Facturación

Estos son los tipos de facturas que hay según el caso

Estos son los tipos de facturas que hay según el caso

¿Conoces todos los tipos de facturas que puedes hacer y, sobre todo, sabes en qué casos aplica un tipo de factura u otra?

No todas las facturas son iguales. O, dicho de otra forma: no todas las facturas deberían ser iguales. Al fin y al cabo, una factura es el documento en el que se justifica un servicio que tiene que ser abonado por parte del cliente que se ha beneficiado de él. Pero existen muchos tipos de operaciones en el mundo de los negocios, y por eso mismo existen también diferentes tipos de factura.

¿Todas tus facturas son iguales? Tranquilo, que dependiendo el tipo de actividad laboral que desempeñes, a lo mejor ya te va bien así. Pero, por si acaso, en este artículo queremos hablarte de los seis tipos diferentes de factura que existen… Así podrás aplicarlos de forma correcta en el caso que tengas la necesidad de hacerlo.

 

 

Ordinarias

Las facturas ordinarias son las estándares, las más comunes. Es una prueba física de una operación comercial que puede ser una compra, una venta o la prestación de un servicio. Como ya sabrás, es un documento que debe incorporar información detallada de la operación comercial: datos del emisor, datos del cliente, importe, etc.

 

Tickets

Normalmente, hablamos de «ticket» cuando nos estamos refiriendo a una factura simplificada. A diferencia de las facturas ordinarias, los tickets no incluyen los datos del cliente (con la única excepción de que el cliente así lo solicite para poder deducir el gasto y el IVA). En este caso, el IVA no se desglosa, sino que solo se incluye bajo la frase «IVA incluido».

Puedes emitir tickets en cuatro casos distintos:

  1. En el caso de el que importe de la operación sea inferior a los 400 € (con IVA incluido).
  2. En el caso de las facturas rectificativas.
  3. En el caso de haber recibido una autorización por parte del Departamento de Gestión Tributaria.
  4. En el caso de registrar una operación comercial en la que el Reglamento de Facturación permita la emisión de tickets. Suelen ser operaciones comerciales que no superan los 3000 euros (IVA incluido).

 

Facturas Proforma

La factura proforma es un presupuesto que no tiene ningún tipo de valor fiscal, ya que se emite solo como justificante y compromiso de una inversión futura. Suele contener la misma información que una factura ordinaria, pero siempre debe ir numerada aparte. Y, obviamente, para evitar sorpresas, siempre debe ir etiquetada como «factura proforma».

 

Rectificativas

Las facturas rectificativas también son conocidas como facturas de abono, y se emiten con el objetivo de realizar modificaciones o ampliaciones de una factura original. ¿Has cometido algún error en una factura que ya está emitida? No te preocupes, porque siempre puedes solucionarlo con una rectificativa.

Una advertencia: existe un plazo concreto para la emisión de este tipo de rectificaciones, por lo que lo aconsejable es emitirlas tan pronto se detecte el error. Y una cosa más: es legal hacer facturas rectificativas negativas, pero solo en casos concretos. Se puede emitir en casos de devolución de mercancías, por ejemplo. Pero lo mejor es estudiar el caso concreto para evitar que Hacienda pueda caernos encima.

 

Recapitulativas

Las facturas recapitulativas son aquellas que nos permiten agrupar diferentes operaciones comerciales realizadas para un mismo cliente dentro de un mismo mes natural. Funciona igual que una factura ordinaria y, por lo tanto, ha de cumplir los mismos requisitos e incluir la misma información. Una factura recapitulativa deberá contar con el importe total de las ventas del mes natural además de con una breve descripción de todas las operaciones que se agrupan en ella.

 

Facturas electrónicas

Una factura electrónica es cualquier tipo de factura en formato electrónico. Tiene la misma validez que las facturas físicas, pero a su vez incluye todo un conjunto de ventajas como la agilización de las transacciones, la reducción del gasto de papel o el aumento de la seguridad jurídica.

Eso sí, precisamente porque es igual al resto de las facturas, ha de garantizar lo mismo que ellas: su correcta legibilidad, la autenticidad del emisor y la certeza de que su contenido no ha sido modificado. Y, ahora sí que puedes preguntarte: ¿tienes en orden tus facturas?