Contabilidad

Cómo llevar una contabilidad óptima en tu pyme

Cómo llevar una contabilidad óptima en tu pyme

¿Eres el encargado de la contabilidad de tu pyme? Aquí tienes algunos consejos para llevarla de la forma más óptima posible.

Una pyme se ve totalmente definida por su tamaño empresarial: lo de “pequeña y mediana empresa” significa precisamente eso, que es una empresa con un tamaño más bien tirando a minúsculo. Es por eso mismo que, ante una situación de equipo profesional reducido, es probable que el CEO de una pyme también sea el encargado de llevar la contabilidad. Y eso puede derivar en un problema.

Porque el profesional 360º existe, ese que sabe de todo, pero hay que entrenarlo y alimentarlo. También educarlo adecuadamente para que, en el caso de la contabilidad, acabe teniendo una visión de la situación financiera general a partir del monto de ingresos y gastos. También par estar en paz con Hacienda. Eso sobre todo.

Una buena contabilidad de empresa, algo para lo que puedes (y deberías) apoyarte en un buen sofware online, consiste en el registro de todos los movimientos económicos. El objetivo es que el estado contable resultante de este ejercicio te permita tomar decisiones estratégicas de cara al futuro de tu pyme.

Esa es la finalidad última. Pero, antes, deberías preguntarte: ¿cómo llevar de forma óptima la contabilidad de tu pyme? A continuación exponemos las cinco áreas que deberías tener totalmente controladas.

 

Libros de registro

Toda empresa, también toda pyme, está obligada a llevar unos libros de registro que estén al orden del día. Aquí es donde puede resultarte de mayor ayuda un software de gestión empresarial con soluciones de contabilidad como, por ejemplo, el de Holded.

La idea es que tengas bien actualizados el libro de ingresos (con todas las entradas económicas recibidas), el libro de gastos (con las salidas monetarias), el libro de bienes de inversión (con un registro de todos tus activos) y el libro registro de provisiones de fondo y suplidos (contemplando todas las entregas a cuentas y los gastos pagados en nombre de tus clientes). Suena complejo, pero cuando lo automatices verás que tampoco es para tanto.

 

Libro diario

De forma paralela a todos los libros mencionados en el punto anterior, es necesario que tu pyme tenga un libro diario en el que reflejar absolutamente todas las transacciones económicas que cada día realiza tu compañía. No olvides, en este caso, que en este libro diario también debes incluir la conciliación bancaria, que no es otra cosa que la comprobación de que los movimientos en tu cuenta bancaria y los movimientos registrados en tus libros coinciden al cien por cien. Todo sea para evitar sorpresas.

 

Gestión documental

Facturas, tickets, documentos, nóminas… Guárdalo todo, porque solo así podrás llevar un gestión documental completa y efectiva. Nunca sabes cuándo necesitarás un documento en concreto y, de hecho, tampoco sabes si lo necesitarás nunca. Por eso mismo es importante que lo guardes todo. Y, si quieres optimizar el espacio y te da miedo que todos estos documentos acaben por invadir tu oficina, siempre puedes digitalizarlos.

 

Impuestos

La presentación de impuestos es, más que probablemente, la parte más importante de la contabilidad de toda pyme. Hay que estar en paz con Hacienda para, de esta forma, poder seguir funcionando en el día a día sin sustos totalmente prescindibles. Así que ya sabes: presenta los modelos que le toquen a tu tipo de empresa, ya impliquen el pago de un impuesto o una mera información.

 

Balance anual

El balance anual es el punto y aparte de la contabilidad de toda pyme. Es necesario que, coincidiendo con el vencimiento de cada ejercicio fiscal, hagas un balance en el que consten tus recursos, tus activos y tus deudas. Este balance, además, será la mejor forma de encarar el nuevo tramo fiscal de tu compañía estableciendo unos objetivos económicos concretos. Y, entonces, vuelta a empezar con la contabilidad anual. Que no pare el ritmo.