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Elon Musk, el emprendedor más fascinante del siglo XXI

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Elon Musk, el emprendedor más fascinante del siglo XXI

¿Es Elon Musk incluso una persona real? Con esta irreverente pregunta, el periodista Tim Smith-Laing analiza la polarización que genera la figura de este emprendedor, que arrastra a legiones de fanáticos y detractores a partes iguales.

Musk acaba de ser noticia, otra vez, por una polémica que toca tangencialmente su labor como emprendedor. El dueño de Tesla quiso enviar unos submarinos a rescatar a los niños de Tailandia, pero después de que un buzo británico descartara la utilidad de su nuevo juguete, Musk le llamó “pedófilo”, un insulto del que tuvo que retractarse inmediatamente.

Se suele decir que toda publicidad es buena, tanto la buena como la mala. ¿Es una máxima válida también para Elon Musk? No lo parece: una marca como Tesla, que no hace publicidad y que depende enteramente de la buena imagen de su CEO, ¿puede sobrevivir a las salidas de tono de éste?

Complicado. Tim Smith-Laing recoge en su perfil algunas de las osadías del empresario de Pretoria –Sudáfrica–: “Musk decidió invertir sus ganancias con la venta de Paypal en cultivos para Marte, porque de esa manera todos tendremos un lugar a donde ir cuando finalmente perezcamos por un asteroide o un súper volcán o nuestra abrumadora estupidez. Algo que no haría cualquiera en su sano juicio, intentó comprar un juego de misiles balísticos intercontinentales de segunda mano a Rusia y, después de ser rechazado, decidió construir sus propios cohetes. Su objetivo es tener su propia nave de camino a marte en 2022”.

El problema esencial de ir a Marte es que allí no hay oxígeno en la atmósfera. Eso significa que una hipotética colonia necesitaría de coches eléctricos y, en una versión más avanzada del transporte, tubos a través de los que mover una cápsula comprimida: es decir, necesitaría coches Tesla y el Hyperloop en el que lleva años trabajando mediante Space X.

En otras palabras: Elon Musk lleva años desarrollando proyectos utilizables en Marte que proporcionan ingentes cantidades de dinero en la Tierra. Son proyectos rentables pero, sobre todo, son proyectos originales, porque Elon Musk se ha metido de lleno en su traje de genio visionario. Simplemente porque creyó en ello, Musk produjo 20.000 lanzallamas bajo el nombre de Boring Company y éstos se agotaron en casi de inmediato.

También usó un cohete para poner un coche Tesla en órbita. Y está tratando de originar una revolución en el transporte con el llamado Hyperloop. Es difícil que Elon Musk no te guste, pues está empeñado en inventar mejoras para todos y además nos ofrece grandes dosis de entretenimiento por el mismo precio.

En el star system de millonarios tecnológicos Elon Musk es, sin duda, el que más juego da de todos. Junto a él tenemos a Bill Gates, el antiguo hombre-más-rico-de-la-Tierra que destaca por su discreción; también está Jeff Bezos, un emprendedor demasiado sensato, demasiado empeñado en amasar una inmensa fortuna; en la lista encontramos además a Steve Jobs, el gran impulsor del movimiento disruptivo sobre el que se ha edificado Silicon Valley… Ha habido y hay emprendedores brillantes, pero ninguno tan pomposo como Musk.

Y quizás ese sea su gran lastre: después de conquistar el conocimiento y el poder económico, Musk quiere ir un paso más lejos para convertirse en una especie de superhéroe. Hay cierta vanidad de filántropo estilo Tony Stark difícilmente digerible. Es la misma vanidad que le ha hecho pensar que su submarino podría sacar a los niños de la cueva de Tailandia o, más aún, la que no le permite aceptar un “no” por respuesta.

Sobre Elon Musk, en este caso concreto, pesa la misma pregunta que pesa sobre los superhéroes de cómic. ¿El mundo necesita un Superman o un cuerpo de rescate bien preparado? Mientras surjan cuestionamientos de este tipo alrededor de Elon Musk, la gente seguirá posicionándose a favor y en contra de su figura, y Tesla correrá el riesgo de perder prestigio dentro del mercado del automóvil.

Al menos, hasta que Musk, autoproclamado Rey Midas de Marte, tenga que albergarnos a todos en el Planeta Rojo ante un hipotético colapso de la Tierra…