Autónomos

Autónomo vs. SL: ¿Qué estructura es más conveniente?

Javier Martín García

Has decidido trabajar por cuenta propia, desarrollar tu proyecto de forma independiente, seguir en tu vida profesional un camino apasionante: emprender. Lo primero de todo, ten bien desarrollada tu idea de negocio, entendiendo de qué manera te vas a mover para alcanzar el éxito. Antes de ponerte en marcha, debes tener muy claros ciertos aspectos de gestión esenciales para el lanzamiento de tu negocio. Aquí estamos para que lo sepas todo sobre cada uno de ellos.

Hoy nos detenemos en uno de los más importantes: ¿Quieres ser autónomo o SL? Cada una de estas fórmulas tiene considerables ventajas y algunas desventajas a tener en cuenta. Veamos al detalle todo lo que concierne a esta decisión que va a marcar los primeros pasos de tu futuro profesional. Empecemos por las sociedades limitadas –SL– y la opción de que estén compuestas por un solo socio.

Diferencias en concepto: ¿Qué es un autónomo en comparación a una SL? 

La profesionalización del trabajo por cuenta propia se puede concretar a nivel legal en dos figuras principales. Por un lado, puedes plantearte ser autónomo, sin crear una empresa para trabajar. Otra opción es que constituyas una sociedad. 

¿Qué es ser autónomo?

Ser autónomo significa desarrollar una actividad profesional de manera independiente, fuera de una relación laboral. 

El autónomo destaca principalmente porque:

  • No tiene un contrato laboral
  • Gestiona su propia actividad (vive sin jefe)
  • Aporta su propio capital
  • Es responsable de sus obligaciones fiscales

Las principales ventajas son la libertad y la opción de diversificar ingresos, que aporta independencia. Por contra, esta persona que trabaja a cuenta propia puede tener que afrontar imprevistos, inestabilidad e incertidumbre, en contraposición al trabajador a cuenta ajena.

¿Qué es una sociedad limitada?

En el momento de decidir trabajar por cuenta propia, una persona puede optar por crear una empresa. La sociedad limitada (SL) es un tipo de sociedad mercantil muy popular en España. Muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) se constituyen como SL.

Esto va más allá de hacerse una página web, contratar un dominio y pensar un nombre de marca. Muchos autónomos tienen marcas como si fueran corporaciones, aunque no tengan legalmente constituida una sociedad.

¿Qué es una SL Unipersonal?

Seguro que has leído más de una vez acerca de las sociedades limitadas. Se trata de la sociedad mercantil más extendida en España. En un país con un tejido empresarial soportado por las PYMEs, la SL ofrece más seguridad económica para los emprendedores. Y esto, ante el riesgo inherente de cualquier negocio, es siempre una ventaja, como veremos más adelante. Si las cosas vienen mal dadas, el emprendedor no tendrá que responder con su patrimonio personal a posibles deudas.

Puedes montar una sociedad limitada con cuántos socios decidas. No existe límite máximo. ¿Y si quieres ser tú solo el que te aventures por el palpitante mundo del emprendimiento? Ningún problema. Cambiamos entonces mínimamente la denominación y hablamos de sociedad limitada unipersonal. En este caso, es una única persona, física o jurídica, quien tiene todas las acciones de la empresa.

Proponemos una definición para dejar las cosas un poco más claras: La sociedad limitada unipersonal es una sociedad mercantil compuesta por un solo socio y en la que la responsabilidad se limita al capital social de la empresa.

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¿Cómo es el proceso para darse de alta como autónomo vs. como SL?

¿Cómo darse de alta como autónomo?

Deberás inscribirte tanto en Hacienda como en la Seguridad Social. 

  • En la AEAT te puedes dar de alta rellenando el modelo 036 o 037
  • Regístrate también en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social

Puedes hacerlo de forma presencial o telemática, de forma totalmente gratuita. Una vez dado de alta, deberás pagar las cuotas correspondientes de manera mensual.

¿Cuándo constituir una SL Unipersonal?

Si se quiere emprender con autonomía, pero con la garantía de que no se va a perder el patrimonio personal, es una fórmula bastante interesante.

En función de cómo nació esta sociedad, existen dos tipos de sociedad limitada unipersonal. 

  • La SL Unipersonal de origen, que nace de la decisión de un solo socio que decide emprender en soledad
  • La SL Unipersonal sobrevenida, creada por varios emprendedores en la que acaba quedándose un solo socio

Trámites para ser autónomo vs. para construir una SL

Los trámites para ser autónomo son mucho menores que para crear una empresa.

Trámites para constituir una SL

Al crear tu empresa como SL, lo primero que has de definir es el nombre de la empresa. Antes debes comprobar que el nombre elegido no coincide con alguna sociedad que ya exista. Para ello, debes acudir al Registro Mercantil. La gestión la puedes hacer en la web del Registro. Una vez que te confirmen que alguno de los nombres elegidos está «libre», has de acudir al notario para registrarlo.

Llega entonces el momento de dar vida a tu SL. Veamos qué pasos has de seguir:

  1. Abre una cuenta bancaria específica para la sociedad. Para poner en marcha una SL, debes abrir una cuenta corriente a nombre de la empresa e ingresar el llamado capital semilla, que tiene que ser, como mínimo, de 3.000,06 euros. Puedes reducirlo a 1 euro en caso de que constituyas una startup.
  2. Redacta los estatutos sociales de la empresa. Son las normas que van a regir la SL. Existen diversas páginas con modelos de estatutos que te pueden servir de base.
  3. Escritura pública de la constitución de la SL. Es un trámite legal que debe hacerse ante notario.
  4. Obtén el Número de Identificación Fiscal. Deberás presentar las escrituras en las oficinas del Ministerio de Hacienda. Además, en la Agencia Tributaria, tienes que darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas y en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores
  5. Inscríbete en el Registro Mercantil. Inscribe la sociedad en la provincia en la que hayas establecido el domicilio social. 
  6. Obtén el NIF definitivo. Una vez has seguido los trámites, podrás conseguir el NIF definitivo, el que sustituye al temporal que habías recibido antes. 

Si quieres profundizar más en los trámites y lo que supone crear una SL, ve al Portal PYME del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Trámites para darse de alta como autónomo

Sabemos que toda gestión burocrática es engorrosa. Lo acabamos de ver con la constitución de una sociedad limitada. Pero es mucho más sencillo si apostamos por hacernos autónomos.

Vas a tener que contactar con dos entidades públicas que son las que gestionan y recogen los trámites: Hacienda y Seguridad Social. Si decides hacerlo desde tu ordenador, tendrás que disponer de DNI electrónico o certificado digital –aquí te indicamos cómo obtenerlo–. Aquí tienes las páginas webs desde donde realizar la gestión:

En la Agencia Tributaria deberás darte de alta en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores de Hacienda

Por su parte, en la Seguridad Social habrás de darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Una vez realizado estos trámites pasarás a formar parte de las más de tres millones de personas dadas de alta en España en el RETA.¿Y qué pasa si estás trabajando por cuenta ajena, y quieres también emprender? Pues puedes ser autónomo y trabajar en otra empresa a la vez. A esto se le llama pluriactividad y te permite iniciar el emprendimiento sin dejar tu empleo.

SL vs. autónomos, ¿qué otras diferencias tienen?

Estarás con nosotros en que los trámites son un poco más sencillos para los autónomos. Sin embargo, crear una sociedad limitada también otras importantes ventajas que pueden hacer que merezca la pena apostar por esta opción, pese a tan cargantes gestiones. Lo mejor es que vayamos paso a paso y así hacer una valoración de cuál de las dos fórmulas elegir. Veámoslo por partes:

Diferencias entre los impuestos de un autónomo vs. de una SL

Un autónomo debe tributar por el IRPF. Se trata de un impuesto en el que el montante total al que tendrás que hacer frente dependerá de las ganancias que tengas. Además, es lo que se llama un impuesto progresivo. Ahora que entramos de lleno en el periodo de presentación de la Declaración de la Renta 2021, en este artículo te explicamos todo sobre los tramos y retenciones del IRPF 2021 para autónomos.

Por su parte, en una SL se tributa en función del Impuesto de Sociedades. Con el mismo se grava el rendimiento obtenido por las empresas ubicadas en España. Si quieres profundizar más en él, aquí tienes una guía sobre el Impuesto de Sociedades 2022.

Por otro lado, tanto una sociedad limitada como un autónomo deberá hacer frente al pago del IVA. La presentación del IVA se hace de forma trimestral en el caso de autónomos y PYMEs. No obstante, en el caso de las grandes empresas, dicha presentación es mensual.

Aunque no es propiamente un impuesto, no podemos olvidar que, mensualmente, los autónomos han de pagar una cuota a la Seguridad Social cuya cuantía se ha modificado recientemente. En 2022 varía entre los 294 y los 1.266,66 euros al mes, si bien existen reducciones significativas para los que se acaban de dar de alta como trabajadores por cuenta propia.

Diferencias entre la contabilidad de autónomos vs. de una SL

Llevar la contabilidad de nuestro negocio puede resultar enrevesado, pero, al mismo tiempo, es indispensable para conocer el estado de los números que soportan la empresa: los gastos y los ingresos. Es el mapa que muestra la situación financiera de la empresa. No obstante, existen soluciones tecnológicas, como Holded, que automatizan, y facilitan, un proceso básico en el día a día del emprendedor.

En este aspecto, llevar la contabilidad resulta mucho más sencillo para un autónomo que para una SL. Primero porque, aunque se recomienda que lleven una contabilidad detallada del negocio, la ley española no obliga a hacerlo. Simplemente se exige que registren las facturas recibidas y emitidas y lleven el registro de sus ingresos y gastos.

Mucho más complejo es el proceso contable de una SL, ya que deben hacer constar diferentes registros que informan de su actividad económica. Entre ellas se encuentra el Libro Diario, que registra al detalle todas las operaciones de la empresa; el Libro de Actas y el Libro de Cuentas de Socios, en el caso de que se trate de una sociedad en la que participan varias personas; el Libro de Cuentas Anuales, que pormenoriza la situación y los cambios contables de la compañía. Llevar una contabilidad organizada no solo es recomendable, sino que, en el caso de las SL, es una obligación.

Cuadro comparativo entre ser un autónomo vs. tener una SL

Esta tabla permite visualizar rápidamente las principales diferencias entre simplemente ser autónomo o constituir una sociedad limitada.

Ser autónomo Tener una SL
Responsabilidad ilimitada: se responde con todo el patrimonio ante las deudas. Responsabilidad limitada: los socios solo responden con el capital que hayan aportado a la empresa.
Menores trámites y costes: solo es necesario darse de alta en la Seguridad Social y en la Agencia Tributaria. Mayores trámites y costes: constitución de la sociedad, apertura de cuenta bancaria, gestión contable y fiscal, etc.
Menores obligaciones legales: solo debe cumplir con las obligaciones fiscales y sociales de los autónomos. Mayores obligaciones legales: debe cumplir con las obligaciones legales y fiscales de las sociedades, así como con las obligaciones específicas de las SL, además de las propias de cualquier persona física.
Mayor dificultad para acceder a financiación: los bancos suelen exigir más garantías a los autónomos. Mayor facilidad para acceder a financiación: las SL pueden obtener préstamos, líneas de crédito y otras formas de financiación.
Menor imagen de profesionalidad: los autónomos pueden ser percibidos como menos profesionales que las empresas. Mayor imagen de profesionalidad: las SL proyectan una imagen de mayor seriedad y confianza.
Mayor dificultad para crecer: el autónomo es el único responsable del crecimiento de su negocio, aunque puede subcontratar. Mayor facilidad para crecer: la SL puede contar con más socios, trabajadores y recursos para expandirse.

A la hora de facturar por el trabajo profesional, es importante entender que crear una SL no implica estar exento de ser autónomo. Si un socio de una SL desarrolla una actividad profesional regular, debe darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social. 

En conclusión, ¿qué opción es más recomendable entre ser un autónomo vs. tener una SL?

No queremos acabar este artículo con un veredicto poco comprometido, aunque quizá la respuesta más inteligente a esta pregunta sea un simple “depende”. Porque lo cierto es que la situación de cada emprendedor es diferente. Sus posibilidades económicas en el momento de crear la empresa, su patrimonio, los posibles clientes, el tipo de negocio y su escalabilidad determinan la conveniencia de constituirse como autónomo o SL.

Pero trataremos de aislarnos de las respuestas vagas y vamos a formular un argumento que creemos que se puede adecuar a muchas situaciones de los emprendedores. Como hemos visto, constituir una sociedad limitada implica un desembolso mayor e implica unos trámites que pueden resultar difíciles de asumir para muchos emprendedores que están empezando, que apenas quieren poner en marcha su idea de negocio y necesitan un tiempo para que todo funcione como esperan.

Por ello, si esa es tu situación, nos atrevemos a recomendarte que comiences como autónomo, que te des un tiempo para aprender el funcionamiento del negocio, para crecer, ganar clientes y generar ingresos. Y cuando ya tengas el negocio más asentado, con proveedores y clientes fijos, cuando cuentes con un día a día definido, des el paso para constituir una sociedad limitada

¿Y por qué creemos que es aconsejable crear una sociedad limitada cuando la compañía esté asentada? En primer lugar, porque cuanto mayor sea la empresa, mayores son los gastos y las posibles deudas y, ante una imprevisible caída, solo tendrás que responder económicamente con el capital que hayas invertido. Es decir, tu patrimonio personal quedará inmaculado. Además, impositivamente, es más beneficiosa, ya que si tu empresa crece, y los beneficios con ella, los impuestos no se incrementarán de la misma forma que si estás dado de alta como autónomo.

Finalmente, otra razón nada desdeñable es que como sociedad limitada te será más sencillo seguir creciendo, ya que la reputación juega en favor de este tipo de sociedades frente a los autónomos. Y eso es esencial para alcanzar acuerdos con posibles proveedores y nuevos inversores.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un ERL?

Un Emprendedor de Responsabilidad Limitada es una persona física que realiza sus actividades a través de una sociedad, versus el autónomo que no cuenta con una empresa que le respalda. 

La figura se ha incorporado en el ordenamiento jurídico español desde la  Ley de apoyo a los emprendedores y su internacionalización del año 2013. Hoy en día es posible darse de alta como ERL ante notario, limitando así los bienes que la persona física quiere proteger ante posibles deudas o embargos de bienes por su desempeño profesional.

¿Se puede pasar de ser autónomo a tener una SL?

Sí, en cualquier momento el autónomo puede optar por crear su propia empresa. Para ello, se debe constituir la sociedad de acuerdo a la ley. Se firma la escritura de la sociedad ante notario, se da de alta la SL en Hacienda y se deberán cumplir las obligaciones fiscales asociadas.

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