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Overthinking: cómo apagar el botón del pensamiento persistente

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Overthinking: cómo apagar el botón del pensamiento persistente

Si durante los últimos años se ha puesto de moda el mindfulness en el entorno empresarial es porque los trabajadores estamos constantemente atravesados por decenas de pensamientos pasado y presente que apenas podemos gestionar. El mindfulness va de eso, de focalizar en el aquí y ahora para tomar conciencia y habitar nuestro cuerpo. Es evidente: cada día existen más estímulos que nos despistan; y cada día albergamos pensamientos más complejos…

Muchos de nosotros no acudimos a estos pensamientos, sino que son los propios pensamientos los que nos bombardean de manera constante y sin mediar aviso. Se ponen en cola –como una lista de Spotify– las conversaciones que tuvimos ayer, las acciones que hemos completado hoy y las decisiones que tomaremos mañana: ¿contrato un ERP nuevo? ¿Cambio mi vieja plataforma de toda la vida? ¿Evoluciono?

Basta. Pensar demasiado bloquea y estresa. Significa que estamos manejando dos escenarios destructivos: el de la inquietud ante el futuro y el de la culpabilidad por el pasado. Ninguno de esos dos escenarios pueden cambiarse, de modo que si pudiéramos apagar el interruptor de la mente lo haríamos a menudo, ¿pero cómo? Pese a que no resulta nada sencillo, en este texto aportamos 5 ideas para frenar el angustioso overthinking.

Percibe cuando te atascas.

Pensar demasiado puede ser un hábito que ni siquiera reconoces mientras lo estás haciendo. Comienza a prestar atención a la forma en que piensas para de este modo tomar conciencia del problema.

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Cuando tu mente se vea asaltada una y otra vez por el mismo pensamiento, o te preocupes cada poco tiempo por cosas que no puedes controlar, entonces debes intervenir y reconocer que tus pensamientos no son nada productivos. Al contrario: son una hoguera que incendia tus energías. Pensar solo ayuda cuando conduce a acciones positivas y favorables –sí, contrata un ERP nuevo–.

Mantén el foco en la resolución de tus problemas.

Vivir permanentemente dentro de los problemas no es útil ni sano, pero buscar soluciones sí lo es. Analiza los pensamientos problemáticos que te asaltan y valora si tienes control sobre ellos, entonces, si la respuesta es afirmativa, considera cómo puedes prevenir o resolver ese problema. Es decir: logra que tus pensamientos sean eficientes.
Por otro lado, si el problema es algo sobre lo que no tienes control –por ejemplo un desastre natural– piensa en cómo puedes enfrentarlo sin sufrir más de la cuenta. Concéntrate en aquello que puedes controlar: el esfuerzo y la actitud.

Desafía tus pensamientos.

Siempre es fácil dejarse llevar por pensamientos negativos. “Mi empresa va a quebrar”. “Mis empleados me van a abandonar”. “El cambio de procesos va a salir mal”. Lo hacemos todo el tiempo… por tanto, antes de profundizar en estas ideas, conviene reconocer que ciertos pensamientos están siendo exageradamente negativos.

Las emociones interfieren de manera evidente en la capacidad para observar situaciones objetivamente. Da un paso atrás y observa: ¿hay alguna evidencia de que ese pensamiento negativo vaya a terminar tomando cuerpo? No, ¿verdad?

Dedica tiempo a la reflexión.

Abordar los problemas durante eternidades no es nada productivo, pero una reflexión breve puede resultar de mucha utilidad. Pensar en cómo hacer las cosas de manera diferente y creativa o valorar los riesgos potenciales de un plan –¡sin exageraciones!– puede ser de gran ayuda a la hora de obtener soluciones a determinados problemas.

En este sentido, incluir 20 minutos de reflexión diaria en la agenda del día puede servir para dos cosas: primero nos ayuda a despejar ciertas dudas, segundo encajona el pensamiento rumiante para que no salga de los 20 minutos diarios. Si tienes la tentación de darle vueltas a algo, recuerda que tienes un tiempo reservado para ello.

Cambia de canal.

Evitar que un pensamiento entre en tu cabeza y se quede con ella es casi siempre complicadísimo, al final aparecerá con más fuerza. En lugar de forzar la situación, procura aliviar el cerebro cambiándole la actividad. Haz ejercicio, habla con tus amigos sobre un tema completamente diferente, trabaja en un proyecto distinto, etc. ¿Has hecho todo eso y aún así sigue el botón del overthinking encendido?

Paciencia, los hábitos mentales no se cambian en un día.

(Fuente: Medium)