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Los principios contables: cuáles son y cómo aplicarlos

Conoce los seis principios contables del Plan General de Contabilidad en España: devengo, empresa en funcionamiento, uniformidad, prudencia, no compensación e importancia relativa.

Conoce los seis principios contables del Plan General de Contabilidad en España: devengo, empresa en funcionamiento, uniformidad, prudencia, no compensación e importancia relativa. Guía con ejemplos prácticos.

Los principios contables son las normas fundamentales que rigen el registro y la presentación de la información financiera. El Plan General de Contabilidad español establece seis principios que toda empresa debe respetar para que sus cuentas reflejen la imagen fiel del patrimonio.

¿Qué son los principios contables?

Los principios contables son un conjunto de reglas básicas que guían la elaboración de la información financiera. Su objetivo es garantizar que los estados financieros sean fiables, comparables y útiles para la toma de decisiones.

En España, estos principios están recogidos en la primera parte del Plan General de Contabilidad (PGC), aprobado por el Real Decreto 1514/2007. Cuando exista conflicto entre principios, deberá prevalecer el que mejor conduzca a la imagen fiel del patrimonio, la situación financiera y los resultados de la empresa.

¿Cuáles son los seis principios contables del PGC?

El PGC vigente establece seis principios que se aplican de forma conjunta. A continuación tienes cada uno con su significado y un caso práctico que ayuda a verlo aplicado al día a día de una empresa.

Principio de empresa en funcionamiento

Este principio establece que la contabilidad debe elaborarse bajo la presunción de que la empresa continuará su actividad de forma indefinida, sin intención de liquidar o reducir significativamente su operativa.

Esto implica que los activos se valoran por su coste de adquisición o producción, no por su valor de liquidación. Si existieran dudas fundadas sobre la continuidad de la empresa, esta circunstancia debe revelarse en la memoria.

Principio de devengo

Los ingresos y gastos deben registrarse en el momento en que se producen económicamente, independientemente de cuándo tenga lugar el cobro o el pago

Por ejemplo, si una empresa presta un servicio en diciembre pero lo cobra en enero del año siguiente, el ingreso debe contabilizarse en diciembre, que es cuando se generó la obligación.

Principio de uniformidad

Una vez adoptado un criterio contable dentro de las alternativas que permite la normativa, debe mantenerse de forma constante en el tiempo y aplicarse de manera uniforme a transacciones similares.

Si la empresa decide amortizar un tipo de maquinaria por el método lineal, debe aplicar el mismo método a toda la maquinaria de esa categoría. Solo podrá cambiarlo si está justificado, y en ese caso deberá informar del cambio y su efecto en la memoria.

Principio de prudencia

Obliga a registrar los riesgos y pérdidas tan pronto como sean conocidos, aunque no se hayan materializado. Por el contrario, los beneficios solo deben contabilizarse cuando estén efectivamente realizados.

En la práctica, si una empresa tiene un cliente con dificultades financieras y es probable que no pague una factura, debe provisionar esa posible pérdida aunque aún no se haya confirmado el impago. Sin embargo, no debe contabilizar como ingreso un contrato que todavía no se ha firmado.

Principio de no compensación

Prohíbe compensar partidas del activo con partidas del pasivo, o ingresos con gastos. Cada elemento debe valorarse y presentarse de forma separada.

Por ejemplo, si la empresa tiene un préstamo bancario (pasivo) y un depósito en el mismo banco (activo), no puede presentar únicamente la diferencia entre ambos. Cada uno debe figurar de forma independiente en el balance.

Principio de importancia relativa

Permite omitir la aplicación estricta de algún principio contable cuando la variación que genere sea poco significativa y no altere la imagen fiel de las cuentas anuales.

Esto quiere decir que un material de oficina de escaso valor podría contabilizarse directamente como gasto en lugar de como activo amortizable, ya que su impacto en las cuentas anuales es insignificante.

La imagen fiel como objetivo prioritario

Todos los principios contables están subordinados al concepto de imagen fiel. Esto significa que las cuentas anuales deben ofrecer una representación veraz y completa del patrimonio, la situación financiera y los resultados de la empresa.

Si la aplicación estricta de un principio contable no permite reflejar la imagen fiel, la empresa debe apartarse de dicho principio e indicarlo en la memoria, explicando la razón y el impacto cuantitativo.

Estos seis principios son los mismos para el PGC de pymes. Para más información, puedes consultar el cuadro de cuentas del Plan General Contable para pymes.

¿Qué relación hay entre los principios contables y el Marco Conceptual?

El Marco Conceptual de la Contabilidad es la primera parte del PGC de 2007 y actúa como el cimiento teórico sobre el que se apoya toda la normativa. Los seis principios contables son solo uno de sus componentes. El marco incorpora además:

  • Requisitos de la información: debe ser relevante, fiable, comparable y clara.
  • Criterios de registro (o reconocimiento): en qué momento un activo, pasivo, ingreso o gasto debe incorporarse a las cuentas.
  • Criterios de valoración: cómo se mide cada elemento (coste histórico, valor razonable, valor neto realizable, valor actual, valor en uso y coste amortizado).

Dicho de forma sencilla: los principios te indican con qué mentalidad registrar las operaciones (prudencia, devengo, uniformidad…), mientras que el resto del Marco Conceptual concreta qué se reconoce, cuándo y por qué importe. Todo ello queda subordinado a un mismo objetivo: reflejar la imagen fiel de la empresa.

¿Cómo se relacionan los principios contables con las normas internacionales?

Los principios contables del PGC español están perfectamente alineados con las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF/IFRS), adoptadas por la Unión Europea, puesto que ambas normas parten de la misma base. Las diferencias aparecen en el detalle:

  • Valoración: las NIIF dan más peso al valor razonable, mientras que el PGC se apoya más en el coste histórico.
  • Fondo sobre forma: las normas internacionales priorizan la realidad económica de la operación por encima de su forma jurídica.
  • Instrumentos financieros: su tratamiento contable difiere entre ambos marcos.

¿Y cuál aplica cada empresa? Las cotizadas en bolsa están obligadas a usar las NIIF en sus estados consolidados; las no cotizadas siguen el PGC. En la práctica, muchas pymes solo necesitan conocer el PGC, pero conviene saber que ambos marcos conviven y buscan el mismo fin: una información financiera comparable y fiable.

Cómo aplicar los principios contables con Holded

Respetar estos seis principios es mucho más sencillo cuando la contabilidad no depende de anotar cada asiento a mano.

Un software como Holded parte de un plan de cuentas basado en el PGC, así que clasifica cada operación en la cuenta correcta y registra los ingresos y gastos según el criterio de devengo sin que tengas que elegirlo caso por caso.

Las amortizaciones se calculan con criterios uniformes y los activos, pasivos, ingresos y gastos se presentan por separado. Esto evita compensaciones indebidas y permite que tus cuentas anuales reflejen la imagen fiel de tu negocio.

Actualizado: 29 de julio de 2026

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