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Brainhack: borra estas 3 cosas de la mente para alcanzar tus objetivos

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Brainhack: borra estas 3 cosas de la mente para alcanzar tus objetivos

Hay un planteamiento muy obvio que conviene tener en mente para organizarnos mejor la vida: nuestra energía es limitada, donde invertimos la energía, invertimos nuestro porvenir. Decir que hay tiempo para todo es faltar a la verdad; pensar que necesitamos renunciar a ciertas cosas para lograr otras es un ejercicio inteligente, una muestra de madurez. Lo contrario se llama omnipotencia y no ha nacido la persona que pueda incluirla en su currículum.

Bajo estas líneas analizaremos tres rasgos de personalidad que hemos de desechar. Produndizaremos en ellos y trataremos de ofrecer alternativas necesarias a fin de alcanzar las metas que nos hemos marcado.  Veamos cuáles son:

Tengo miedo al fracaso

Nada es completamente seguro. Nada es perfecto. No existe una sola garantía de que nuestros propósitos saldrán como los hemos previsto, pero tampoco tenemos asegurado que nuestra vida siga por los mismos derroteros.

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No obstante, si experimentamos el miedo al fracaso es porque estamos valorando la posibilidad de montar algo o cambiar algún aspecto de nuestra vida. En ese caso vale la pena reconfigurar el pensamiento habitual de pavor hacia la incertidumbre y enfocar estas dos ideas:

La primera es que el hecho de emprender o cambiar de rumbo no significa necesariamente que ese cambio vaya a salir mal. No siempre toca ‘lo malo por conocer’. El fracaso es una expectativa pesimista y un poco morbosa atravesada por nuestros prejuicios y nuestras inseguridades, pero en muchos casos no deja de ser una expectativa irreal.  La segunda idea básica es que dejar de hacer cosas ilusionantes por miedo ya es un fracaso en sí mismo… Si ocurre esto ya hemos fracasado, entonces, ¿de qué tenemos miedo?

Paso de los sentimientos

Son transmisores de información muy potentes a los que no solemos hacer demasiado caso. La rabia nos habla sobre nuestra propia vulnerabilidad. La ansiedad nos dice que debemos equilibrar algunos aspectos de nuestra vida. El miedo pone delante las cosas que más te importan. La apatía refleja las cosas que te agotan poco a poco.

Los sentimientos nos ayudan a traducir los problemas y las alegrías que van dejando poso en nuestro estado de ánimo, por lo que no conviene darles la espalda como si no fueran con nosotros. Si quieres lograr un objetivo concreto, necesitas –urgentemente– sintonizar tus sentimientos y prestarles mucha atención, porque ellos te dirán qué camino debes recorrer.

Evito los problemas

Lo hacemos muchas veces, vemos los problemas como viéramos un pájaro cobijado en una tubería: por el mismo camino que vino, se irá. ¿Pero y si no lo hace? ¿ Y si termina anidando? Durante el tiempo que obviamos los problemas estos crecen y se multiplican, de modo que conviene tomar medidas antes de que terminen convirtiéndose en algo con lo que apenas podamos lidiar.

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Puedes empezar por apuntar en un papel/archivo todas tus deudas. O si te perturban tus hábitos, puedes escribir en una lista todos los hábitos te generan problemas a nivel de salud, de relaciones, de trabajo o de lo que sea. Piensa en ellos y separarlos en unidades pequeñas y minuciosas para poder borrarlos poco a poco. Después crea un mapa mental más general de la dirección en la que quieres moverte para lograr una transformación real. Y piensa en quién te puede ayudar. Y a quién debes una disculpa. Elimina todo el lastre posible antes de avanzar.

(Vía Forbes)