Oliver Laxe, director de Sirat / Foto de Manuel Fernández-Valdés.

En el mundo de los negocios existe el mito de la idea millonaria. Esa chispa de genialidad que, en un momento de extrema lucidez, lo cambiará todo. Pero levantar una empresa es como rodar una película: la idea es solo el principio.

Lo que realmente levanta el proyecto es la ejecución, el equipo, la misión y la capacidad de sobrevivir a nuestras propias decisiones desastrosas y poder salir del paso.

Lo comprobamos de primera mano en la última edición de los Premios Feroz, donde patrocinamos el Premio Feroz Holded Arrebato de no ficción y aprovechamos para pisar la alfombra roja ( de rojo Holded) para charlar con los nominados. Como también presentábamos nuestra docuserie Buenas Ideas, decidimos preguntarles a todos la misma pregunta, una que ronda la cabeza de cualquier emprendedor para intentar averiguar el secreto del éxito: ¿Cuál es la mejor idea que has tenido en tu carrera?

Lejos del glamour, sus respuestas nos confirmaron que lanzar un producto o estrenar un largometraje se parecen mucho. Aquí van las lecciones de estrategia y supervivencia que nos dejó el talento del cine español.

Desmitificando la gran idea

A menudo nos obsesionamos con encontrar un concepto único y revolucionario antes de lanzarnos a la piscina. Sin embargo, Eduard Sola (guionista de éxitos como Casa en llamas o la serie Querer) lo tiene claro. Cuando le preguntamos por su mejor idea en su carrera, su respuesta fue rotunda: "desmitificar el tema de las ideas". ¿El motivo? "Porque ideas hay muchas, pero lo que cuesta es llevarlas a cabo". En el ecosistema emprendedor pasa exactamente lo mismo: un modelo de negocio brillante en un papel no vale de nada sin la capacidad de ejecutarlo.

Y si hablamos de llevar las cosas a cabo, el dúo musical Hidrogenesse (nominados a mejor música original) da en el centro de la diana. Su mayor acierto no fue un estribillo pegadizo, sino la constancia: "no dejarlo, decidir el primer día que sería para siempre". El compromiso a largo plazo y la resiliencia son, casi siempre, la verdadera ventaja competitiva de cualquier negocio.

Albert Serra, ganador del Premio Feroz Holded Arrebato de no ficción / Foto de Pablo Lorente.

La intuición y el arte de arriesgar

Los datos son vitales para gestionar cualquier proyecto, pero a veces el análisis paraliza. En esos momentos de incertidumbre, el instinto toma el volante.

Para Reyes Gallegos (directora de Ellas en la ciudad), su mejor idea fue un pivote en toda regla: cambiar de formato y pasar de la arquitectura y la fotografía al mundo audiovisual. ¿Qué le empujó a tomar esa decisión? "La intuición, probablemente, y leer mucho". La diseñadora de vestuario Cristina Rodríguez secunda esta visión: "La mejor idea que tengo es seguir mi intuición". Y nos deja una reflexión clave para los negocios: esa intuición es el resultado de todo lo que has ido construyendo "por la experiencia, por el trabajo, por los viajes".

Pero seguir el instinto implica asumir riesgos. En el ecosistema emprendedor, el miedo a cagarla es constante. Por eso, la respuesta de Zeltia Outeriño, directora de Filmei paxaros voando, es un mantra que cualquier fundador debería tatuarse. Cuando le preguntamos por su mejor decisión profesional, contestó sin dudar: "Decidir equivocarme yo y arriesgar ante la duda". Liderar un proyecto significa que los aciertos son del equipo, pero cuando toca fallar, mejor hacerlo bajo tus propios términos.

El entorno, el equipo…y saber parar

Elegir a tus socios y decidir dónde inviertes tu tiempo es vital para no quemarte a las primeras de cambio. Para la cómica y presentadora Carolina Iglesias, la mejor idea de su carrera fue una mezcla perfecta de saber priorizar y lealtad: "trabajar con mis amigas y empezar a trabajar gratis para mí antes que para el resto". En el mundo de los negocios, apostar por tu propio proyecto en vez de otras cosas que te motiven menos y rodearte de personas de absoluta confianza suele ser el punto de inflexión definitivo.

Esta visión del liderazgo compartido la reafirma el cineasta Oliver Laxe, nominado a un Oscar por la película Sirat, quien asegura que a la hora de tomar buenas decisiones lo que más le inspira es precisamente su equipo: sus coguionistas, directores de fotografía y productores.

Pero emprender es una maratón, y la cultura de la productividad tóxica puede pasarnos factura. Por eso, la respuesta de Patricia López Arnáiz, actriz del éxito del año Los domingos, fue un soplo de aire fresco: su mejor idea ha sido intentar priorizar su salud. Y no fue la única que apuntó en esta dirección. A lo largo de la noche nos confirmaron que, a veces, el mayor acierto es haber parado cuando es necesario, o simplemente decir que no.

Encontrar vías de escape para desconectar es fundamental. El propio Oliver Laxe nos confesó que su mejor idea no tuvo nada que ver con la industria, sino con algo mucho más terrenal: "Comprar la casa de mi abuela no tiene nada que ver con el cine, pero me equilibra". Buscar refugios, saber decir "no" y echar el freno a tiempo salva más negocios (y cabezas) que una ronda de inversión.

Patricia López Arnaiz, actriz de Los domingos / Foto de Pablo Lorente.

De los errores también se vive

En los negocios, un error puede parecer el fin del mundo, pero la perspectiva lo es todo. Oliver Laxe nos regaló una visión muy madura frente al fracaso al afirmar que no valora las ideas como buenas o malas. "Si las has hecho es por algo, si las has llevado a cabo, si se han quedado fuera es por algo también". Al final, "todo tiene que ser como es". En el emprendimiento, cada paso en falso es información valiosa que te ayuda a seguir el camino.

A veces, las peores ideas tienen que ver con nuestra mentalidad o la gestión de nuestras propias expectativas. La actriz Victoria Luengo confesó que su peor idea fue compararse con los demás, un recordatorio perfecto de que mirar demasiado a la competencia solo sirve para desenfocarte de tu propio producto. 

Por su parte, la diseñadora Cristina Rodríguez apuntó a la falta de asertividad: su mayor error fue ignorar las señales de alerta y "no pensar que en la vida hay que poner límites y cuando ves una luz roja decir: me tengo que ir de aquí". El actor Raúl Tejón coincide; confiesa haber aceptado proyectos sabiendo de antemano que eran una mala decisión, pero reconoce que gracias a eso aprendes "a pensártelo más de una vez" y a saber dónde no tienes que estar.

El arrebato es lanzarse

En definitiva, nuestro paso por los Premios Feroz nos confirmó que el éxito no depende de una iluminación divina. Ya sea para levantar una estatuilla o para hacer crecer tu negocio, el verdadero arrebato es atreverse a dar el primer paso. Las ideas perfectas no existen, se pulen a base de ejecución, de cuidar a tu equipo y, sobre todo, de perderle el miedo al error.

La próxima vez que te paralice la búsqueda de la idea del millón, recuerda a los creadores de nuestro cine: empieza, confía en tu intuición y, si la decisión sale mal, graba la siguiente toma con lo aprendido. ¡Cámara y acción!

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