Consejos Finanzas

Consejos para hacer un diagnóstico financiero de tu empresa

Consejos para hacer un diagnóstico financiero de tu empresa

¿Sabes ese sabio consejo de abuela que dice que, cada cierto tiempo en tu vida, debes detenerte, saborear el momento, hacer balance, disfrutar los logros, aprender de los fallos… y seguir adelante? Es una lección que olvidamos demasiado a menudo, viviendo como vivimos en una sociedad que nos mantiene ocupados continuamente. Y es una lección que no solo deberías aplicar a tu vida personal, sino también a tu propia empresa realizando el inventario pertinente y el consiguiente diagnóstico financiero.

Pero empecemos por el principio: ¿qué es exactamente un diagnóstico financiero? Podría decirse que un diagnóstico financiero es un método con el que determinar la situación financiera de una empresa mediante el análisis de la información proporcionada por contabilidad. Esta información clarificará los niveles de endeudamiento, liquidez, rentabilidad y el punto de equilibrio financiero.

Dicho así suena fácil, ¿verdad? Pero seguro que, si alguna vez te has puesto a hacer balance en tu empresa, habrás advertido que el inventario es una actividad de todo menos sencilla… Precisamente por eso aquí van un buen puñado de consejos para que el diagnóstico financiero de tu empresa sea totalmente impecable.

 

¿Qué debe considerar todo diagnóstico financiero?

Como ha quedado explicado más arriba, el objetivo de todo diagnóstico financiero es determinar la situación financiera de la empresa usando conceptos como el endeudamiento, la liquidez, la rentabilidad y el equilibrio financiero. Pero ¿cómo llegar hasta estos conceptos? Para empezar, realizando una análisis pormenorizado del entorno de la propia empresa con tal de identificar por un lado las oportunidades que pueden impulsar el negocio hacia el futuro y, por el otro, las amenazas que pueden cortar ese avance.

Para ello, todo inventario ha de estructurarse en base a la detección, aislamiento y definición de todo un conjunto de puntos fuertes y débiles internos: los primeros con tal de ser potenciados, los segundos para ser paliados en la medida de lo posible. Esta es la única forma de tener una idea clara de cuál debe ser el camino de una empresa hacia su futuro idóneo.

 

¿Qué indicadores usar en tu inventario?

Ya se han mencionado dos veces en este mismo artículo: el endeudamiento, la liquidez, la rentabilidad y el equilibrio financiero. Estos son los indicadores que ha de usar todo diagnóstico financiero… Pero ¿qué es exactamente cada uno de ellos?

Los indicadores de liquidez, por ejemplo, cuantifican la capacidad de la empresa a la hora de originar dinero efectivo con el que cumplir compromisos y obligaciones en un futuro próximo. Son estos indicadores de liquidez los que definen si una empresa tiene una base financiera lo suficientemente sólida como para afrontar el pago de las deudas a corto plazo.

Los indicadores de endeudamiento, por su parte, determinan la porosidad de la empresa a la hora de financiar sus operaciones e inversiones con un capital propio. Dicho con una pregunta: ¿es el patrimonio de la empresa suficientemente sólido como para cubrir sus obligaciones?

Los indicadores de rentabilidad indican si una empresa puede o no perdurar en el tiempo. ¿Es sostenible el futuro de tu empresa? Probablemente dependa de su efectividad a la hora de gestionar costos y gastos.

Y, por último, los indicadores de eficiencia servirán a la empresa para medir la efectividad de una empresa a la hora de gestionar sus recursos. Porque, al fin y al cabo, solo una empresa eficiente es capaz de pasar con nota un proceso de inventario.

 

¿Qué etapas ha de seguir todo diagnóstico financiero?

Todo diagnóstico financiero necesita una etapa preliminar que sirva para determinar el objetivo del análisis a realizar. Pero no solo eso, sino que también es primordial tener claros otros conceptos circundantes como la información imprescindible para realizar ese análisis y el grado de precisión que se perseguirá en el mismo. Para esto último, lo más efectivo es establecer unos índices analíticos bien sólidos.

Una vez definido todo lo dicho, es el momento de pasar a la etapa del análisis formal, que vendría a ser la cara cuantitativa del inventario. Es en este momento en el que hay que crear e implementar todo un conjunto de técnicas y herramientas que sirvan para conquistar los objetivos deseados. Cálculos, gráficos, mapas conceptuales… Decide cuáles son estas herramientas dependiendo de las necesidades de tu propia empresa.

Finalmente, el diagnóstico financiero deberá finalizar con una etapa de análisis real en la que lo cuantitativo del estadio anterior troque en cualitativo. De esta forma, es necesario estudiar la información obtenida en la etapa de análisis formal, detectar problemas (y sus pertinentes causas), establecer juicios, buscar alternativas, seleccionar las mejores e implementarlas. Y, entonces, descansar con el trabajo bien hecho y la seguridad de futuro que otorga.