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La importancia del packaging en tu producto final

La importancia del packaging en tu producto final

El packaging no es solo el paquete que contiene tu producto final: es algo que deberías cuidar por todos los motivos que te explicamos aquí.

Puede que, hace un siglo, lo de «no juzgues un libro por su portada» fuera totalmente cierto. Pero lo que está claro es que, en pleno siglo XXI, la máxima es otra: «juzga totalmente un producto por su packaging«. Tal cual. ¿O es que eres tú una de esas rara avis que nunca ha comprado un producto de forma totalmente impulsiva seducido por un envoltorio especialmente atractivo?

Seguro que no. Seguro que, más bien, eres como todos nosotros: personas que han caído más de una y de dos y de tres veces en hipnóticos vídeos de unboxing que vienen a demostrar que, al fin y al cabo, a día de hoy el paquete es casi tan importante que lo que contiene.

Piénsalo: si resulta que un comprador de tu producto va a acabar mostrando el packaging en redes sociales, al final resultará que esto es lo primero que van a ver otros clientes potenciales. Así que dejemos de marear la perdiz: el paquete en el que metamos nuestro producto es de vital importancia, y este artículo quiere hablarte de cinco motivos por los que deberías cuidarlo al máximo.

 

1. Función

No puede pasarse por alto que la razón de ser fundamental de todo packaging es su propia función. Y que esa función es, a fin de cuentas, hacer de contenedor de nuestro producto final. Un contenedor que facilite el transporte desde el punto de fabricación hasta el espacio de venta.

Y no solo eso, porque las funciones del paquete son múltiples y todas de vital importancia: ha de prevenir al producto de cualquier tipo de daño durante el transporte, ha de facilitar su uso (y su almacenaje), ha de conservar lo que lleva dentro en condiciones óptimas… Lo primero es lo primero, y lo primero en todo packaging es que cumpla con su función básica.

 

2. Información

Puede que este punto no sea demasiado operativo en el caso de los e-commerce, ya que en las tiendas virtuales lo que se suele mostrar no es el packaging, sino el producto final. Pero en el mundo real está claro que el paquete debe informar de la forma más clara y rica posible de lo que contiene en su interior.

El comprador potencial no perderá el tiempo en investigar qué hay dentro de nuestro packaging y, por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es ponérselo lo más fácil posible. Ojo: eso no significa cargar el paquete de información. Hay que incluir la información justa y pensar que, en la mayor parte de los casos, una imagen vale más que mil palabras.

 

3. Distinción

Imagina una tienda en la que tu producto es exhibido justo al lado de sus competidores… ¿Qué es lo que necesitas? Marcar la diferencia, obviamente. Y la mejor forma para conseguir tal cosa es precisamente cuidando un packaging que sea lo más atractivo posible.

Si, además, conseguimos que de un solo golpe de ojo el consumidor reconozca nuestra marca, ya tendremos mucho ganado. Piensa en Apple: ¿a que reconocerías un packaging de esta marca en medio de quinientos paquetes de otras marcas? Ese debería ser tu objetivo primordial al pensar en el paquete de tu producto.

 

4. Seducción

Siempre se ha dicho lo mismo: vender y seducir viene a ser una misma cosa. Si quieres seducir a una persona, es inevitable cuidar el exterior al máximo para que lo que vea le atraiga de forma instintiva. Lo mismo es aplicable en el noble (pero complejísimo) arte del packaging.

Existen una cantidad realmente desbordante de estudios al respecto de qué es lo que atrae de un paquete: formas, colores, letras, conceptos, ideas… Aunque, de hecho, no existe ninguna fórmula infalible. Como en el juego de la seducción, necesitas encontrar tus propias armas, afilarlas, perfeccionarlas y lanzarte a la conquista.

 

5. Venta

Todos los puntos anteriores conducen, en última instancia, a esto último: vender. La idea es que tu packaging cumpla con sus funciones de forma óptima y tenga contento al consumidor, que informe lo justo, que te distinga de la competencia y que seduzca a los desconocidos… Si tienes todo esto, tu packaging está ayudando a que el producto se venda. Y ese es el éxito que estabas buscando, ¿no?