Contabilidad

Algunos conceptos a conocer si vas a trabajar con tecnología cloud

Algunos conceptos a conocer si vas a trabajar con tecnología cloud

La tecnología cloud está tan extendida que parece que la controlemos… Pero ¿conoces realmente todos sus conceptos más necesarios?

Hasta tu madre te ha pedido en algún momento que “le subas las fotos de su teléfono a la nube para no perder jamás de los jamases las fotos del nieto“… Y eso solo puede significar una cosa: que la tecnología cloud está entre nosotros para quedarse. Ahora bien, ¿controlas todos los conceptos necesarios para trabajar con este tipo de tecnología?

Empecemos, sin embargo, por el principio de todo. Por muy básico que parezca, definamos correctamente qué es la nube: es un espacio virtual generado para almacenamiento y procesamiento de los datos pertinentes. Internet es la nube por excelencia, pero existen todo tipo de clouds a los que puedes recurrir para diferentes propósitos. También empresariales.

Y si era necesario definir la nube, igual de necesario es definir otro concepto igual de básico: el cloud computing. Pero, tranquilo, que a partir de ahí ya iremos subiendo la complejidad conceptual.

 

Cloud computing

Esto no podría ser más sencillo: podemos describir el cloud computing como el propio acto de operar en la nube. A día de hoy, sin embargo, solemos referirnos también al cloud computing como todo un conjunto de negocios de muy diferente naturaleza.

Negocios que dependen, básicamente, de los servicios que se ofrezcan en la nube: almacenamiento de datos, softwares de gestión (como, por ejemplo, Holded y sus múltiples opciones para trabajar en la nube), recursos informáticos, etc. A partir de aquí, podemos establecer dos tipos diferentes de cloud computing: como servicio prestado o según su nivel de privacidad.

 

Servicio prestado

Si consideramos el cloud computing como servicio prestado, es necesario controlar tres modelos básicos:

  • IaaS (infraestructura como servicio). En un modelo IaaS, accedes a un ordenador remoto (real o virtual)  en el que operas sin necesidad de tener ningún tipo de hardware local. El principal contra es que las capacidad de procesamiento se verán limitadas por las condiciones del proveedor. El pro es el ahorro de coste que implica.
  • PaaS (plataforma como servicio). Especialmente pensado para desarrolladores, el PaaS es un entorno de desarrollo en el que utilizar todo un conjunto de herramientas necesarias para construir y ejecutar redes. No es necesario ni un entorno local ni la instalación de ningún tipo de software para trabajar en un entorno PaaS.
  • SaaS (software como servicio). El modelo más sencillo de cloud computing, ya que no es necesaria ningún tipo de inversión en equipos locales y, además, permite usar un software que está alojado en la nube. Suele implicar un pago por uso, aunque ofrece una gran ventaja como es la movilidad del servicio contratado. Eso sí, el tema de la seguridad de los datos del cliente es todo un mundo que, sin embargo, ha de ser asumido por el proveedor.

 

Privacidad

Existen tres modelos de nube si las clasificamos según su rango de privacidad:

  • Cloud público. La nube pública es aquella a la que los usuarios generales pueden acceder por vía online. Es un modelo polémico porque, presuntamente, se suele dar por sentado que un cloud público siempre implica un acceso más libre y, por lo tanto, un mayor riesgo de seguridad para los datos allá almacenados. Pero esto no siempre es cierto.
  • Cloud privado. La nube privada es aquella a la que solo pueden acceder los usuarios autorizados. El mero hecho de cerrar el acceso blinda la información allá almacenada, y esto es algo que suele tranquilizar a todas aquellas empresas que prefieren tener la seguridad de que sus datos no estarán a la vista de todo el mundo.
  • Cloud híbrido. Existe un modelo de nube que está a medio camino entre la pública y la privada: es un cloud híbrido que permite a sus usuarios acceder a diferentes niveles, algunos de ellos públicos y otros de ellos privados y mucho más blindados.

Y, ahora sí, si has llegado hasta el final de este artículo, oficialmente eres un experto en la tecnología cloud. Ahora es el momento de que la aproveches a su máxima potencia.