
Hablamos con las tres personas al frente de la empresa más cinéfila: Juan Carlos Tous (CEO), Jaume Ripoll (Dir. Editorial) y José Antonio de Luna (Dir. de Negocio).
El mundo del cine recibió en 2007 a un nuevo player que venía con toda la ilusión a empoderar a los amantes del séptimo arte. Ese acto de amor cinéfilo llamado Filmin ha ido creciendo y desarrollándose hasta convertirse en referente indiscutible del consumo de películas en casa (y fuera de ella).
Su portfolio como empresa es un fiel reflejo de un largo camino en el que han acabado consiguiendo acompañar a los espectadores desde la gran pantalla a la pequeña: Pusieron en marcha el primer festival de cine online de nuestro país (Atlàntida Mallorca Film Fest), han distribuido títulos que han sido auténticos must como Drive my car o La sustancia, han producido películas y series premiadas como Autodefensa y, por si fuera poco, aglutinan un catálogo donde hay sitio para quien quiera ver desde Emilia Pérez hasta Flow, pasando por clásicos como El apartamento.
Hablamos con las tres personas que abanderan el proyecto desde diferentes ámbitos: Juan Carlos Tous (CEO), Jaume Ripoll (Dir. Editorial) y José Antonio De Luna (Dir. de Negocio). Ellos mejor que nadie nos explican cómo ha sido ver crecer y desarrollarse a la empresa cinéfila por excelencia. Por lo que comentan, su forma de gestionar podría ser descrita de la misma manera que ellos describen las películas contenidas en Filmin: emocionante, entretenida y poniendo siempre las certezas en entre dicho.

¿Qué película definiría vuestra trayectoria y por qué?
Son casi diecinueve años de historia y miles de películas, por lo que elegir solo una es casi imposible. Pero diremos Carmina o revienta (2012), la ópera prima de Paco León.
Fue un auténtico punto de inflexión, no solo para Filmin, sino para toda la industria del cine en España. La película venía de ser premiada en el Festival de Málaga y era un título extremadamente esperado tanto por los seguidores de Paco, que debutaba como director, como por todos los amantes del cine español.
Paco León confió en Filmin para liderar un estreno que en aquel momento era puramente experimental: el mismo día, la película se estrenaría simultáneamente en salas de cine, plataformas de streaming, televisiones de pago y se pondría a la venta en DVD.
Fue un hito que rompió las ventanas de distribución tradicionales. De hecho, Paco bautizó aquel día en sus redes sociales como "San Filmín", ya que el estreno coincidió con la semana de los sanfermines en Pamplona. Ahí nace también el eterno debate sobre si Filmin es una palabra llana o aguda, si se pronuncia Filmin o Filmín, ya que las opiniones varían según la zona de España en la que te encuentres.
Bromas a parte, ese gesto marcó nuestro ADN: la capacidad de innovar y el respeto por los nuevos hábitos de consumo de un público que pedía a gritos nuevas formas de acceder a la cultura.
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Tras todos estos años, seguís proponiendo pelis y series muy bien seleccionadas en contra de algoritmos… ¿Creéis que es el factor determinante a la hora de que el público se decante por vosotros?
Absolutamente. La curaduría humana es nuestro hecho diferencial y una de las razones principales por las que nuestra comunidad nos es tan fiel. Detrás de Filmin hay personas, expertos apasionados por el cine, que ven, seleccionan, adquieren y organizan las obras para que el espectador las disfrute en casa. Creamos canales y colecciones estrechamente vinculados con la realidad de la sociedad que nos rodea, con la actualidad y con el pulso cultural del momento.
No es que reneguemos de la tecnología, ni mucho menos. La utilizamos igual que la IA. Usamos datos y las mejores herramientas para entender mejor qué busca nuestra comunidad. Pero en Filmin el algoritmo está siempre subordinado al criterio humano. En un mundo que parece cada vez más determinado por lo que dictan las máquinas, ese valor artesanal ofrece una certeza al usuario.
“En un mundo que parece cada vez más determinado por lo que dictan las máquinas, ese valor artesanal ofrece una certeza al usuario”.

¿Cómo os sentís siendo cada vez más importantes en un mercado con players como Disney+ o Netflix?
Nos sentimos, ante todo, orgullosos de nuestra resiliencia y de nuestro camino. Es evidente que la llegada de gigantes como Netflix a España, en 2015, fue un revulsivo. Hizo crecer el mercado a una velocidad de vértigo e instauró de forma masiva la idea de que pagar por ver cine en casa no era una excentricidad, sino un hábito cultural legítimo y, sin duda, deseable para que el sector fuese sostenible.
Filmin fue la pionera, la decana en España, y 18 años después seguimos aquí, compitiendo y creciendo. Mientras que la oferta de otros grandes agentes del mercado se centra en contenidos de vocación más global, nosotros ofrecemos una propuesta muy heterodoxa, y tan amplia que cualquier espectador puede encontrar obras que le estimulen y le interpelen.
En Filmin hay espacio para todo: desde el gran cine de autor y los clásicos, hasta películas y series para dejarse acompañar una tarde de lluvia, reír, emocionarse, pasar un mal rato con una de terror, o entender mejor el mundo en el que vivimos y cómo hemos llegado hasta aquí.
El hecho de ser los outsiders, de mantenernos fieles a esa vocación de conectar con todo tipo de emociones, es precisamente lo que nos ha permitido cultivar un público fiel que sabe que aquí encontrará algo que es realmente difícil de hallar en otro lugar.
¿Cómo se convence a gigantes como Warner o MGM para formar parte del catálogo de Filmin?
Se les convence demostrándoles que nadie va a tratar su patrimonio con el respeto y el rigor con el que lo hacemos nosotros. Existen estudios del sector que señalan que en Filmin estamos cuadruplicando la oferta de cine clásico respecto a cualquier otra plataforma en España. Es importante puntualizar que cuando hablamos de “cine clásico” no nos estamos refiriendo al cine de la Edad de Oro de Hollywood, sino que ampliamos el concepto a todo el cine realizado en el siglo XX. Los estudios nos dicen que en otras plataformas las obras previas a 1980 representan menos del 5% del catálogo, mientras que en Filmin suponen la cuarta parte.
Para nosotros, esas películas no son "viejas", son la base de todo. Son las que inventaron la forma de contar historias que hoy vemos en cualquier vídeo de TikTok o YouTube. No son piezas de museo, sino la semilla viva de la que surge todo lo que consumimos hoy; un activo cultural y emocional que nos sigue interpelando.
Los grandes estudios han entendido que su patrimonio necesita un lugar donde no sea tratado como simple "fondo de catálogo", sino como obras de valor incalculable que necesitan contexto y cariño. Han visto en Filmin el hogar perfecto para dar cabida y visibilidad a títulos que en otros servicios no tienen espacio.
¿Qué tiene que tener una película o una serie para que sea "Filmin"?
Existe el prejuicio de que en Filmin solo cabe un cine "sesudo", complejo o extremadamente intelectualizado, pero la realidad es que en nuestra plataforma conviven la cinefilia más pura con la cinefagia más desacomplejada. En Filmin están, por supuesto, pilares como Tarkovsky, Béla Tarr o Godard, pero también hay espacio para el cine de serie Z, las locuras de la factoría Troma e incluso llegamos a tener la saga "Torrente" al completo.
Ese es nuestro verdadero espíritu: creemos que el cine es para todos. Nuestro criterio es ecléctico porque tenemos amor por todo tipo de historias y de todo pelaje. Nos encantaría, por ejemplo, tener sagas como Star Wars o Indiana Jones; si no están no es por falta de ganas, sino porque pertenecen a estudios gigantes con plataformas de streaming propias.
Para que una obra sea "Filmin" solo tiene que tener la capacidad de interpelar de algún modo al espectador, de emocionarle, entretenerle o poner sus certezas más sólidas en entredicho. Es cierto que nuestra querencia por el cine europeo ha sido un pilar fundamental desde el inicio. De hecho, el apoyo del programa Media de la Unión Europea ha sido vital para nosotros a lo largo de los años. Defendemos esa pluralidad y la acompañamos con un firme compromiso por la versión original, aunque obviamente nuestros usuarios pueden disfrutar de los títulos doblados al castellano si así lo desean. Además, apostamos por el subtitulado en las lenguas cooficiales del Estado (catalán, euskera, gallego) para que el idioma nunca sea un obstáculo y que todos puedan disfrutar del cine en su lengua materna.
“Para que una obra sea ‘Filmin’ solo tiene que tener la capacidad de interpelar de algún modo al espectador, de emocionarle, entretenerle o poner sus certezas más sólidas en entredicho”.

¿En qué momento está la relación entre salas de proyección y plataformas de contenidos como la vuestra?
Más que de la relación general entre plataformas y salas, nos gustaría hablar de la relación de Filmin con los cines, basada en una apuesta absoluta. Es fundamental entender que Filmin no es solo una plataforma de streaming; somos también una distribuidora de cine que cree firmemente en el valor de la pantalla grande. De hecho, en 2025 estrenamos en salas de cine una veintena de nuestras adquisiciones, a veces en solitario y otras en codistribución con otras compañías, antes de llevarlas a nuestra plataforma.
Para nosotros, la sala de cine es el corazón de toda la cadena de distribución y el lugar donde una película alcanza su máxima plenitud. Es la primera ventana de exhibición y un ritual cultural insustituible. No somos competidores, somos aliados. Una película que brilla en el cine llega después a nuestra plataforma con una fuerza y un prestigio mucho mayores.
¿Cómo se consigue cambiar 3 veces de accionariado y que la empresa no se vea afectada a nivel de propuesta de valor?
A pesar de los cambios en el accionariado que mencionas, el proyecto siempre ha estado comandado por las mismas personas, lo que ha garantizado coherencia y estabilidad en el tiempo.
Cualquier inversor que ha decidido entrar en Filmin ha tenido que dar validez a nuestro proyecto tal cual es. Sería absurdo que alguien quisiera entrar para desmontar o cambiar radicalmente algo que, indiscutiblemente, funciona, y que, además, representa una auténtica rara avis en el contexto europeo. Somos de las poquísimas plataformas independientes en la Unión Europea que mantienen una porción de mercado considerable frente a los grandes transatlánticos del sector.
Nuestros socios han entendido perfectamente que la fortaleza de Filmin no reside únicamente en su potencial económico, sino en el inmenso valor que ha adquirido su marca y en su propuesta editorial única.
¿Cuáles han sido las claves para que Filmin logre ser un proyecto rentable?
La rentabilidad en Filmin ha sido el resultado de un gran rigor financiero. En un sector donde quemar dinero parece la norma, nosotros hemos apostado por un crecimiento orgánico y sostenible. Las claves han sido tres: una estructura de costes muy ágil, una política de adquisición de contenidos basada en el apoyo de los productores y tenedores de derechos y, sobre todo, la fidelidad de nuestros suscriptores. Tenemos una de las tasas de rotación (churn rate) más bajas del mercado. Nuestros usuarios no entran para ver una serie y se van, se quedan porque confían en la marca.
“Tenemos una de las tasas de rotación (churn rate) más bajas del mercado. Nuestros usuarios no entran para ver una serie y se van, se quedan porque confían en la marca”
El cambio en vuestros mensajes de marca a lo largo de los años ha hecho que se os perciba no tanto como una plataforma para el “cinéfilo especializado” sino como una opción para todos los amantes del cine. ¿Creéis que ha sido vuestra mejor decisión a nivel de marca?
Sin duda. Es cierto que en algunos estudios internos detectamos que existía una barrera: había gente que nos percibía como una marca demasiado seria y algo "snob", y nuestro gran empeño en todo este tiempo ha sido cambiar esa percepción. Nos dimos cuenta de que no queríamos ser vistos como un catedrático taciturno que imparte una lección magistral desde un estrado. Preferimos ser ese amigo apasionado por el cine que te invita a su casa y te recomienda una película increíble que sabe que te va a entusiasmar.
Nuestra labor es acompañar a cualquier persona que se acerque a Filmin en un viaje de descubrimiento compartido. Queremos que el usuario entienda que, en una oferta tan amplia, seguro que de entrada encontrará obras que le van a gustar. Pero también queremos despertar su curiosidad para que se atreva con propuestas que a priori podrían no llamar su atención. Para ello, le damos las herramientas y el contexto necesarios, para abrirle puertas a
habitaciones que no sabía que existían.
¿Con cuántos trabajadores contáis? ¿Cómo ha ido cambiando la gestión durante el crecimiento del proyecto?
Actualmente somos cerca de 80 personas las que trabajamos en Filmin, la gran mayoría ubicadas en Barcelona. El crecimiento ha sido muy intenso, especialmente en los últimos 6 años tras el impacto de la pandemia, cuando el mercado del streaming dio un salto definitivo.
En este proceso, para nosotros ha sido fundamental mantener la humildad necesaria, apostar por el talento y ofrecer un entorno laboral que cuida a quienes formamos parte del equipo de Filmin. La conciliación, la ética y la diversidad son parte de nuestro ADN. Somos un grupo de personas entusiastas que tiene el cine como razón de ser.
¿A nivel empresa, cuáles han sido los aprendizajes más claros a nivel de gestión?
Desde el inicio, rodearnos de asesores y profesionales de primer nivel ha sido un constante aprendizaje. No sabemos de todo. También, uno de los valores aportados por los fondos de inversión que configuran el capital de la empresa ha sido su experiencia en la gestión y el desarrollo de empresas. Eso nos ha permitido evolucionar en aquellas áreas en las que no éramos expertos. Siempre estamos aprendiendo como clave para no dejar de crecer.
¿Sigue ascendiendo el porcentaje entre cine y series dentro de la plataforma? En 2020 comentábais que esos visionados eran el 30–35% de consumo de series, con respecto al cine.
Los porcentajes se mantienen hoy en niveles muy similares, principalmente porque el volumen total de películas en Filmin sigue siendo muy superior al de series. No obstante, más allá de la cifra bruta, para nosotros también es relevante el comportamiento del usuario.
Lo bueno de las series es que afianzan la fidelidad y aumentan el tiempo de uso de la plataforma; crean un hábito. No es lo mismo dedicar dos horas a ver una película puntual que comprometer varios meses de tu vida a sumergirte en universos como los de "Twin Peaks" o "Doctor en Alaska" de principio a fin. Las series generan un vínculo emocional prolongado, aunque en términos de catálogo, el cine siga siendo nuestro pilar indiscutible.

¿Qué 3 películas recomendaríais a un emprendedor?
Recomendamos tres obras que tocan fibras muy distintas de la aventura empresarial, desde la ambición estratégica hasta el necesario refugio personal:
1. "Erin Brockovich": Es la película perfecta para recordar la importancia de tener un propósito claro. El personaje por el que Julia Roberts ganó el Oscar nos enseña que la intuición y la tenacidad, especialmente cuando nadie te toma en serio frente a estructuras gigantescas, son armas imparables. Pero, sobre todo, nos habla de la empatía como motor profesional y del impacto real en la vida de las personas. Al final, los números y los balances económicos son eso, números; pero cuando un proyecto logra ser verdaderamente relevante para los demás, la recompensa es impagable. Una empresa sin valores y sin una misión que trascienda nace muerta.
2. "Moneyball: Rompiendo las reglas": Al contrario de lo que mucha gente piensa, esta película no trata de "los datos mandan", sino de cómo la data te ayuda a defender la intuición humana. En la película, Billy Beane (Brad Pitt) se pregunta: "¿Cómo competimos con los gigantes si no jugamos con sus armas?". Su respuesta, y la nuestra, es encontrar valor donde otros no miran, identificando "jugadores" (o en nuestro caso, películas y series) infravalorados.
En Filmin, los datos no sustituyen al criterio editorial, lo acompañan. Nos ayudan a medir el impacto real de lo que hacemos, a entender qué frustra al usuario o qué joyas ocultas merecen más visibilidad. La data enfría el autoengaño y nos permite cuidar mejor aquello que programamos con el corazón.
3. "Todas las criaturas grandes y pequeñas" (Serie): Porque seamos sinceros: emprender es agotador. Supone estrés, noches en vela y decisiones difíciles. Por eso, a veces el mejor bálsamo al llegar a casa es una serie como esta: sofá, manta y un tazón caliente de caldo frente a una historia que te reconforta.
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¿Por qué son tan importantes para vosotros las otras patas del negocio aparte de la plataforma? Atlàntida Mallorca Film Fest, distribución, producción, colaboraciones con festivales. ¿Es lo que os permite ser un actor importante en la industria?
Para nosotros, todo aquello que fortalezca el tejido del sector audiovisual español y nos consolide como un actor relevante dentro de él es fundamental. Gozar con la confianza de productores, distribuidores y creadores nos ha ayudado muchísimo en todos estos años y, en parte, ha compensado el hecho de no tener el mismo músculo financiero que los gigantes del sector.
Esa complicidad se puso a prueba especialmente durante la pandemia. Se valoró mucho el papel de Filmin al "rescate" de los festivales de cine que estaban abocados a la cancelación. Les tendimos la mano y allí se entendió que una empresa como la nuestra, con sensibilidad local, procesos ágiles y una plantilla que se rompió la espalda para que todo saliera adelante, era un aliado fiable y sólido.
Por otro lado, la diversificación era un paso lógico en nuestro crecimiento. El salto a la distribución nació de un anhelo claro: queríamos contar con los mejores títulos sin depender de que otra distribuidora afín los adquiriera y nos cediera los derechos para su exhibición en internet. Pero no es solo una cuestión de acceso, es una decisión de negocio pura. No siempre acertamos, pero a menudo sí. Títulos como "La sustancia" o "Flow", que hemos codistribuido en España, son ejemplos claros de inversiones estratégicas donde buscamos rentabilidad en taquilla antes de su llegada a la plataforma. Y como decíamos antes, ese éxito en las salas de cine hace que estas obras lleguen a Filmin con un prestigio y atractivo mucho mayores.
2026 será el año en el que Filmin…
…prepare sus 20 años con una apuesta que hoy aún no podemos revelar.