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Lecciones de negocio que podemos aprender del ‘Fortnite Battle Royale’

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Lecciones de negocio que podemos aprender del ‘Fortnite Battle Royale’

Da igual si te gustan o no los videojuegos, has oído hablar de Fortnite Battle Royale. Seguro. Es el juego que está reventando todos los índices de popularidad en la industria y fuera de ella, como demuestra el hecho de que varios futbolistas top, caso de Antoine Griezmann, celebren sus goles con los bailes del juego desarrollado por Epic Games. En este artículo explicaremos el modelo de negocio de Fortnite, un ejemplo de perspicacia y flexibilidad. 

Fortnite Battle Royale es el shooter multijugador más importante del momento, un auténtico boom al estilo de Pokemon Go hace un par de años. Para dar cuenta de ello, tres números al respecto: 3,4 millones de personas jugando simultáneamente en línea, 45 millones de usuarios totales y 126 millones de dólares de ganancias solo en febrero.

En principio todo podría parecer fruto del azar, un golpe de suerte brutal. Ocurre con los videojuegos (como con otros registros del entretenimiento) que el negocio gira en torno a tendencias muy volátiles y casi imposible de predecir, como las adicciones que generan a su paso. Sin embargo, en el caso concreto de Fortnite hay un par de lecciones empresariales que podemos aprender.

Antes necesitamos añadir un poco de contexto. Pese a que Fortnite es un juego bélico, no siempre fue así. Los orígenes de este título lanzado por Epic Games y People Can Fly en 2017 son los de un juego que proponía colaborar con otros jugadores para acabar con hordas de zombies mientras se fortificaba la base de operaciones. Inicialmente, como videojuego de pago para PC y consolas, vendió más de un millón de unidades en solo dos meses. Un éxito relativo; minúsculo al lado de lo que estaba por venir.

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Imitando aPlayerUnknown’s Battlegrounds

En agosto de 2017, Epic Games lanzó Fortnite Battle Royale, una variante Free-to-Play que se servía de la fórmula empleada por PlayerUnknown’s Battlegrounds. Esa fórmula se llama Battle Royale  y consiste en lo siguiente: todos contra todos, en un tiempo limitado y en un área que se va reduciendo de forma progresiva. El nacimiento de este nuevo género podemos encontrarlo en el mod que el desarrollador Brendan Greene creó para Arma 2, y podemos seguirlo en el juego que el propio Greene ideó y popularizó, el mencionado PlayerUnknown’s Battlegrounds (más conocido como PUBG).

PUBG supuso un éxito enorme dentro del mercado independiente por razones que no resultan del todo evidentes. Quizás triunfó la necesidad de encontrar apuestas trepitantes revestidas de consecuencias extremas, pues en este juego el usuario tiene solo una vida. Una única oportunidad para el todo o nada. Era una gran idea, sin duda; pero faltaba el soporte técnico.

fortnite

PlayerUnknown’s Battlegrounds era cláramente vulnerable. Como juego de ‘acceso temprano’ tenía múltiples problemas técnicos. El concepto era genial, pero su ejecución completa tardó en llegar. Y esa tardanza fue clave para que un competidor directo con buenas facultades técnicas, como es Epic Games (desarrollador del motor Unreal Engine), le pisara el terreno. La creciente popularidad del concepto Battle Royale hizo que muchos desarrolladores estuvieran interesados en explorarlo, pero nadie lo empleó tan bien como Epic Games.

El nuevo negocio de Fortnite

Fácil, dándole un giro total a un juego que ya tenía cierto prestigio en el mercado: Fortnite. Este juego fue desarrollado de manera flexible, de modo que Epic pudo adaptarlo y encajarlo en el género Battle Royale. Pudo aprovechar las debilidades de su competidor gracias a que habían sido flexibles en el desarrollo de un juego previo y gracias, también, a que tenían la tecnología adecuada para explotar el concepto rápidamente. Construyeron Fortnite Battle Royale en dos meses y lo lanzaron a PS4 y Xbox One (PUBG entonces solo estaba en PC).

Otro factor relevante en el lanzamiento de Fortnite Battle Royale frente a PUBG, acaso el más importante, es que el primero arrancó siendo gratis. Epic Games tenía más flexibilidad financiera que Bluehole, la firma desarrolladora de PlayerUnknown’s Battlegrounds, y se pudieron permitir una condición que terminaría siendo definitiva para el posicionamiento del juego de los bailes virales.

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Cuando acumularon algo de recorrido, una vez que vieron que el juego era un éxito, en Epic Games pisaron el acelerador y alcanzaron el modo dios: desarrollaron un contenido ambicioso y un calendario de actualizaciones que enseguida convirtió el Battle Royale en un servicio completo, con armas nuevas, modos y complementos cada vez más populares. El juego también cogió algún bache, como cuando implementó el modo en primera persona, pero en general no ha parado de crecer gracias a la tecnología Unreal Engine, que además permite a Epic dar el salto a los dispositivos móviles de manera casi inmediata.

Así pues, Epic Games no creó tendencias ni inventó géneros de juego. PUBG preparó el camino y Epic se limitó a seguirlo. Lo que sí ha hecho Epic es crear un modelo de negocio altamente adaptable que les permite moverse rápido y aprovechar las tendencias cuando éstas surgen. Fortnite no es el primer intento de la empresa de Maryland de alcanzar la corona dentro de la industria, pero nunca lo habían logrado con semejante fuerza. Hoy Epic tiene un triunfo colosal en sus vitrinas y una publicidad inmejorable para su principal producto, el motor Unreal. ¿Y qué podemos aprender de toda esta historia? Dos cosas: debemos estar siempre atentos a las oportunidades de negocio y necesitamos tener a punto la tecnología adecuada para explotar estas oportunidades inmediatamente.

El entretenimiento es un sector muy condicionado por la fortuna, pero encontraremos pocos casos de éxito perseguido y merecido tan evidentes como el de Fortine Battle Royale. Alguien hoy debe estar celebrándolo fuertemente.