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Crecer o quebrar, la empresa ante el reto de la transformación digital

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Crecer o quebrar, la empresa ante el reto de la transformación digital

El advenimiento de la era digital a partir de la democratización de la tecnología ha puesto a muchas empresas ante una encrucijada enorme: o crecen, o quiebran. Es la evolución del clásico ‘Renovarse o morir’ pensado originalmente por Unamuno. Ha llovido mucho desde los tiempos del escritor bilbaíno, y hoy ya no basta con afrontar el futuro con un simple lavado de cara; toca ir más lejos mediante la transformación digital. Mucho más lejos.

Tradicionalmente, los negocios siempre estuvieron circunscritos al ámbito local. Montabas tu tiendita en la calle que te había visto nacer y cambiabas la categoría de tus vecinos para empezar a llamarles clientes. Después, si la cosa iba bien, ponías un anuncio en el periódico y contratabas una cuña en la radio. Si te iba muy bien, ponías tu cara en una valla publicitaria de la autopista. Y si te iba de lujo, abrías una segunda tiendita en otro barrio de la ciudad. Tu capacidad de influencia se limitaba, por tanto, al potencial del negocio físico.

Pero entonces llegó Internet con sus arrobas, sus foros y su lenguaje HTML y cambió la historia de la tiendita. Y de la humanidad. Llegó Internet en forma de altavoz tamaño industrial para hacer crecer todos los negocios del mundo, de modo que éstos ya nunca más dependieron −ni dependen− de que al vecino de turno le apetezca pasar por el local. La tecnología ha borrado la barrera del espacio y la distancia. Hoy, gracias a ella, es muy sencillo llevar el producto donde se desee.

Mi empresa crece

Tenemos el mundo en un click, pero basta de contexto. Volvamos a la encrucijada: ¿crecer o morir? Los emprendedores que sueñan a lo grande, aquellos que se decantan por lo primero, adoptan un enfoque estratégico de sus negocios. Encuentran la manera de atraer y dar soporte a una base de clientes que pueda ser rápidamente escalable.

En este sentido, emplean la automatización para crear dinámicas de trabajo eficientes y lo complementan con una búsqueda casi constante de nuevas vías de modernización y rentabilidad. Tanto la automatización como las vías mencionadas tienen en el terreno digital una oportunidad para desarrollar todo su potencial. Basta con explotar las posibilidades que ofrece la nube −y que la calle no ofrecían−.

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Tanto si hablamos de productos tangibles como de servicios, información o conocimiento; la amplitud del mercado digital obliga a la empresa a realizar una transformación profunda en términos aspiracionales. No basta con mantener lo conseguido hasta el momento, hay que soñar a lo grande o prepararse para los sudores fríos.

En resumen, ¿qué hemos de hacer para elegir el crecimiento?

  • Debemos propiciar la transformación digital de la empresa y no quedarnos anclados en las viejas dinámicas operativas.
  • Automatiza todas las funciones que puedan ser asumidas por un software.
  • Haz que tu negocio sea escalable: procura no perder calidad en el crecimiento favorecido por el mercado digital.
  • Aprovecha las posibilidades de Internet (redes sociales, chats, etc.) para mantener una conversación fluida con tus clientes.
  • Del mismo modo, aprovecha la red para explorar mercados que en el entorno analógico te eran inaccesibles.
  • Procura estar al tanto de las novedades tecnológicas relacionadas con tu negocio e intenta incorporarlas de manera orgánica.

Para los 6 puntos, emplear una aplicación como Holded puede ser el soporte necesario en la adaptación digital.

Mi empresa quiebra

La tecnología no se ha abierto camino entre los humanos para suplantar nuestra identidad y tomar nuestras propias decisiones. Al menos de momento. Más bien ha llegado para facilitarnos la vida, expandir nuestra funcionalidad y trascender nuestras limitaciones. Funciona como una extensión refinada de nuestro cuerpo. En resumidas cuentas, la tecnología no es el enemigo. Y tampoco lo es en el mundo de la pequeña y mediana empresa.

Cientos de emprendedores han entendido esta cuestión y llevan tiempo aplicándola en sus negocios, sin importar la extensión en la que se mueven. Ciudades o pueblos, da igual; Internet ha fundido el mapa. Emplean datos en tiempo real, trabajan en la nube y construyen ecosistemas en el entramado digital a fin de aprovechar las soluciones que este entorno ofrece.

En oposición a esta tendencia inapelable, algunos negocios se resisten a dar el salto a lo digital, que es como decir que se resisten a crecer. Desaprovechar las infinitas posibilidades que ofrece la era digital en términos de empresa −venta, soporte, marketing, comunicación, etc. − se traduce en perder fuelle respecto a la competencia. Lanzarse al Tour de Francia con un monociclo pinchado: a la primera dificultad, no quedará otra opción que abandonar.

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Las empresas se miden por su capacidad de adaptación a la volatilidad del mercado, sea cual sea el sector en el que operan. El mercado siempre es volátil. De modo que, una empresa con nula capacidad de adaptación, ¿qué sentido tiene? La respuesta es evidente. A continuación, los puntos que hacen que una empresa caiga en desgracia por no poder adaptarse a la economía digital:

  • “Mi negocio es así, y así seguirá… nunca cambiará”: ni toda época pasada fue mejor, ni los procesos digitales son un capricho. La transformación al entorno digital mejora las decisiones y facilita las gestiones; al final es una cuestión de productividad.
  • “Yo solo vendo en mi manzana a gente que ya conozco”: maravilloso, pero piensa que cuando en tu manzana puede instalarse otro negocio más moderno y competente que tú. Cuando esto ocurra, la gente a la que ya conoces quizás deje de visitar tu mostrador. Diversifica o muere.
  • “Quien necesite que le mejore el servicio, que me llame”. Ok, y mientras tanto cientos de personas están quejándose de tu marca en Internet. Si quieres mantener a flote tu negocio, no subestimes el valor de la reputación digital.
  • “Yo sigo buscando a los trabajadores en los ‘Clasificados’ del periódico vecinal. Ya te lo he dicho: quien quiera algo de mí, que me llame”. La reputación digital de la que hablamos en el punto anterior también sirve para atraer talento a tu empresa, porque el prestigio de tu marca la convierte en un lugar apetecible en el que trabajar. Cuanto más eficientes sean tus trabajadores, mejor te irá el negocio; no hay mucho misterio en esto, ¿no?
  • ” A mí nunca me han llegado las vacas flacas”: pero tarde o temprano llegan, pues ya lo decíamos antes: el mercado es volátil. ¿Has oído hablar de la resiliencia? Todos los negocios la necesitan. El entorno digital es flexibilidad y agilidad ante los vaivenes del mercado.

En conclusión: la nostalgia por el comercio analógico es un lastre que entorpece la productividad, frena el crecimiento y, a la larga, aniquila cualquier posibilidad de sobrevivir en un mercado aceleradísimo. En este panorama, llegará el punto en el que necesites preguntarte, ¿quiero ser romántico o realista? ¿Prefiero vivir en el pasado o vivir el futuro? El pasado nunca vuelve, pero tampoco desaparece: déjalo en el lugar que le corresponde y exprime estos tiempos tan emocionantes.