Facturación

¿Qué es el superávit económico y qué desventaja tiene?

¿Qué es el superávit económico y qué desventaja tiene?

El superávit es uno de los conceptos más ansiados dentro de la economía de toda empresa. Pero, ojo, porque también puede tener su desventaja.

Estamos tan acostumbrados al déficit por aquí y al déficit por allá y al déficit por más allá que, a veces, nos olvidamos de que este insidioso concepto tiene su antítesis. Y que esa antítesis podría parecer, a priori, una de las situaciones más ansiadas en toda economía: el superávit. Pero, tal y como nos enseñaron nuestras abuelas, no es oro todo lo que reluce… Y en este artículo te vamos a explicar por qué.

Al fin y al cabo, lo normal es pensar que el déficit es algo negativo de lo que toda empresa ha de huir y que, en consecuencia, el superávit solo puede ser algo mucho más que positivo. Pero todo concepto de la economía tiene su reverso oscuro en forma de desventajas. Y, antes de que te pillen por sorpresa, lo mejor es conocer esas desventajas. Por si acaso.

 

Superávit vs. Déficit

Todo superhéroe tiene a su villano… Pero, si te lo paras a pensar, en el caso del superávit y el déficit, ¿cuál es cuál? Empecemos definiendo ambos conceptos. El déficit es la situación económica en la que los ingresos de una empresa son menores a los gastos y, por lo tanto, el negocio gasta más dinero del que realmente tiene en su poder. Una paradoja en la que resulta fácil caer y de la que es muy difícil salir.

En el lado contrario del ring tenemos el superávit, el héroe (o no) de la economía de una empresa. Este concepto se refiere a una situación en la que los ingresos que recibe un negocio son superiores a sus gastos, creando así una situación de beneficio financiero que, a priori, debería ser el objetivo final de todo empresario. Si tu objetivo al montar tu negocio no era obtener beneficios, ¿para qué te metiste en este embolado?

 

¿Qué tipos de superávit existen?

Aunque estemos hablando de una situación empresarial, es necesario saber que el superávit es aplicable a muchos otros ámbitos de la economía y que, por lo tanto, existen muchos otros tipos de superávit. Existe, por ejemplo, el superávit fiscal, que se refiere a un ámbito público en el que un gobierno gana más de lo que gasta. El superávit exterior, por su parte, es el que se refiere a una situación de beneficio de un país en su comercio con el exterior. El superávit estructural está vinculado a una coyuntura económica general en un período concreto. E incluso podríamos hablar de superávit privado en un ámbito estrictamente familiar.

Pero el que nos interesa a nosotros aquí y ahora es el denominado superávit económico, que es el que se refiere a un entorno de economía puramente empresarial. Aunque está claro que este tipo de superávit puede beneficiarse de otros superávits circundantes como el fiscal, el exterior o el estructural. Todo suma.

 

¿Cuál es su desventaja?

No es necesario explicar largo y tendido cuál es la principal ventaja del superávit, ¿verdad? Porque, en resumidas cuentas, la principal ventaja de una situación de superávit es que una empresa está creando un excedente económico, un beneficio que puede y debe invertir en su propio crecimiento.

Pero el superávit tiene un desventaja primordial: el estancamiento. El déficit es algo que estimula, que pone un fuego debajo del culo de un negocio y le obliga a mejorar continuamente para superar las pérdidas que están mermando la economía empresarial.

El superávit, por el contrario, suele implicar un pensamiento del tipo «si todo está bien, mejor será no tocarlo». Y este tipo de pensamientos solo pueden llevar, de hecho, hacia un estancamiento… que, a su vez, es el preludio de una situación de déficit. Vamos, el pez que se muerde la cola de toda la vida.