
Entrenar para ser fuertes, no para encajar. Hablamos con la fundadora de Fit Lovas sobre cómo liderar un espacio seguro basado en la biología femenina y el desafío empresarial de escalar este movimiento.
Durante demasiado tiempo, la relación de muchas mujeres con el entrenamiento ha estado dictada por la culpa, la dieta constante y el deseo de encajar en un estándar estético socialmente impuesto. "Entrenar para ser más fuertes y capaces, no para encajar en un estándar". Bajo esta premisa nació Fit Lovas en 2018. Su directora, cofundadora y entrenadora, Monserrat González, transformó su propia frustración con los gimnasios tradicionales, diseñados desde una mirada masculina, en un proyecto revolucionario afincado en Barcelona.
Hoy, Fit Lovas es mucho más que un centro deportivo: es un refugio y una comunidad de más de 900 mujeres que entrenan respetando su cuerpo y su biología en un entorno libre de juicios. Hablamos con Monse sobre cómo se lidera esta comunidad, el gran desafío de escalar un modelo de negocio manteniendo un nivel de excelencia altísimo (NPS de 90) y cómo lograr el equilibrio perfecto entre la rentabilidad y el alma del proyecto.

¿Cuándo nace la necesidad de crear Fit Lovas? ¿De dónde sacasteis la inspiración para montar un proyecto así?
La necesidad nace de una incomodidad personal que se convirtió en propósito. Durante más de una década entrené para cambiar mi cuerpo. Vivía en dieta constante, haciendo cardio para compensar lo que comía y persiguiendo un ideal que nunca llegaba.
Me di cuenta de que el problema no era mi cuerpo, sino el mensaje que había aprendido sobre él y veía como muchas mujeres vivían lo mismo que yo: entrenando para encajar en lo que se supone que es el cuerpo perfecto de una mujer, socialmente impuesto.
Esto genera que vivamos en eterna lucha con lo que somos y el entrenamiento se convierte en una herramienta de castigo y no de cuidado.
Fit Lovas nace en 2018 como respuesta a eso. La inspiración vino de una convicción: las mujeres no necesitamos entrenar para encajar, necesitamos entrenar para ser más fuertes y capaces.
¿Qué es lo que no os terminaba de convencer de un gimnasio tradicional?
Que casi todo estaba diseñado desde una mirada masculina.
La programación, los espacios, el enfoque… incluso la narrativa. En los gimnasios tradicionales la mujer suele entrenar para “quemar”, “tonificar” o “perder”. Rara vez para ganar fuerza.
Además, no se contempla nuestra biología: ni el ciclo hormonal, ni el suelo pélvico, ni las distintas etapas vitales. Se nos trata como versiones reducidas de los hombres.
Nosotras queríamos hacer algo diferente: diseñar desde la mujer, no adaptar para ella.

¿Por qué engancháis tan rápido a vuestra audiencia?
Porque el entrenamiento funciona. En Fit Lovas hay una metodología clara basada en entrenamiento de fuerza, desarrollo de capacidades físicas y adaptación a la biología femenina. Las mujeres no solo entrenan: aprenden a entrenar mejor, ganan fuerza, mejoran su salud y empiezan a notar cambios reales en su cuerpo y en su energía.
Eso genera resultados, y cuando una mujer ve resultados se queda. A partir de ahí, pasan más cosas: el acompañamiento de las entrenadoras, el entorno sin juicios y la comunidad hacen que el entrenamiento sea sostenible en el tiempo.
Pero el punto de partida siempre es el mismo: un entrenamiento bien pensado que funciona.
“Las mujeres no necesitamos entrenar para encajar, necesitamos entrenar para ser más fuertes y capaces”.
Monserrat González, cofundadora de Fit Lovas
¿Sois la prueba de que la misión en una empresa es igual o más importante que el servicio que presta?
Para mí, la misión y el servicio no compiten, se sostienen mutuamente. Fit Lovas tiene una misión clara: transformar la forma en que las mujeres entrenan y se relacionan con su cuerpo. Pero esa misión solo tiene sentido si el servicio es excelente.
Nuestra metodología, el nivel de las entrenadoras, la programación y el acompañamiento son lo que hacen tangible esa misión en el día a día.
Cuando una misión potente se combina con un servicio realmente bueno, ocurre algo especial: las clientas no solo consumen un servicio, sienten que forman parte de algo.
¿Impone gestionar una comunidad cada vez más grande?
Impone si pierdes la cultura. Y gestionar una comunidad tan implicada emocionalmente tiene sus complejidades.
Hoy más de 900 mujeres entrenan con nosotras. No es solo un número: es una comunidad que cree profundamente en el mensaje y en la marca. Eso genera algo muy bonito, pero también exige mucha responsabilidad. Cuando una comunidad se siente tan parte, cualquier decisión puede impactar emocionalmente.
La clave para gestionarlo bien es la comunicación. Explicar por qué tomamos ciertas decisiones, compartir la visión, hacerlas partícipes del proceso. Cuando entienden el “para qué”, se alinean.
La comunidad no se gestiona desde el control. Se sostiene desde la transparencia, la coherencia y el diálogo constante.

¿Se puede tener otra relación con nuestro físico o con la forma de practicar el deporte?
Sí, y es profundamente liberador.
Cuando dejas de entrenar solo para cambiar tu cuerpo y empiezas a entrenar para hacerlo más fuerte y más saludable, la relación cambia por completo. El foco pasa de la estética al funcionamiento: ganar fuerza, mejorar la energía, cuidar la salud y sentirte capaz en tu propio cuerpo.
Y eso cambia también la forma en que te relacionas contigo misma. Ya no te miras con juicio, te miras con respeto. Ya no entrenas desde la culpa, entrenas desde el propósito. Y eso es revolucionario.
Por eso las mujeres que entrenan en Fit Lovas no solo cambian físicamente. Se transforman.
“Nosotras queríamos hacer algo diferente: diseñar desde la mujer, no adaptar para ella”.
Monserrat González, cofundadora de Fit Lovas
¿De qué se debe uno desprender al comenzar un proyecto emprendedor?
Del ego y del miedo a equivocarte.
Emprender es tomar decisiones imperfectas con información incompleta. Si necesitas tener todo controlado antes de actuar, no avanzas.
También hay que desprenderse de la necesidad de aprobación constante. No todo el mundo va a entender tu visión.
¿Qué es lo que hay que vigilar más de cerca a nivel de gestión, lo que requiere más intensidad en el entreno?
La cultura y los números.
Puedes tener un proyecto precioso, pero si no entiendes tu EBITDA, tus costes fijos y tu capacidad de ocupación, no es sostenible.
Y al mismo tiempo, puedes tener números brillantes y perder el alma del proyecto. El equilibrio entre cultura y rentabilidad es el verdadero reto empresarial.

¿Cómo habéis gestionado vuestro crecimiento?
Con estructura, profesionalización y foco estratégico.
Una de las claves fue incorporar perfiles senior que me ayudaran a elevar la mirada y fortalecer la parte más estratégica del negocio. Emprender, al principio, es intuición y ejecución. Escalar exige método, análisis y equipo con experiencia.
También fue fundamental entender dónde está realmente nuestro valor diferencial. Reflexionamos mucho sobre nuestra propuesta de valor y sobre qué es lo que nuestras clientas realmente valoran. Y decidimos poner el foco ahí, sin dispersarnos.
Crecer sin sistema genera caos. Crecer con estructura permite escalar sin perder esencia.
¿Qué es lo que os sigue motivando después de los años?
Ver cómo cambia la vida de una mujer cuando se siente fuerte. Ver las transformaciones que ocurren en Fit Lovas.
No es solo físico. Es cómo habla, cómo ocupa espacio, cómo toma decisiones.
Eso no cansa. Eso impulsa.
“Emprender es tomar decisiones imperfectas con información incompleta. Si necesitas tener todo controlado antes de actuar, no avanzas”.
Monserrat González, cofundadora de Fit Lovas
¿Qué es lo mejor de gestionar un proyecto así?
Que es un proyecto con propósito real, y eso se vive en todas las áreas de la empresa.
No es solo lo que hacemos puertas afuera. Es cómo trabajamos internamente. El equipo que hay detrás, las dinámicas, la forma de tomar decisiones… todo está atravesado por la misión.
Trabajar en una empresa que tiene un propósito claro cambia la energía. Hay más compromiso, más cuidado, más conciencia en cada detalle. Se siente que estamos construyendo algo que va más allá de una cuenta de resultados.
Y eso hace que el día a día sea mucho más estimulante y significativo.

¿Qué es lo peor?
La responsabilidad constante y la incertidumbre permanente.
Cuando lideras, las decisiones pesan. Hay momentos de soledad, presión financiera y gestión emocional intensa. Muchas veces tienes que tomar decisiones estratégicas sin tener la certeza absoluta de que son las correctas.
Yo siempre digo que emprender es aprender a surfear la incertidumbre. Nunca desaparece. Solo aprendes a moverte mejor en ella.
Y paradójicamente, eso también es lo que me gusta. Resolver problemas, tomar decisiones difíciles, adaptarme a lo que va surgiendo… me mantiene viva, alerta y en crecimiento constante.
¿Cómo funcionan las redes sociales para vosotras?
Instagram es nuestro principal canal de captación, pero sobre todo es una herramienta de posicionamiento y educación.
Hoy hay muchísima información, pero también muchísima confusión. En nuestro sector existe mucho intrusismo profesional y se habla de “entrenar fuerza” cuando en realidad no se están aplicando los principios básicos del entrenamiento de fuerza.
Nosotras usamos las redes para aportar claridad. Para explicar qué es realmente entrenar con criterio. Para hablar de biología femenina con rigor. Para elevar la conversación.
“El equilibrio entre cultura y rentabilidad es el verdadero reto empresarial”.
Monserrat González, cofundadora de Fit Lovas
¿Cuán importante es el boca a oreja en la adquisición de nuevas lovas?
Es absolutamente clave.
Nuestro NPS es 90, lo que significa que la mayoría recomienda activamente Fit Lovas. Hasta este año, nuestro crecimiento fue prácticamente orgánico, y aproximadamente el 50% venía directamente de referidos.
Cada vez que activamos campañas o procesos específicos de referral, el impacto es inmediato y muy claro.
Cuando alguien vive una transformación real, la comparte. Y ese crecimiento es el más sólido, porque viene desde la confianza y la experiencia directa.
Definís vuestro enfoque como feminista, ¿creéis que es uno de vuestros valores diferenciadores?
Fit Lovas abre sus puertas de lunes a domingo, de 7 de la mañana a 22h. Durante todas esas horas entrenan mujeres que quieren sentirse más fuertes y descubrir de lo que son capaces. Y lo hacen practicando un deporte en el que, hasta hace no tanto, las mujeres eran minoría.
Por eso creemos que nuestro trabajo cotidiano tiene un impacto muy claro: ayudar a que más mujeres ganen confianza, libertad y capacidad entrenando. Esa misión diaria, sostenida en el tiempo, es muy relevante para nosotras. Porque cada día, desde algo tan simple como entrenar, contribuimos a que más mujeres ocupen su espacio con seguridad.
Autoestima, motivación, seguridad… ¿por qué se asocian a vuestros entrenamientos?
Porque trabajamos en las tres, aunque no siempre seamos explícitas al nombrarlas.
La autoestima cambia cuando cambia la narrativa interna. Cuando levantas más peso del que creías posible o consigues hacer algo que no te veías capaz, tu cerebro registra algo muy claro: “soy capaz”. Esa experiencia repetida construye una autoestima basada en evidencia real, no en validación externa. Ya no depende de cómo te ven, sino de lo que puedes hacer.
La motivación también se transforma. Cuando entrenas desde el autocuidado y no desde el castigo, la relación con el deporte cambia por completo.
Y la seguridad viene del entorno que diseñamos. Es un espacio sin juicios sobre el cuerpo o la condición física.
“Emprender, al principio, es intuición y ejecución. Escalar exige método, análisis y equipo con experiencia”.
Monserrat González, cofundadora de Fit Lovas

¿Cómo habéis conseguido ese espacio seguro?
Con cultura clara y coherencia diaria. Un espacio seguro se construye con acciones pequeñas cada día.
Empieza en el proceso de selección: buscamos entrenadoras profundamente alineadas con el mensaje y los valores de Fit Lovas. No solo miramos la parte técnica, sino cómo comunican, cómo corrigen, cómo acompañan y cómo sostienen emocionalmente un grupo.
En el onboarding trabajamos mucho el lenguaje, la mirada hacia el cuerpo femenino y la forma de intervenir en clase. Porque al final, quienes construyen ese espacio son ellas y la dinámica que generan en cada sesión.
También lo cuidamos desde la propia metodología. Nuestra programación está pensada con dedicación para respetar la biología femenina: el ciclo hormonal, el suelo pélvico y las diferentes etapas vitales. Cuando una mujer siente que su cuerpo está siendo comprendido y no forzado, automáticamente baja la guardia y se siente más segura.
Y, por supuesto, existe tolerancia cero al juicio. Aquí nadie entrena para encajar ni para compararse ni para poner juicio de valor sobre el cuerpo de nadie.
La seguridad es consecuencia de una cultura muy clara, compartida por todo el equipo y sostenida con coherencia en cada clase.
¿Qué retos tienen por delante las lovas en este 2026?
Seguir ocupando espacio.
En lo físico: levantar más, correr más fuerte, desafiarse. Tenemos varios eventos deportivos en el horizonte como comunidad, que nos permiten retarnos sin perder nuestra esencia.
Como proyecto, seguir creciendo. Tenemos un plan de expansión claro para los próximos años, no solo en Barcelona (muy pronto podremos contar más).
Y quizá el mayor reto: demostrar que este modelo se puede escalar sin perder cultura, esencia ni calidad de servicio.
Ese es el verdadero desafío. Y el que más nos motiva.