¿Cómo se contabilizan las amortizaciones?

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March 26, 2026
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Aprende a contabilizar las amortizaciones de tu inmovilizado de forma correcta y sin errores, a calcular la cuota anual y realizar los asientos contables correspondientes.

Registrar correctamente la amortización es uno de los puntos donde más errores se cometen en la contabilidad de una pyme. Y tiene sentido: el término "amortización" engloba dos procesos distintos que requieren un tratamiento contable diferente: el de los activos del inmovilizado y el de los pasivos financieros, como préstamos o hipotecas.

Para contabilizar una amortización, hay que identificar primero de qué tipo se trata, elegir el método adecuado y registrar el asiento correspondiente usando las cuentas del Plan General de Contabilidad (PGC). En este post te explicamos el proceso paso a paso, con ejemplos concretos y los asientos que corresponden a cada caso.

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¿Qué es la amortización contable?

La amortización es el proceso contable mediante el cual se distribuye sistemáticamente el coste de un bien o una deuda a lo largo del tiempo. Este mecanismo responde al principio de correlación de ingresos y gastos recogido en el PGC (Real Decreto 1514/2007): si un activo contribuye a generar ingresos durante varios ejercicios, su coste debe imputarse gradualmente a esos períodos, no en el año de la compra.

La obligatoriedad de amortizar el inmovilizado está recogida en el artículo 38 del Código de Comercio. Omitirla supone incumplir el principio de imagen fiel, con independencia del resultado del ejercicio.

Amortización de activos vs pasivos

Aunque comparten nombre, la amortización de activos y la de pasivos son conceptos distintos y se contabilizan de manera diferente:

  • Amortización de activos (inmovilizado): refleja la pérdida de valor de un bien de la empresa (maquinaria, vehículos, software…) a lo largo de su vida útil y se registra como un gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias. El inmovilizado se divide en material o tangible (maquinaria, vehículos, mobiliario, etc.), intangible (programas informáticos, patentes, marcas o licencias) e inversiones inmobiliarias (inmuebles destinados al arrendamiento o a obtener plusvalías).
  • Amortización de pasivos (préstamos o hipotecas): consiste en la devolución gradual del capital prestado. No es un gasto, sino una reducción del pasivo en el balance de situación. Los intereses sí tienen la consideración de gasto financiero.

Esta distinción es fundamental para no confundir el tratamiento contable de cada operación.

Qué tener en cuenta antes de empezar

Antes de registrar la amortización de un activo, tenes que definir tres parámetros:

  1. El valor amortizable: el valor de adquisición del bien (precio de compra más todos los gastos directamente necesarios para ponerlo en funcionamiento: transporte, instalación, honorarios profesionales, impuestos no recuperables…) menos el valor residual estimado.
  2.  La vida útil: el período durante el cual se espera que el activo genere beneficios para la empresa.
  3. El método de amortización: debe ser sistemático, racional y consistente, y reflejar fielmente el patrón de consumo esperado del activo.

Además, hay que elegir la forma de reflejar la amortización en la contabilidad: por un lado está el método directo, en el que el valor del activo se reduce directamente en la cuenta del grupo 2 cada año. El bien aparece en el balance por su valor neto contable, sin desglosar la amortización acumulada. Es más sencillo, pero pierde trazabilidad.

Por otro lado, el método indirecto, que es el más utilizado en España y el que exige el PGC para las cuentas anuales. El activo se mantiene a su coste histórico y la depreciación se acumula en una cuenta correctora del subgrupo 28. Permite conocer simultáneamente el coste bruto, la amortización acumulada y el valor neto contable del bien.

¿Cómo se contabilizan las amortizaciones de activos?

La contabilización de la amortización del inmovilizado requiere dos pasos: calcular la cuota anual mediante el método elegido y registrar el asiento correspondiente. Los dos métodos más habituales en la práctica empresarial española son el lineal y el decreciente.

Método lineal (cuota fija)

Es el método más sencillo y el más extendido. La cuota anual de amortización es constante durante toda la vida útil del activo:

Cuota anual = (Valor de adquisición − Valor residual) / Vida útil en años

Es el método idóneo cuando el activo genera beneficios de forma homogénea a lo largo del tiempo, como es el caso del mobiliario, las instalaciones, los edificios o el software.

Ejemplo:

Una empresa adquiere una máquina por 10.000 € con un valor residual de 1.000 € y una vida útil estimada de 9 años. La cuota anual es: (10.000 − 1.000) / 9 = 1.000 €.

El asiento a 31 de diciembre de cada ejercicio sería:

DEBE HABER
(681) Amortización del inmovilizado material… 1.000 € (2813) Amortización acumulada – maquinaria… 1.000 €

Método decreciente

Genera cuotas más altas en los primeros años y menores al final de la vida útil. Es adecuado para activos con alta depreciación inicial, como vehículos industriales, equipos tecnológicos o maquinaria de alta rotación. Existen dos variantes principales:

  • Porcentaje constante sobre el valor neto contable: el porcentaje se mantiene fijo, pero se aplica cada año sobre el valor neto contable (coste histórico menos amortización acumulada). El porcentaje se obtiene multiplicando el coeficiente lineal máximo de las tablas fiscales por un coeficiente multiplicador que varía según la vida útil del bien.
  • Sistema de suma de dígitos: se calcula una "cuota por dígito" y se multiplica por el número que corresponde a cada año en una serie decreciente. Para un activo con 5 años de vida útil, la suma de dígitos es 5+4+3+2+1 = 15. La cuota por dígito es el valor amortizable dividido entre 15. En el año 1 se aplica el factor 5; en el año 2, el factor 4; y así sucesivamente.

Ambos métodos no son aplicables a edificios, mobiliario ni enseres, solo a maquinaria, vehículos y equipos electrónicos con vida útil dentro de los límites de las tablas fiscales.

¿Cómo se contabilizan las amortizaciones de pasivos?

La amortización de un pasivo financiero (préstamo bancario, hipoteca o emisión de bonos) responde a una lógica completamente diferente a la del inmovilizado. No se trata de registrar un gasto por depreciación, sino de reflejar la devolución del capital prestado y el pago de los intereses. Los tres sistemas principales son el francés, el alemán y el americano.

Sistema francés

Es el sistema más utilizado en España para préstamos hipotecarios y personales. La cuota total es constante durante toda la vida del préstamo, pero su composición varía: al principio, una mayor parte corresponde a intereses; al final, la mayor parte es amortización de capital.

Asiento en cada cuota de pago:

DEBE HABER
(170/520) Deudas con entidades de crédito (capital amortizado) (662) Intereses de deudas (intereses del período) (572) Bancos c/c a la vista (importe total de la cuota)

Sistema alemán

La amortización de capital es constante en cada cuota, mientras que los intereses disminuyen período a período a medida que se reduce el capital pendiente. Como resultado, las cuotas totales son decrecientes. Este sistema es habitual en ciertos préstamos empresariales y en la financiación entre empresas del mismo grupo.

La estructura del asiento es idéntica a la del sistema francés, aunque los importes de capital e intereses varían en cada período:

DEBE HABER
(170/520) Deudas con entidades de crédito (capital fijo) (662) Intereses de deudas (intereses decrecientes) (572) Bancos c/c a la vista (cuota decreciente)

Sistema americano

Durante toda la vida del préstamo solo se pagan intereses periódicos. El capital se devuelve íntegramente al vencimiento en un único pago. Es un sistema habitual en emisiones de bonos y en determinados instrumentos de financiación corporativa.

Asiento periódico (pago de intereses):

DEBE HABER
(662) Intereses de deudas (572) Bancos c/c a la vista

Asiento al vencimiento (devolución del capital):

DEBE HABER
(170) Deudas a largo plazo con entidades de crédito (572) Bancos c/c a la vista

En qué cuentas contables se contabilizan las amortizaciones

El Plan General Contable establece cuentas específicas y diferenciadas para cada tipo de activo. Es fundamental no confundirlas.

Por un lado, las cuentas de gasto del grupo 6:

Cuenta Denominación
680 Amortización del inmovilizado intangible
681 Amortización del inmovilizado material
682 Amortización de las inversiones inmobiliarias

Por otro, las cuentas correctoras del activo del subgrupo 28:

Cuenta Denominación
280 Amortización acumulada del inmovilizado intangible
281 Amortización acumulada del inmovilizado materia
282 Amortización acumulada de las inversiones inmobiliarias

Las cuentas del subgrupo 28 son cuentas de signo acreedor que actúan como correctoras de valor: no reducen el valor bruto del bien, sino que acumulan toda la depreciación registrada desde el inicio. La diferencia entre el coste histórico y la amortización acumulada es el valor neto contable del activo.

El PGC desglosa la cuenta 281 en subtipos: 2811 (construcciones), 2812 (instalaciones técnicas), 2813 (maquinaria), 2814 (utillaje), 2815 (otras instalaciones), 2816 (mobiliario), 2817 (equipos para proceso de información) y 2818 (elementos de transporte), entre otras.

¿En qué asientos contables se contabilizan las amortizaciones?

DEBE HABER
68X Amortización del inmovilizado (X)… YYY 28X Amortización acumulada del inmovilizado (X)… YYY
  • Al debe: cuenta de gasto del grupo 6. Aumenta el gasto del ejercicio y reduce el resultado
  • Al haber: cuenta correctora del grupo 2. Acumula la depreciación del activo.

La amortización forma parte de las operaciones de cierre del ejercicio y se contabiliza el último día del año natural (31 de diciembre). Existe una excepción: cuando el bien sale del patrimonio durante el ejercicio (por venta, baja o destrucción), se contabiliza la amortización proporcional al tiempo de uso en el año de la salida.

Ejemplos de contabilización de amortizaciones

Ahora que ya conoces la teoría, vamos a clarificar aún más los conceptos con dos ejemplos concretos de cómo se deben contabilizar distintos tipos de amortizaciones.

Ejemplo 1: amortización lineal de un activo material

Una PYME adquiere el 1 de enero un vehículo de reparto por 12.000 € (sin IVA). Aplica el método lineal con una vida útil de 6 años y un valor residual de 0 €.

Cuota anual: 12.000 / 6 = 2.000 €

El asiento a 31 de diciembre de cada ejercicio será:

DEBE HABER
(681) Amortización del inmovilizado material… 2.000 € (2818) Amortización acumulada – elementos de transporte… 2.000 €

Al cabo de 6 años, la cuenta (218) Elementos de transporte mantiene el valor bruto de 12.000 € y la cuenta (2818) acumula 12.000 € de amortización. El valor neto contable del activo es 0 €.

Ejemplo 2: amortización de un préstamo (sistema francés)

Una empresa formaliza un préstamo de 30.000 € a 3 años con un tipo de interés anual del 5%. La cuota anual constante es de aproximadamente 11.019 €.

En el primer año los intereses son: 30.000 × 5% = 1.500 €. El capital amortizado ese año es: 11.019 − 1.500 = 9.519 €.

Asiento al pago de la primera cuota anual:

DEBE HABER
(170) Deudas a l/p con entidades de crédito… 9.519 € (662) Intereses de deudas… 1.500 € (572) Bancos c/c a la vista… 11.019 €

En cada año siguiente, el importe de intereses disminuye al reducirse el capital pendiente, mientras la cuota total se mantiene constante.

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Preguntas frecuentes

¿Qué bienes hay que amortizar y cuáles puedo deducir directamente?

No todo lo que compras para el negocio debe amortizarse. Existe un umbral práctico muy relevante, especialmente para autónomos y PYMEs:

  • Activos de más de 300 € (sin IVA): deben registrarse como inmovilizado y amortizarse a lo largo de su vida útil. Por ejemplo, un ordenador de 1.200 € hay que amortizarlo.
  • Activos de 300 € o menos: pueden deducirse directamente como gasto en el ejercicio de la compra, con un límite global de 25.000 € anuales para este tipo de deducciones directas.

Además, en el caso de empresas de reducida dimensión (con cifra de negocios inferior a 10 millones de euros), existen regímenes de amortización acelerada que permiten imputar el coste de ciertos activos de forma más rápida.

¿Cómo se calcula la amortización de un activo fijo?

La amortización de un activo fijo se calcula sobre el valor amortizable (valor de adquisición menos valor residual estimado). La cuota anual depende del método elegido: en el lineal, se divide el valor amortizable entre los años de vida útil estimada. 

Los coeficientes máximos y períodos mínimos admitidos fiscalmente están recogidos en las tablas del Impuesto sobre Sociedades (Ley 27/2014 y Real Decreto 634/2015).

¿Cuándo se empieza a amortizar un bien?

Desde el momento en que el activo entra en funcionamiento y comienza a generar beneficios para la empresa, no desde que se paga ni desde que se recibe la factura. Si el activo se incorpora en un mes distinto a enero, la cuota del primer año debe calcularse de forma proporcional a los días de uso real.

¿Es obligatorio amortizar todos los años?

Sí. El PGC exige que la amortización se dote de forma sistemática con independencia del resultado del ejercicio. No dotarla supone incumplir el principio de imagen fiel y el de prudencia. Además, la Agencia Tributaria aplicará la amortización mínima de todos modos en el momento de la venta del bien.

¿Cuál es la diferencia entre amortización contable y amortización fiscal?

La amortización contable se basa en la vida útil estimada del activo según criterios técnicos y económicos, mientras que la amortización fiscal debe ajustarse a los coeficientes y períodos de las tablas del Impuesto sobre Sociedades. 

En la mayoría de los casos coinciden, pero si la empresa amortiza más de lo permitido fiscalmente, el exceso no es deducible y genera una diferencia temporaria que habrá que ajustar en la declaración del impuesto.

¿Puedo amortizar menos del máximo fiscal?

Sí, dentro de la horquilla permitida. Se puede elegir cualquier porcentaje entre el mínimo (100 dividido entre el período máximo de las tablas) y el máximo establecido. No obstante, Hacienda computará siempre como mínimo la cuota mínima en el cálculo del resultado de la venta del activo, aunque no se haya contabilizado.

¿Cómo afecta la amortización al balance?

El inmovilizado figura en el balance por su valor neto contable (coste histórico menos amortización acumulada). A medida que avanza la amortización, el activo reduce su peso en el balance aunque el coste bruto no varíe. En la memoria de las cuentas anuales deben detallarse el coste bruto, la amortización acumulada y las dotaciones del ejercicio.

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