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Guía para entender una ronda de financiación empresarial

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Una ronda de financiación es clave y, en muchas ocasiones, imprescindible para que un proyecto emprendedor avance y se consolide. Requiere de una serie de pasos y de unas condiciones muy concretas para llevarse a cabo con garantías de éxito. Cuestiones, además, que pueden modificarse ligeramente en función del momento en el que se encuentra la empresa y para qué necesite la financiación. 

¿Qué es una ronda de financiación?

Una ronda de financiación es un proceso por el que las empresas obtienen liquidez para alcanzar sus objetivos empresariales. En una ronda de financiación diferentes inversores aportan dinero a un proyecto con el objetivo de impulsarlo y recibir, posteriormente, una rentabilidad en función del capital invertido. 

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¿Cómo funciona una ronda de financiación?

Las rondas de financiación se inician porque los emprendedores detectan que necesitan más recursos económicos para favorecer el crecimiento y evolución de su idea de negocio. 

El segundo paso es establecer un plan de acción que marque esas necesidades y, lo más importante, cuánto dinero se va a necesitar para cubrirlas. Es una información que se presentará a los inversores para tratar de convencerles de la utilidad y rentabilidad esperada de sus aportaciones.

En tercer lugar, los emprendedores deben establecer las condiciones que ofrecerán a los inversores. Deben de resultar lo suficientemente atractivas como para que un inversor decida aportar su dinero al proyecto. Para ello deben dar respuesta a cuestiones como: 

  • ¿Qué se ofrece a cambio del dinero aportado? (participación en la empresa, capacidad de decisión, derechos de uso de determinadas soluciones desarrolladas, bienes que ya sean de la corporación, rentabilidad económica…)
  • Si se ofrece rentabilidad económica, ¿en qué cantidad y en qué momento se realizarán los pagos? 
  • ¿Qué control y capacidad de decisión tendrán los inversores tras su aportación? 
  • Si se ofrece algo más que dinero, ¿de qué se trata y en qué condiciones?
  • ¿Qué mecanismos de salida tendrán los inversores?
  • ¿Qué otras aportaciones, más allá de las dinerarias, realizarán los inversores y bajo qué criterios? (mentoring, contactos comerciales, capacidad de acuerdos con otras entidades que ayuden a desarrollar el negocio…)

El cuarto paso consiste en dejar por escrito todas estas reglas que marcarán el funcionamiento y consecuencias de la ronda de inversión. Deben registrarse en un documento legal denominado Pacto de Socios, que en la mayoría de las ocasiones viene precedido de una negociación que establecerá las condiciones finales que se recogerán en el texto. 

En quinto lugar se realiza una auditoría que se conoce como Due Diligence. El objetivo es asegurar que, por ejemplo, la empresa no tiene deudas o cualquier otra información oculta que pudiera interferir o dificultar el cumplimiento de las condiciones establecidas en el pacto de socios. Esta auditoría debe realizarse por un tercero externo.

Por último, si todo está correcto, se procede a la firma del pacto de socios y la entrada de los inversores como nuevos accionistas, como consecuencia del cierre de la ronda de financiación. Este  proceso también implica la aportación del capital privado acordado en las condiciones y fechas establecidas.

Hombre organizando monedas

¿Qué buscan emprendedor e inversor en una ronda de financiación?

Emprendedores e inversores tienen un gran objetivo común: el crecimiento de la empresa. Sin embargo, los caminos para alcanzarlo pueden diferir porque hay otras cuestiones que ambos grupos buscan en este tipo de operaciones.

Lo que busca el emprendedor en un ronda Lo que busca el inversor en una ronda
Liquidez para llevar a cabo su proyecto. Una inversión que le aporte rentabilidad a su dinero.
Mantener el control de las decisiones que se tomen a partir de la entrada de nuevos socios en la empresa. Vigilar y aportar respecto a las acciones que se realizarán con el dinero que se ha aportado.
Que la entrada de capital no implique un exceso de presión o un cambio en sus condiciones laborales. Mantener su imagen o posición como inversor en una determinada industria o mercado.
Aprovechar la entrada de socios inversores, más allá del capital. Que también puedan aportar conocimiento, contactos comerciales, etc. Más conocimiento sobre innovación y avances en un ámbito o mercado estratégico para sus intereses.

Ciclo de financiación de una startup

Existen cinco ciclos de financiación de una startup. Estos vienen determinados por el momento de desarrollo en el que se encuentra la empresa, y que marca unas necesidades de financiación u otras, estableciendo diferentes tipos de rondas de financiación. 

Ciclo 1: capital semilla

El capital semilla es el necesario para dar los primeros pasos del proyecto. Es el dinero que ‘sale de los bolsillos’ de los propios fundadores y personas más cercanas, que deciden apoyar la idea de negocio.

Es el momento en el que más riesgo existe, pues aún no sabemos si la idea es viable o no, cómo responderá el mercado, cómo funcionará el plan de negocio y el plan de marketing… Sin embargo, también es el punto en el que se obtendría mayor rentabilidad, en el caso de que finalmente el proyecto cumpla con las expectativas. 

Ciclo 2: serie A

Es una forma de financiación que se da cuando la empresa todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo. Sin embargo, ya ha realizado ventas de su producto o servicio, y ha podido testear cómo está funcionando el producto o servicio en el mercado. Aún no se tienen beneficios, pero sí se han obtenido ingresos. 

Fruto de este primer contacto, se detectan una serie de necesidades para continuar evolucionando, que serían cubiertas por los inversores que entraran en esta fase. 

Ciclo 3: serie B

Todavía no hay beneficios… pero estamos a punto. La solución y / o productos facturan con asiduidad y ya hay un volumen de actividad que permite vislumbrar que la empresa tiene futuro. En este ciclo se busca una ‘explosión’ en cuanto a captación de fondos, con hitos verdaderamente relevantes para convertir el proyecto en algo importante. 

El proyecto que busca financiación en este ciclo espera recaudar entre cinco y veinte millones. Cantidades importantes que serán para buscar un avance de la compañía en cuanto a número de clientes, ventas… La empresa busca apuntalar su crecimiento y entra en un fase de maduración. 

Ciclo 4: serie C

La empresa tiene beneficios y está probado que es un modelo de negocio con éxito. En estos casos hablamos de empresas que se han consolidado en el mercado, y buscan financiación por encima de los veinte millones de euros. 

Ciclo 5: serie D

La serie D sería uno de los últimos ciclos definibles para abrir ronda de financiación, aunque se han dado casos de series E, etc. 

En este punto la corporación está facturando decenas o cientos de millones de euros. En consecuencia, habrá diversificado sus modelos de financiación e incluso contará con inversores de cobertura. 

Además su nivel de rentabilidad le permite contar con músculo financiero propio para afrontar las inversiones que pueda necesitas con cierta autosuficiencia. En cualquier caso, de producirse, se utiliza para reconducir cierta línea de negocio, para afrontar la compra de competidores, expansión internacional…

¿Quién puede formar parte de una ronda de financiación?

Los inversores pueden ser a título individual. La figura del business angels es una de las más reconocidas dentro de este tipo. Se trata de personas con capacidad económica para apostar individualmente por un proyecto. Aportando no solo valor financiero, sino también conocimientos en un determinado sector o contactos.

También tenemos empresas especializadas en inversión y escalabilidad, como por ejemplo un venture capital o las aceleradoras de startups. 

Los primeros son fondos que invierten en startups a cambio de capital de la empresa. Las aceleradoras o incubadoras son entornos que facilitan el desarrollo de las corporaciones, con aportaciones que van más allá de lo económico. 

Se aportan soluciones, contactos, una red de producción o comercial… Se trata de dotar a la empresa de ciertas infraestructuras y conocimiento que no tendría si no estuviera dentro de la incubadora o aceleradora en cuestión. Una de las más conocidas es ‘Lanzadera’, que ha impulsado a más de 900 startups españolas.

Por último, tenemos modelos intermedios como la financiación colectiva o crowdfunding. Se trata de plataformas en donde muchos pequeños inversores reúnen sus aportaciones para ofrecerlas conjuntamente a la empresa bajo unas mismas condiciones para todos los que deciden participar en este tipo de inversión colectiva.

Cómo cerrar una ronda de financiación

Para cerrar rondas de financiación tenemos que convencer a los inversores de que la finalidad para el capital que solicitamos tiene sentido y recorrido. Que será útil y producirá un crecimiento que resulte interesante al inversor. Tanto como para poner en nuestras manos su dinero.

En consecuencia, tenemos que generar confianza. Para lograrlo, estos son algunos elementos:

  • Mostrar que se trata de una idea sólida y trabajada. No puedes cerrar una ronda de financiación sin un plan de negocio y financiero, basado en datos fiables de mercado, que permitan mostrar que tu idea tiene sentido y hueco para responder a las necesidades de los potenciales clientes. 
  • Contar con un equipo experimentado y que transmita confianza. Si vas a lanzar un proyecto de energías renovables, tienes que contar en tu equipo con personas especializadas en este sector.
  • Demostrar capacidad de liderazgo y experiencia en dirección de proyectos. Tienes que confirmar que sabes llevar la nave que pretendes pilotar, porque ellos son los que van a llenar tu tanque de gasolina.
  • Ser capaz de transmitir tu idea de forma sencilla y con confianza. Un ejemplo de la importancia de este punto es la existencia de ‘elevator pitch’. Se trata de concursos en donde emprendedores explican en menos de un minuto su idea de negocio, para tratar de convencer a potenciales inversores para que realicen una inyección de capital.

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José Antonio Calvo
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