Facturación

Indemnización por despido: ¿cómo calcularlo si es improcedente?

Indemnización por despido: ¿cómo calcularlo si es improcedente?

Calcular una indemnización por despido es un mal trago… Pero es un mal trago que aquí te explicamos cómo hacer de forma correcta.

El despido no procedente es uno de los peores tragos que puede pasar un trabajador… Y, sin embargo, en momentos como este es totalmente necesario echarle valor al asunto y aplicar ese dicho popular que aconseja que, cuando la vida te da limones, hagas limonada. Por eso mismo, en este artículo queremos explicarte cómo calcular una indemnización por este tipo de despido.

Porque, en un caso como el que nos ocupa, puedes tenerlo todo en orden y controlado por el mejor programa de facturación posible… Pero ni incluso eso te ayudará a la hora de enfrentarte a un despido tan fuera de la norma. Así que sigue leyendo, porque vamos a intentar aclarar un poco este desagradable embrollo.

 

¿Cuándo es no procedente un despido?

Antes de nada, es necesario determinar si el despido al que te enfrentas es procedente o no. Existen cuatro casos en los que se habla de despido improcedente:

  • En el caso de que un juez declare el despido como no procedente.
  • En el caso de que la empresa reconozca la no procedencia del despido.
  • En el caso del que el empleado solicite un cese de la relación laboral alegando acoso laboral.
  • En el caso de que el trabajador  solicite un cese de la relación laboral alegando adeudo de salarios.

Ninguno de ellos es un caso agradable. Pero no nos quedemos atorados en este punto, y sigamos nuestro camino hacia el cálculo de una indemnización por despido improcedente.

A tener en cuenta antes de realizar el cálculo de la indemnización por despido

Antes de realizar el cálculo pertinente, existen cuatro conceptos que debes tener bien claros y controlados…

  1. Fecha de formalización del contrato. Esto te ayudará a saber tu antigüedad como empleado, ya que este es un factor determinante a la hora de determinar la cuantía de este tipo de indemnización. Y es que, dependiendo de tu antigüedad, pueden darse dos casos: si tu contrato es de antes del 12 de febrero de 2012, tienes derecho a una indemnización hasta esa misma fecha de 45 días por año (con un máximo de 42 mensualidades); mientras que si tu contrato es de después, puedes optar a una indemnización de 33 días por año (con máximo de 24 mensualidades).
  2. Salario regulardor. Este es el salario que corresponde al empleado de forma legal o convencional en el momento del cese del contrato. Por mucho que el sueldo que cobre un trabajador sea inferior al regulador (por decisión de la emprea, porque hace menos horas de las estipuladas en su convenio o por lo que sea), el cálculo de la indemnización por despido improcedente se realiza en base a este mismo salario regulador.
  3. Salario día. Inicialmente, el cálculo que nos ocupa se realiza en base al salario recibido en el último mes prorrateado con las pagas extraordinarias (en el caso de que operen). Para calcular el salario día, se divide el salario anual entre 365. Y en el caso de que tengas un salario variable, deberás añadir todos los conceptos salariales extra y dividerlo entre 365.
  4. Antigüedad en la empresa. Tu antigüedad en una empresa es la suma de todos los meses que han pasado desde tu primer contrato, ya fuera este de prácticas o a través de una ETT. Este es un concepto que ha de calcularse en meses completos, de tal forma que los tiempos inferiores a un mes han de prorratearse.

¿Cómo calcular una indemnización por despido improcedente?

Y llegamos al corazón del asunto: ¿cómo calcular una indemnización por despido no procedente? Pues con una facilísima regla de tres en la que siempre has de tener en cuenta la antigüedad antes y después del 12 de febrero de 2012. Dicho de otra forma: si por 12 meses tienes derecho a 33 /45 días multiplicados por X meses de antigüedad, entonces tienes derecho a X días de indemnización. El monto final de la indemnización lo obtienes multiplicando esos X días de indemnización por tu salario día.

Así de simple. Porque, en un caso tan desagradable como este, lo mínimo es que tengas bien claro qué es lo que te corresponde… Y que lo reclames debidamente.