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Los errores financieros más comunes de los emprendedores

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Los errores financieros más comunes de los emprendedores

Nunca ha existido una época tan propicia para emprender como la actual, en especial para personas jóvenes que quieren sacar adelante un negocio propio, caso de muchos emprendedores de Silicon Valley.

Estos son un ejemplo a seguir, sobre todo en lo que se refiere a la innovación y en dar rienda suelta a las inquietudes emprendedoras, pero también es cierto que al montar una empresa tan jóvenes, muchos suelen caer en errores financieros de principiantes.

Con el objetivo de evitar los fallos más comunes en los que suelen caer los emprendedores –algunos de los cuales podrías evitar utilizando aplicaciones de gestión para empresas–, haremos aquí un listado de errores financieros a tener en cuenta a la hora de montar una empresa:

Déficit de liquidez

Muchas veces ocurre que en las primeras experiencias de emprendimiento, cuando no se tiene ninguna trayectoria acumulada, se planifica el devenir de la compañía con un optimismo desmedido, esperando acumular ingresos de una manera casi irreal. El riesgo aquí es que se subcontraten servicios o funcionalidades que finalmente no se puedan pagar.

Incorrecta planeación del presupuesto

Al hilo de lo anterior, suele suceder que el plan financiero se realiza de manera incorrecta porque no se tienen en mente las necesidades que van a aparecer en el medio plazo. Cuando éstas surgen, entonces no tenemos liquidez suficiente para hacerles frente.

Costes fijos demasiado elevados

Es uno de los grandes errores financieros de los emprendedores, tener costes fijos demasiado elevados es un enorme lastre a la hora de plantear escenarios de crecimiento o, en caso contrario, un problema cuando no logramos los ingresos esperados.

Dejar de invertir en el negocio

Cuando empezamos a ganar dinero corremos el riesgo de volvernos codiciosos, de no querer invertir ese dinero en otra que no seamos nosotros mismos. Un negocio recién abierto necesita de una inversión larga y constante, no basta con la primera inyección de dinero. Por eso, cuando empezamos a generar ingresos, sobre todo al principio, es bueno que éstos vuelvan al flujo del negocio para que éste goce de buena salud.

Contraer una deuda desmedida

La deuda suele ser innegociable, casi el 50% de los emprendedores suele financiar la totalidad del negocio con dinero propio, lo cual, puede provocar el ahogo de las empresas por falta de clientes. Ahí es cuando nos metemos en deudas, pero, ¿y si la empresa sigue siendo insolvente? Corremos el riesgo de hipotecar nuestro patrimonio personal.

No calibrar bien la solvencia de nuestros clientes

Toparnos con clientes morosos en la primera fase de nuestra empresa puede aniquilar el negocio, pues en un primer momento, debido a la inestabilidad latente, cualquier fuente de ingresos debe estar bien sujeta.

No saber diferenciar entre las finanzas personales y las del negocio

Lo hemos sugerido dos puntos por encima: suele ocurrir que el emprendedor va sacando poco a poco dinero de la cuenta empresarial para cubrir gastos personales, y viceversa. Pero, ¿dónde se traza el límite? Cualquier cruce de gastos suele ser peligroso.

No asignarte un sueldo

La empresa es tuya, por tanto no te asignas sueldo y en cambio vas cogiendo, poco a poco, lo que vas necesitando. Error grave. Deberías tener un salario como cualquiera de tus empleados, porque esa es la única manera de controlar el gasto y evitar una futura tensión en el flujo de caja.

Tener carencia en cuanto a método de pago

Lo ideal es ofrecer un abanico de alternativas en cuanto al método de pago para facilitar el proceso de compra a los diferentes tipos de clientes. Es la mejor manera de fidelizar a los clientes.