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¿Qué es la trazabilidad de un producto?

¿Qué es la trazabilidad de un producto?

¿Sabes exactamente qué es la trazabilidad de un producto? Te lo explicamos en este artículo en el que, además, te ofrecemos un ejemplo concreto.

Una de las grandes obsesiones de la vida moderna es saber no solo de dónde procede un producto, sino también cuál ha sido todo su camino hasta llegar a nuestras manos. Una especie de voluntad de trazar el camino que recorre ese producto para saber exactamente todo sobre su proceso de creación y reparto.

Hay ocasiones que es interesante conocer estos datos para ponderar su calidad, como es el caso de la industria alimentaria. Otros, lo importante es conocer todas las alteraciones que ha sufrido en su producción. E incluso hay veces que lo vital es seguir el reparto de un producto en concreto y tenerlo controlado en todas sus paradas desde el almacén hasta el receptor.

Para controlar la trazabilidad de un producto, debes saber que un buen ERP online puede convertirse en tu mejor aliado. De hecho, esto es algo que ya te explicamos en el post «¿Cómo ayuda un ERP a la trazabilidad alimentaria?» publicado hace unos días en nuestro blog. Pero, si quieres conocer este concepto en mayor profundidad, sigue leyendo…

Qué es la trazabilidad de un producto y por qué es importante conocerla

¿Cuál sería entonces la definición exacta de este concepto? Puede decirse que la trazabilidad se refiere al proceso que identifica la composición de un producto, su procedencia, los diferentes procesos a los que se le ha sometido y el lugar en el que va a comercializarse. Todo marcado como una especie de camino abstracto que nos revelará la naturaleza intrínseca del producto en cuestión.

La trazabilidad de un producto, por cierto, se apoya en el uso de herramientas automáticas diversas que permiten un control íntegro de todos los procesos en la cadena de producción. Estamos hablando de softwares (integrados en un ERP o no) que automatizan las tareas de control y ayudan a agrupar la información proveniente de diferentes fuentes.

¿Qué tipos de trazabilidad existen?

Existen tres tipos de trazabilidad diferentes que dependerán de la naturaleza del producto y del proceso de producción.

  1. Trazabilidad ascendente. Este es el tipo de trazabilidad que se refiere directamente al origen del producto. Pongamos, por ejemplo, el caso de la carne de pollo: su trazabilidad ascendente se refiere a conocer su lugar de crianza, su proveedor, su fecha de sacrificio, su registro, su lote e incluso su fecha de caducidad.
  2. Trazabilidad de procesos. Este tipo de trazabilidad controla todos los procesos de transformación de una materia prima en un producto final. Siguiendo con el ejemplo alimentario, si tenemos en cuenta la trazabilidad de procesos de un queso, debemos controlar factores como sus ingredientes, cantidades, procesos de cocinado y resultado final.
  3. Trazabilidad descendiente. Aquí entramos en la distribución de un producto de cara a su cliente final (ya sea una empresa, un comercio o un comprador). La trazabilidad descendiente monitoriza todo el transporte del producto, por lo que es de vital importancia conocer datos como la fecha de salida de almacén, cantidad, dirección del cliente final y estado de la mercancía en el momento de la entrega.

Ejemplo de gestión de la trazabilidad de un producto

¿Necesitas un ejemplo práctico para acabar de entender todo este tinglado de la trazabilidad de un producto? Pues cojamos el caso concreto de las botellas de vidrio. Si te fijas en cualquier botella que caiga en tus manos, te darás cuenta de que tiene unos puntos en relieve cerca de su culo.

Estos puntos, de hecho, son imprescindibles para controlar la trazabilidad de las botellas de cristal. Las protuberancias de los envases de vidrio identifican el molde con el que se han fabricado, de tal forma que si hay algún error en el producto final, se puede recurrir directamente al molde original para determinar la naturaleza del problema.

Un ejemplo pluscuamperfecto de cómo la trazabilidad de un producto sirve para mantener unos niveles de calidad óptimos… Y una inspiración mucho más que elocuente para que empieces a pensar cómo vas a abordar este concepto dentro de tu propio negocio.