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¿Cómo aumentar la productividad de tus empleados?

¿Cómo aumentar la productividad de tus empleados?

Lejos queda aquel modelo empresarial en el que el jefe creía a pies juntillas que lo único que debía hacer para que sus empleados fueran productivos era, fundamentalmente, pagarles. Los tiempos cambian, y la gestión de equipo es algo a lo que cada vez se le otorga mayor importancia porque, al fin y al cabo, es uno de los factores determinantes para conseguir que una empresa funcione de forma óptima.

La clave de toda buena gestión de equipo es, fundamentalmente, tener siempre en mente que un equipo está formado por personas humanas. Y que, por lo tanto, el cemento que le une ha de ser el mismo que fomenta las relaciones humanas… Para aclararlo mejor, este artículo aborda cuatro formas básicas de aumentar la productividad de tus empleados.

 

Ofreciendo el mejor espacio de trabajo posible

Puede que tu modelo de empresa implique que tus empleados trabajen desde casa, y entonces serán ellos los que deberán pensar en su propia comodidad. Pero si van cada día a la oficina a trabajar, el secreto es precisamente hacerles sentir como si estuvieran en su hogar.

Por lo menos en lo que a comodidad y recursos se refiere: asegúrate de que tengan suficiente espacio para no sentir claustrofobia laboral, prioriza su comodidad (pensando, claro, que va a pasar muchas horas al día en el mismo lugar), haz que tengan todo el equipamiento y material que necesitan para desempeñar sus tareas… Y no te olvides de cosas más prosaicas como sostener una temperatura agradable en la oficina o mantener limpios los lavabos. Pueden parecer minucias, pero estas minucias son las que harán que un empleado trabaje a gusto y que, por lo tanto, sea más productivo.

 

Cuidando al empleado

Repetimos: una buena gestión de equipo se basa en establecer relaciones humanas. Y, para ello, hay que trabajar primordialmente en tres direcciones básicas. Para empezar, es necesario que te asegures de que cada uno de tus empleados está realizando un trabajo para el que está capacitado: no hay nada que desmotive más que enfrentarse a la frustración diaria de un trabajo que te supera.

Segunda dirección en la que trabajar: reconoce y premia el buen trabajo de tus empleados. Todos nos hemos visto ante la desesperante situación de no ver nuestro trabajo reconocido, algo que se traduce habitualmente en desmotivación y, por lo tanto, una menor producción.

 

Mantén una comunicación constante

El anterior punto de este artículo ha dejado claro que la prioridad de tu plan de gestión de equipo debería ser conocer a tus empleados. Y, para ello, lo mejor que puedes hacer es escucharles y hablar con ellos. Mantén un canal de comunicación (humana) abierto de forma continua para conocerles mejor y así adecuar sus metas a su potencial.

Considera, además, que un buen canal de comunicación es aquel que es bidireccional y no unidireccional. No se trata de que seas el jefe que solo se dedica a escuchar a sus empleados: debes trabajar la claridad asertiva a la hora de comunicar a tu equipo tanto tus necesidades como tus objetivos. Solo así podrán trabajar en consecuencia.

 

Pon a su disposición las herramientas necesarias

Para empezar, cada empleado a de disponer de las herramientas óptimas para realizar su trabajo: equipos tecnológicos, software, aplicaciones… Si hay un embudo en el proceso productivo, que no sea por culpa de la técnica.

Pero, sobre todo, donde es necesario hacer especial hincapié es en el cada vez más necesario software de gestión de equipo (como, por ejemplo, el de Holded). Un software que dinamice el funcionamiento del grupo y que conecte a todos sus integrantes con funciones como las listas y tareas, las vistas de proyecto, la gestión de los tiempos o el control de la rentabilidad de cada proceso. Así funcionan los equipos del siglo XXI.