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¿Qué es y cómo hacer un balance de gestión?

¿Qué es y cómo hacer un balance de gestión?

De sobras es conocido que el balance de gestión es imprescindible para la contabilidad de toda empresa… Pero ¿qué es y cómo se hace?

El balance de gestión es uno de los conceptos básicos de la contabilidad de toda empresa. Y, como tal, es algo que deberías realizar en tu negocio con la suficiente frecuencia como para tener la seguridad absoluta de que todo está bajo control… Ahora bien, también hay que reconocer que es un concepto algo complejo que puede costar de entender y de ejecutar.

Pero no empecemos dejándonos llevar por el desánimo… Empecemos más bien por el principio de todo, que no es otro que realizar las preguntas básicas: ¿qué es el balance de gestión?, ¿cuáles son sus objetivos? y ¿cómo deberías hacerlo? Las respuestas, a continuación.

 

¿Qué es el balance de gestión?

Si nos ponemos metafóricos, podríamos decir que el balance de gestión es algo así como la foto fija realizada a la contabilidad de la empresa en un momento determinado del tiempo. Aunque, si dejamos las metáforas de lado, también podríamos ponernos teóricos y afirmar que el balance de gestión es un reporte en el que se refleja el estado financiero de un negocio en una fecha concreta.

Este reporte pondrá en relación las cuentas de activos que posea la empresa y las cuentas de pasivos, extrayendo una diferencia entre ambas en forma de capital contable o patrimonio. Aunque el balance de gestión más habitual y necesario es el anual, nunca está de más realizar este ejercicio de forma mensual, trimestral o semestral para conseguir una visión panorámica de nuestra contabilidad de manera más fidedigna.

 

¿Cuáles son sus objetivos?

El principal objetivo de todo balance de gestión es ayudar en la toma de decisiones tan diversas como las inversiones, las compras, las estrategias de ventas, las solicitudes de préstamos o el plan de pagos. Estas decisiones siempre pueden beneficiarse de información extraída de este tipo de reportes como el valor de los activos, el alcance de las obligaciones, la capacidad económica o la solvencia de la empresa.

Al fin y al cabo, al poner tu contabilidad bajo la lupa del balance de gestión te encontrarás con todo un conjunto de situaciones que es necesario tener controladas: exceso o falta de liquidez, anomalías en el inventario, irregularidades en los cobros, abundancia de deudas… Mantén tu negocio saneado escrutándolo continuamente.

 

¿Cómo hacer el balance de gestión?

Antes de empezar, un consejo: siempre que puedas, usa herramientas de contabilidad que faciliten, agilicen y automaticen el balance de gestión. Herramientas como las incluidas, por ejemplo, en Holded. Dicho esto, ataca tu propio reporte en ocho pasos:

  1. Registro de activos corrientes. Suma los activos circulantes, incluyendo caja, bancos, cuentas por cobrar e inventarios.
  2. Aísla los activos fijos. A diferencia de los corrientes, los activos fijos no varían con el tiempo: maquinaria, transporte, equipo, material de oficina, edificio, terreno… Los activos fijos son fácilmente localizables y aislables.
  3. Suma todos tus activos. Coge los activos dinámicos del momento presente y súmale los activos fijos que no varían.
  4. Localiza los pasivos corrientes. Los pasivos circulantes incluyen obligaciones bancarias, pagos a proveedores, anticipos, abonos a acreedores, impuestos y cualquier otro pasivo que sea variable en el tiempo.
  5. Contabiliza los pasivos fijos. En esta categoría entran pasivos como los créditos o los documentos que han de ser sufragados.
  6. Suma todos tus pasivos. Extrapola el monto final de pasivos obtenido a través de la suma de tus pasivos dinámicos y tus pasivos fijos.
  7. Obtén el patrimonio con el que opera tu empresa. En este apartado hay que tener en cuenta los recursos aportados por los accionistas que han invertido en tu negocio.
  8. Verifica que todo cuadra. La suma de tus activos debería ser equivalente al total de la suma de tus pasivos con tu patrimonio.

Si has llegado a este último punto, ya has realizado la foto fija de la contabilidad de tu empresa en un momento en concreto. Pero ahora llega el momento más temido de todos… El momento de preguntar: ¿te cuadran las cuentas?