Facturación Contabilidad

¿Conoces las facturas REBU y cómo y cuándo emitirlas para ahorrar en tu contabilidad?

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¿REBU? ¿Qué es REBU? ¿Te resulta familiar en tu día a día contable? Es posible que seas de los muchos que desconocen el significado de estas cuatro letras. Incluso, aunque es un término ligado a las finanzas, puede que no lo hayas conocido a pesar de ser trabajador autónomo o un especialista en contabilidad.

Sin embargo, es un concepto que tiene cierta relevancia dentro de los procesos de facturación y que siempre es mejor conocer y dominar. En Holded, donde somos expertos en facturación y contabilidad, sabemos por experiencia qué es y cómo hacer una factura REBU y, con el objetivo de ayudarte, te lo explicaremos a lo largo de este artículo.

¿Qué es una factura REBU y en qué casos te afecta?

Existen multitud de legislaciones, regímenes y términos que convierten la contabilidad y la facturación en un auténtico mundo aparte: facturas ordinarias, rectificativas, simplificadas, facturas REBU. De hecho, aunque existen programas para gestionar la contabilidad de lo más prácticos y completos, es habitual que muchos autónomos y directivos de pymes recurran a asesorías y especialistas, además de apoyarse en soluciones digitales como la nuestra.

Así que vayamos por partes y, antes de nada, comencemos definiendo el término que queremos tratar en estas líneas. REBU son las siglas de Régimen Especial de Bienes Usados. Por lo tanto, una factura REBU es aquella que se acoge a este régimen particular a efectos del IVA y al que pueden optar quienes comercialicen productos de segunda mano o piezas de colección, de arte o antigüedades.

El objetivo de las facturas REBU es evitar la sobreimposición del IVA que ya se aplicó en la primera compraventa de un bien. En otras palabras, y para hacerlo más comprensible a todos los públicos, acogiéndose al REBU, a los bienes que ya han soportado el IVA en operaciones anteriores no se les vuelve a aplicar ese mismo impuesto. O si se les aplica dicho gravamen por pasar a pertenecer a una sociedad, éste es menor.

Qué es una factura REBU

Explicación de este tipo de factura con un ejemplo

Para ilustrarlo de forma más sencilla, vamos a explicar este tipo de factura con un ejemplo de una situación más cotidiana:

Luis adquiere en 2018 un coche nuevo por valor de 20.000 €. A ese importe hay que sumarle el IVA, que actualmente es del 21 %. Por lo tanto, Luis adquiere su vehículo desembolsando 24.200€. De ese IVA, Luis tan solo podrá deducirse el 50%.

Al cabo de dos años, en 2020, Luis decide vender ese coche a María por la mitad del valor inicial y total del vehículo. Es decir, el precio para María es de 12.100 €, ya que suma el 50 % del IVA (2.100 €) que no pudo deducirse al valor que él le da al vehículo (10.000 €).

A su vez, unos meses después, María decide vender ese vehículo a un tercero llamado Pedro. En esta operación, María, con el objetivo de obtener un beneficio, vende el vehículo por un precio de 15.000 € (12.100 € serían el valor del coche que ella pagó y 2.900 € que ella obtendría de margen) + IVA, por lo que Pedro tendría que abonar un total de 18.150 €.

La cuestión es que en esta tercera compraventa se estaría aplicando un IVA sobre otro IVA que ya va incluido en el precio final del vehículo. Gracias a la facturación REBU lo que se pretende evitar es esa doble imposición del gravamen.

Las particularidades de estas facturas que debes conocer

De todas formas, como venimos señalando, la facturación REBU es un régimen tributario especial. Por eso, solo se puede aplicar sobre ciertos productos que ya han soportado el IVA anteriormente. Hablamos de bienes ya utilizados pero que siguen teniendo utilidad o valor por sus características como son vehículos, objetos de colección, piezas artísticas o antigüedades.

De hecho, deberás indicar en este tipo de facturas el bien concreto que se comercializa. O sea, que la operación en cuestión se acoge al Régimen Especial de Bienes Usados, al Régimen Especial de Bienes de Arte o al Régimen Especial de Antigüedades y objetos de colección.

Al mismo tiempo, hay otras particularidades que no puedes pasar por alto cuando realices esta clase facturación. Para evitar problemas tributarios recuerda que:

  • Al comprar bienes a quienes no sean empresarios o profesionales, como adquirente del bien, debes expedir un documento por cada compra y que esté firmado por la persona que transmite dicho bien.
  • En las facturas REBU debes incluir el impuesto soportado dentro del precio de adquisición.
  • Por su parte, debes registrar el impuesto repercutido de forma conjunta con el importe que hayas ingresado por la venta.

A su vez, tendrás que registrar todas las operaciones que hagas acogiéndote al REBU en tu sistema de contabilidad. Un proceso que te permitirá ir cuadrando el neto y el bruto de tu tributación. Para ello, utilizar un programa de facturación como el de Holded te simplificará enormemente esta clase de gestiones contables.

Ejemplo de factura REBU

¿Quiénes pueden acogerse a este régimen especial?

Otra de las dudas clásicas sobre este régimen es quién puede acogerse a él. Y en este sentido, debes saber que podrás emitir facturas REBU siendo tanto persona física como jurídica y en cualquier compraventa en la que:

  1. Compres un bien a un particular que, a su vez, haya adquirido el bien anteriormente y haya abonado el IVA correctamente.
  2. Adquieras un bien a empresarios que ya hayan aplicado este régimen para ese mismo bien que compras.
  3. Compres un bien a empresarios que hayan adquirido dicho bien en una operación que estaba exenta de IVA.

También se recogen dentro del REBU ciertas especificidades que siempre hay en cualquier regulación para operaciones en las que el bien es importado de otros países o comunidades. En ellas el IVA suele ser inferior, por lo que las condiciones de la regulación pueden variar. Obvia decir y repetir en este punto que continuamos hablando de un régimen especial que afecta únicamente a bienes ya usados, antigüedades y piezas artísticas y/o de colección.

Lo que sí queremos hacer a modo de conclusión es darte una recomendación. Para aprovechar las ventajas fiscales que te puede aportar la facturación REBU, lo mejor es dejarse asesorar y acompañar con especialistas y expertos. También, por supuesto, contar con un programa de facturación completo y ágil que te ahorre tiempo y quebraderos de cabeza. Un sistema contable y fiscal adaptado a ti, a tu negocio y a tus finanzas. En definitiva, un programa como el de Holded.

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Iñigo Esteban
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