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“Que te copien una idea de negocio es la forma más sincera de adulación”

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“Que te copien una idea de negocio es la forma más sincera de adulación”

Se llama Rajeet Singh, es psicólogo y emprendedor, y ha publicado un artículo en Medium que da pie a un debate interesante. Las ideas de negocio brillantes, en su etapa inicial de pre-desarrollo, ¿tienen algún tipo de valor? Singh contradice la opinión más común y aduce que las ideas brillantes, en bruto, no valen absolutamente nada.

Ha llegado a esta conclusión después de recorrer el mercado de los emprendedores y visitar eventos para startups enfocados en la financiación. Singh empezó ofreciendo servicios de diseño web, SEO y gestión digital. En ese tiempo escuchó una frase repetidamente: “Tengo una idea brillante, una que podría cambiar todo, pero no puedo hablar de ella porque no quiero que nadie me la robe”.

Esta afirmación, que en cierto modo puede sonar sensata, se convierte en un problema cuando la opacidad entorpece el trabajo de quien trata de promocionar –vía página web o redes sociales– el negocio del que no se puede hablar. “Solía decirles, si no quieres hablarme de ello, ¿por qué quieres una web que cuente tu proyecto a todo el mundo?”.

Según el articulista de Medium, una vez que se metió en el mundo de las startups vio enseguida que tener una idea y verla materializada son dos cosas completamente diferentes. “Cualquiera puede tener una idea, cada día surgen miles de ideas brillantes que podrían transformar todo tipo de industrias, pero estas ideas no valen nada si no terminan de ver la luz”, añade Singh.

Es aquí donde aparece su controvertible sentencia: “Nadie te robará esa idea antes de que sea un éxito. Si no se ha hecho antes, entonces ni siquiera es una certeza”.

Claro, tras semejante afirmación surge una contraargumento lógico; si la idea es tan buena, alguien habrá que sucumba a la tentación de robarla. Rajeet Singh se mantiene firme en su razonamiento y utiliza para ello un principio difícilmente rebatible: el éxito de un negocio solo puede demostrarse en las entrañas del mercado, no en la cabeza de su creador.

Una característica propia de las grandes empresas tecnológicas actuales es que no tienen miedo al antiguo tabú del plagio. La propiedad intelectual está cerca de convertirse en papel mojado. Según apunta Singh, “la única posibilidad de que alguien te robe una idea es que ésta ya haya triunfado en el mercado”. Después de haber bajado al infierno de la deuda inicial y haber vuelto para narrar tu éxito, el resto del mundo empezará a fijarse en ti.

“Gracias a que has tenido éxito con tu idea demostrando que el modelo de negocio funciona, otros tendrán la validación que necesitan para emprender en la misma dirección con un proyecto similar –recurriendo incluso a la copia–”, sostiene el emprendedor, que añade un giro en su razonamiento: cuando esto sucede significa que has triunfado y el hecho de haberlo hecho primero te pondrá en una posición muy ventajosa dentro de un sector en pleno apogeo.

Decíamos que las nuevas tecnológicas han impuesto un modelo de relación comercial inédito: en este ecosistema ha calado la idea de que no tiene sentido intentar inventar la rueda; si alguien ha inventado algo exitoso, entonces es mucho más fácil, rápido y barato hacer una versión alternativa de ese producto/servicio. O como suelen hacer Google y Facebook, directamente compran la empresa exitosa.

Dicho en otras palabras –las de Rajeet Singh–: “Si has inventado algo que otros están copiando, entonces es que tu innovación merece la pena. La imitación es en realidad la forma más sincera de adulación”.

Lo es. Hay muchos ejemplos de empresas que hacen lo mismo o cosas muy parecidas, y todas tienen su cuota de mercado. Lo interesante de esto es que esas empresas consiguen que el producto/servicio se popularice hasta el punto de convertirlo en imprescindible; y ahí, en ese escenario, la empresa pionera está muy bien posicionada está para surfear la ola.

“No podemos decir qué servicios vinieron posteriormente copiando del primero, en muchos casos el modelo comercial se copia con ligeros cambien en el enfoque. El éxito valida una idea de negocio y da a los demás suficiente confianza para copiar y construir negocios similares. Eso no tiene por qué suponer un problema. Hay espacio para todos: si tienes una brillante, compártela con todo el mundo”.

Rajeet Singh invita a la transparencia con la idea de recabar feedback de la gente que nos rodea. “Obtén comentarios al respecto, tanto de gente que se beneficiaría de tu proyecto como de gente que no lo haría”, dice el emprendedor añadiendo una reflexión final: “Hasta que tú no des el paso nadie se atreverá a hacerlo, y una vez que logres éxito, serás el innovador al que todo el mundo seguirá”.