirige hacia resultados
… establece directrices  … escucha y comunica directrices
… manda … agradece
… expone … enseña
… impone … influye
… ordena … delega
… está en su despacho … está con su equipo
… se reúne anualmente … siempre disponible
… exige … facilita
… resuelve problemas … se antepone a los problemas
… ayuda a superar barreras … elimina barreras

Tipos de liderazgo que te ayudarán a ser un buen líder

Para definir los tipos de liderazgo vamos a tomar como referencia a Daniel Goleman. Este psicólogo alcanzó fama mundial con su obra ‘Inteligencia Emocional’. Entre sus trabajos también destaca ‘Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional”. A lo largo de sus trabajos y ponencias detecta expone estos tipos de liderazgo, con sus pros y sus contras.

  1. El liderazgo de la democracia. Se basa en tener en cuenta las opiniones de todo el grupo para tomar decisiones. Tiene la ventaja de aunar los intereses en equipos con perfiles profesionales variados. De este modo aunamos y centramos el foco en lo que la mayoría necesita. Sin embargo, requiere de mucho tiempo en reuniones y conversaciones, por lo que sólo sería válido si se dispone de él.
  2. Liderazgo orientativo. Se trata de hacer ver, a través de la motivación y las emociones, cuál es el rol que juega cada miembro del equipo, con el objetivo de exprimir al máximo las aportaciones que cada individuo puede realizar. 
  3. Liderazgo coach. Puede ser más complejo que el anterior. Aunque bien ejecutado puede llevar a mejores resultados a medio y largo plazo. Trata de mejorar a los miembros de un equipo, tratando de encontrar sus debilidades y fortalezas. Se busca desarrollar todo el potencial posible de cada trabajador, para que crezcan personal y profesionalmente, con una mejor y más amplia aportación en su conjunto.
  4. Liderazgo autoritario. Basado en la disciplina. En el mandato de órdenes a la espera de su cumplimiento. Puede resultar efectivo en momentos puntuales o a corto plazo. Sin embargo, en el largo plazo puede resultar desmotivador para los integrantes del grupo.
  5. Liderazgo afiliativo. Se trata de establecer vínculos entre todas las partes del equipo, para crear un buen ambiente de trabajo que resulte incentivador. Válido para casos en los que se ha detectado que, en efecto, hay vinculaciones factibles y comunes a todos los miembros del equipo. 

En todas sus charlas, artículos y libros, Daniel Goleman defiende en realidad la aplicación de la inteligencia emocional para establecer el modelo más adecuado, en función del momento y el entorno en el que nos encontremos. 

Dependiendo, principalmente, del grupo humano que tengamos a cargo y de los objetivos a cumplir, será más o menos adecuado uno u otro tipo de liderazgo. Siendo incluso válido el cambio de uno a otro, en función de las necesidades del momento. 

tipos de líder

Antilíder: qué no debe hacer un líder

Como habrás podido adivinar, realizar lo contrario de lo que acabamos de repasar es la forma perfecta de convertirte en un antilíder. Si acudimos al análisis realizado desde HRTrends, de Infoempleo, rescatamos alguna cuestión más que puede alejarnos de ser un buen líder. 

Según este análisis, no saber delegar sería el primer paso para convertirnos en antilíder. Como hemos comentado, es una demostración de falta de confianza, además de una sobrecarga que nos resta tiempo para tomar decisiones estratégicas y de valor. 

Celebrar únicamente nuestros méritos, y no reconocer las aportaciones individuales o del equipo, sería otro pasito más para convertirnos en el némesis del líder. 

Ser excesivamente autoritario sería la tercera característica del antilíder. Aquí entraría el hecho de marcar directrices sin que se expliquen los porqués de las mismas. Y sin tratar de alinearlas con los intereses o aportaciones que también puede tener tu equipo. Esperar que los demás cumplan tus órdenes sin más es el primer paso para conseguir la desmotivación de tu gente y aumentar tu tasa de rotación. 

No sacar el máximo partido de tu equipo sería el último gran paso para convertirte en el peor líder posible. Aquí la formación y la motivación juegan un papel fundamental. Que redundará positivamente en la empresa, pues tal y como recuerdan desde el análisis de Infoempleo, es mucho más rentable fomentar el talento interno que tratar de contratarlo.

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José Antonio Calvo
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