Contabilidad

Consejos para contabilizar el leasing si eres autónomo

Consejos para contabilizar el leasing si eres autónomo

¿Sabes contabilizar el leasing? En este artículo te explicamos cómo hacerlo y así beneficiarte de esta práctica tan extendida entre los autónomos.

Hace unos años, el leasing parecía una práctica jugosa que, sin embargo, estaba al alcance de muy pocos afortunados. Pero, como siempre ocurre en este tipo de negocios, al final se ha ido popularizando y convirtiéndose en el pan nuestro de cada día… Hasta tal punto de que, a día de hoy, a lo mejor te estás planteando apuntarte al carro y por eso te empiezas a preguntar cómo hacerlo.

En el caso de este artículo, por cierto, vamos a centrarnos en aprender a contabilizar un leasing en el caso de que seas autónomo. Aunque, incluso en esa eventualidad, a lo mejor ahora mismo te estás preguntando: ¿qué es exactamente esto del leasing? ¿Y por qué no me sale por ningún sitio en mi software de contabilidad?

No sufras. A continuación tienes las respuestas.

¿Qué es el leasing (y qué ventajas tiene)?

El leasing es un contrato a través del que una empresa o autónomo goza de un activo productivo durante un tiempo concreto a cambio del pago de un canon que suele dividirse en períodos (mensuales, semestrales, etc.). Una vez se vence ese tiempo concreto, ese activo productivo puede devolverse a su dueño o puede adquirirse según las opciones de compra reflejadas en el contrato.

Y es de suponer que la primera ventaja del leasing y de contabilizarlo ya te habrá venido a la cabeza (¡disfrutar de algo sin tener que comprarlo pero reservándote la opción de hacerlo a largo plazo!). Pero hay muchos otros beneficios que detallamos a continuación…

  1. Mayor seguridad para el arrendador. El contrato de leasing implica que, si el arrendatario deja de pagar, el activo productivo vuelve a posesión del arrendador. Y esto implica mayor seguridad que un alquiler al uso, claro.
  2. Mejores beneficios fiscales. Un autónomo puede deducir las cuotas del leasing, lo que siempre será una ventaja a tener en cuenta.
  3. Posibilidad de compra final si el activo productivo es del agrado del arrendatario.
  4. Disminución de la obsolescencia. Está claro, sin embargo, que comprar el producto no es la opción habitual, sino que contabilizar el leasing suele usarse más bien para tener siempre un activo productivo puntero y renovarlo por la nueva versión en cuanto esta sale al mercado.
Consejos para contabilizar el leasing si eres autónomo

¿Cómo contabilizar el leasing si eres autónomo?

Ahora, amigo autónomo, llegamos al corazón de este asunto: ¿cómo contabilizar el leasing? Pongamos que ya tienes la factura correspondiente de un leasing y que, obviamente, tu primer impulso es incluirlo como gasto de alquiler. Eso es lo que harías con un renting, claro. Pero estamos en un caso diferente, y resulta que el leasing ha de incluirse dentro del grupo de compras.

De esta forma, al contabilizar el leasing como compra, es necesario estipular el valor al contado del activo productivo del que disfrutamos. Se hará, entonces, en base a tres factores diferentes:

  • Un activo, que dependerá de la naturaleza del activo correspondiente (ya sea material o intangible).
  • Un pasivo financiero.
  • La carga financiera de los intereses generados. En este caso, esta carga se imputará a la cuenta de Pérdidas y Ganancias.

Hay que tener en cuenta un detalle realmente importante en este tipo de contratos: en un leasing, es el autónomo el que asume la totalidad de riesgos y beneficios asociados al activo productivo. Al fin y al cabo, y supuestamente, el autónomo está pagando las diferentes cuotas del pago de un artículo que (repetimos: presuntamente) acabará adquiriendo a largo plazo. Y, por lo tanto, es normal que sea el autónomo el que asuma los riesgos y beneficios.

Pero las cosas siempre funcionan así: para gozar de ciertos beneficios, también hay que asumir algunos riesgos. Sea como sea, y como ya has visto, contabilizar el leasing tampoco es que sea difícil para un autónomo. Así que ¿por qué no te animas?