Emprender

Brainstorming, la técnica en que la única mala idea es la que no se expresa

Maruxa Ruiz del Árbol

El brainstorming es un método para la generación de ideas muy popular. Muchas empresas y personas lo utilizan de forma más o menos espontánea en la búsqueda de soluciones a cualquier reto que se les ponga por delante. Se utiliza, se podría decir,  para superar el conformismo en un determinado trabajo o situación.

Esta técnica de creatividad trata de alejarse de los caminos trillados e indaga más allá de las soluciones comunes. Por eso quizá la norma principal de un brainstorming o lluvia de ideas es que la única mala idea es la que no se dice. Durante el proceso de generación de ideas, no hay que hacer valoración o crítica alguna. Solo hay que apuntar las ideas, la evaluación se realizará tan solo al final.

Aunque la lluvia de ideas es un recurso utilizado masivamente y de manera intuitiva, su formato estructurado y profesional tiene matices y trucos. Puede parecer sorprendente pero esta técnica tiene hasta historia. El método fue ideado en 1939 por el publicista y teórico de la creatividad Alex Faickney Osborn, y basó su método en la interacción entre los integrantes de un grupo para generar nuevas ideas sobre un tema en concreto.

De acuerdo con esta técnica, la interacción entre los distintos integrantes del grupo potencia la creatividad y se generan principios que no se alcanzarían trabajando individualmente. De esta forma, gracias al trabajo en grupo, las ideas de los usuarios se retroalimentan con las de los otros integrantes. El método aprovecha dicho feedback y las ocurrencias que dicen unos construyen y generan otras nuevas. Se trata de una espiral de inspiración compartida. 

Grupo de trabajadores reunidos en un brainstorming

Una característica curiosa de la lluvia de ideas es que la cantidad prima sobre la calidad. Se quiere encontrar el mayor número posible de ocurrencias con las que dar respuesta a un reto. Se busca la divergencia, por eso es importante no juzgar las ideas que vayan surgiendo y dejar que fluyan. Cuantas más, mayores posibilidades de hacerlas crecer y de lograr una cantidad significativa. 

Desde Design Thinking España sitúan el tiempo recomendado para una lluvia de ideas entre los 25 y 35 minutos y el número de ocurrencias que deben apuntarse, un mínimo de 30. Al principio suelen aparecer en la mente las sugerencias más obvias. Estas no son innovadoras. Cuantas más ideas se generen en la sesión, más se podrán elegir, combinar y adaptar para resolver el problema planteado al principio.

Es posible organizar una lluvia de ideas para casi todo: para crear una marca personal, generar una idea de negocio, para generar un blog, aumentar la productividad, o para planificar la estrategia de contenidos de una web. Para todas estas acciones se puede elaborar un primer brainstorming antes de definir un objetivo final.

Pasos a seguir

  1. Antes de comenzar habrá que definir objetivos y asignar los roles. El moderador será el encargado de dinamizar la sesión, incentivar la expresión de hasta las ideas más disparatadas y de hacer que fluyan los discursos. El secretario anotará las  ocurrencias de los participantes y solventará cualquier problema o necesidad logística que surja. También tendrá que documentar el proceso y sacar fotografías de los paneles finales para poder revisarlos cuando sea necesario. Según el número de participantes que haya el secretario participará o no en la generación de contenido.
  2. A la hora de elegir a los participantes será interesante que tengan perfiles heterogéneos, desde roles más técnicos a más humanistas y creativos, para que puedan emerger ideas dispares. 
  3. También habrá que seleccionar un espacio que fomente la creatividad. Éste ha de ser amplio, lo más agradable posible y estar dotado con pizarras, post it, cuadernos, bolis de colores y folios en blanco, que seguro harán falta. 
  4. Plantear el problema a resolver: esto es explicar el objetivo perseguido con la sesión y definirlo lo mejor posible para entenderlo en profundidad y así mejorar los resultados de la lluvia de ideas.
  5. Dar rienda suelta a la imaginación: explicitar que todas las ideas que se pasen por la mente son válidas es importante al comenzar el brainstorming Esta actitud ayudará para conseguir solucionar el problema planteado, o sea que hay que huir del miedo o la vergüenza de expresarse. 
  6. Mejora y análisis final: conforme se avance se plantearán y pensarán mejoras de esas ideas iniciales sugeridas. Habrá que analizar todas las sugerencias generadas y elegir las mejores ya sea a través de un ranking u otro método ayudará a finalizar la sesión con un resultado claro.

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Consejos

  • Los paneles inspiracionales son una buena manera de provocar nuevas  ocurrencias. El moderador podría crear antes de la sesión un panel lleno de imágenes relacionadas con el tema a tratar. Echar un vistazo hacia él puede ser muy inspirador cuando las ideas parezcan agotadas. 
  • Cambiar de lugar si es necesario. Es importante que el grupo se sienta cómodo en el ambiente. Cambiar de entorno físico puede modificar el flujo de las ideas también.
  • Respetar los momentos de silencio. Estos pueden ayudar a reflexionar y mejorar la conclusión final.

Calentamiento para pensar libremente

La tarea más importante del moderador es incitar a pensar libremente  y provocar a los participantes a atreverse a decir lo que puedan creer que es un disparate. Las ideas más prácticas muchas veces nacen de otras que son, en su mayoría, inviables.

Por ello, es muy importante que los usuarios piensen libremente y tengan ideas imposibles. De esta forma, se consigue salir de las ocurrencias lógicas y habituales, fomentando así la creación de nuevas soluciones.

Muchas agencias de creativos utilizan un pequeño calentamiento antes de meterse en materia. Una forma habitual de calentar es a través de un dibujo. Por ejemplo, pedir a los asistentes que dibujen el mayor número de cosas redondas que se les ocurra. Otra consiste  en mostrarles un objeto, y pedirles que enuncien todos los usos que se les ocurren para él. Por ejemplo,que inventen nuevos usos para una taza.

Tipos de brainstorming

Clásico

Es la técnica originaria de brainstorming. Lo único que se debe hacer para poder seguirla es explicar el problema y generar ideas. Es recomendable cuando los participantes ya tienen experiencia en  este tipo de sesiones. 

Brainstorming 3-12-3

Se trata de una lluvia de ideas que está dividida en tres fases. Los números 3-12-3 se refieren a los minutos que dura cada una de ellas. Además, esta técnica destaca porque se trabaja tanto de forma individual como grupal.

  1. En la fase uno, con una duración de tres minutos, los participantes de forma individual, apuntan en el papel todos lo que se les ocurra para resolver el problema. Tras concluir los tres minutos, el moderador recoge los papeles y los baraja.
  2. En la fase dos, de 12 minutos, se agrupan a los participantes en parejas y se les da 3 papeles a cada grupo. Una vez repartidos, tienen 12 minutos para desarrollar un concepto de los tres repartidos.
  3. En la fase tres, de tres minutos, cada grupo expone sus ideas al resto. 

Este tipo de técnica es útil para aquellas sesiones donde el problema está muy bien definido. Su punto negativo es que este tipo de sesión deja un gran número de ideas de la primera fase sin desarrollar.

Cortar y desmenuzar en mapa mental

El método es muy simple, ya que basta con ir desmenuzando el producto o servicio en elementos más pequeños hasta que no se pueda más.

Si el objeto de análisis fuera, por ejemplo, un coche, se dividiría el vehículo en elementos más pequeños como ruedas, llantas, faros, frenos etc. Los frenos a su vez se subdividirán en sus partes y así hasta llegar a las partes más pequeñas.

Al final se analizará cada elemento individualmente haciendo preguntas como: ¿Cómo se puede mejorar?, ¿Hay otra forma de realizar esa función?. Esta técnica de brainstorming es útil para realizar análisis en profundidad sobre un producto o servicio.

Conclusiones

Acabado el tiempo de brainstorming, es momento de seleccionar las mejores ideas. Existen varias formas de hacerlo. Design Thinking España recomienda la votación con 4 votos de las mejores ideas.

Para elegir esas ocurrencias más interesantes, los participantes cuentan con cuatro votos, que pueden utilizar como prefieran. Poniendo por ejemplo cuatro votos en una de las ideas, tres en una y una en otra o bien cuatro votos en cuatro diferentes. Ellos escogen la distribución que les parezca más conveniente.

Tras esa primera votación, el facilitador hará un recuento de las ideas más votadas, y las señalará, por ejemplo, subrayándolas. Los participantes tendrán entonces un único voto para elegir la que más les guste.  Las mejores ideas de ese último recuento pasarán a ser las seleccionadas. 

Herramientas online para crear lluvia de ideas

Existen herramientas online que nos pueden ayudar a gestionar y mejorar la sesión de brainstorming. Todas ellas son gratuitas y permiten añadir otros participantes.

  • IdeaBoardz permite crear y configurar un tablero virtual y realizar votaciones similares a los «me gusta» de Facebook, por lo que puede ser muy útil para establecer un orden de prioridad a la hora de valorar ideas.
  • Realtime Board es muy similar a una pizarra virtual colaborativa donde se pueden ir añadiendo comentarios y sugerencias en forma de post-it. Permite usar plantillas predeterminadas y añadir archivos directamente desde Google Drive o desde el ordenador.
  • Freeplane es una herramienta para crear mapas mentales que ayudan an a estructurar ideas. 

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