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5 consejos para que tu empresa sea más inclusiva

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¿Crees que tu empresa no es lo suficientemente inclusiva? Aquí tienes 5 consejos para que tus proyectos se enriquezcan con la inclusividad.

Es inevitable: la inclusividad está siendo (y deberá ser en el futuro inmediato) una de las preocupaciones primordiales de toda empresa. Ya no solo para quedar bien de cara a la galería y que no se pueda tachar a tu negocio de machista, homófobo, racista o algo peor, sino sobre todo para que tus proyectos se beneficien de los múltiples beneficios de la inclusividad.

Porque la inclusividad no es un anuncio de Benetton que queda genial cuando haces fotos de equipo. Ni mucho menos. Es un valor añadido a tu empresa que ayudará a dinamizar tus equipos y que, gracias a los diferentes puntos de vista, conseguirá que tus proyectos sean más complejos y redondos.

Para que lo consigas, a continuación tienes 5 consejos que ayudarán a tu empresa a ser mucho más inclusiva.

 

1. Formaliza una contratación más inclusiva

El proceso de contratación de una empresa es precisamente donde arranca toda inclusividad. Para ello, nunca está de más considerar la opción de crear todo un conjunto de documentos oficiales que propongan y obliguen al cumplimiento de todo un conjunto de mecanismos pensados para hacer más inclusiva toda la política de contratación.

¿Cómo definir esos mecanismos? Empieza por realizar un análisis puramente objetivo de tus proyectos de contratación y pregúntate cómo pueden abrirse de una forma mucho más estimulante hacia la inclusividad. Allá donde veas posibilidad de mejoras, actúa con urgencia.

 

2. Busca el equilibrio en tu plantilla

Esto es básico. Y, de hecho, resulta francamente fácil llegar a conclusiones claras al respecto si pones la pregunta adecuada sobre la mesa: ¿es mi plantilla lo suficientemente inclusiva? Piensa en términos de sexo (¿hay una cantidad similar de hombres y mujeres en absolutamente todos los estratos de la jerarquía empresarial?), raza y cualquier otro grupo que pueda sentirse poco incluido en tus proyectos.

Y, una vez hayas luchado por trabajar con un equipo realmente equilibrado, no te quedes ahí y empieza a trabajar en una verdadera paridad económica. Los sueldos de tus trabajadores tienen que estar determinados por su propio trabajo, nunca por ningún otro rasgo de su persona.

 

3. Revisa los espacios de tu empresa

La inclusividad va de la mano de la accesibilidad. Esto significa que, para incluir a determinadas personas en tu equipo (personas con discapacidad física, por ejemplo), será necesario que los diferentes espacios de tus oficinas sean plenamente accesibles.

Puede que este punto sea, más que probablemente, el más costoso si lo consideramos en un valor puramente económico. Pero si lo atajas desde el principio de todo, también es el que puede reportarte mayores satisfacciones a nivel de inclusividad.

 

4. Investiga posibles convenios

Una forma rápidamente efectiva de implementar una mayor inclusividad en tu empresa es aliarte con asociaciones que ya estén trabajando en pos de este objetivo. Al fin y al cabo, estas organizaciones acumulan una experiencia mucho más efectiva y sabrán cómo mejorar tu empresa a este respecto.

De hecho, su labor puede ir más allá de una mera consultoría. Puedes establecer sólidos convenios con organizaciones destinadas a trabajar por la inclusividad de determinados colectivos que pueden aportar todo un nuevo mundo a tus proyectos.

 

5. Aplica la tolerancia cero con actitudes reprobables

Este debería haber sido el primer punto de esta lista. Porque de nada sirve implementar todo un conjunto de cambios en tu empresa que luchen por la inclusividad cuando, luego, a la hora de la verdad, haces manga ancha con determinadas actitudes reprobables.

Porque ya se sabe que, a este respecto, lo que mayor daño hace no son los grandes gestos, esos que incluso son penables por lo legal. Lo que mina la inclusividad de una empresa es lo “micro”: micro-machismo, micro-homofobia, micro-racismo… Toda empresa debería esforzarse en una implacable tolerancia cero contra este tipo de actitudes, ya sean “micro” o “macro”.

Raül De Tena

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