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11 min de lectura

Autónomo vs asalariado: ¿quién paga más impuestos?

La discusión de siempre, pero con los números encima de la mesa. Si estás dudando entre montártelo por tu cuenta o quedarte en nómina, aquí tienes la comparación real de lo que paga cada uno en 2026.

Autónomo vs asalariado: ¿quién paga más impuestos?
Denisse Cufaro

Publicado el

"Los autónomos pagan un dineral en impuestos." Lo has oído mil veces y es verdad… a medias. Con los mismos ingresos un autónomo suele pagar más que un asalariado, sí, pero casi nunca por el motivo que la gente cree.

El culpable no es tanto Hacienda como la cuota de autónomos, que el trabajador por cuenta propia paga entera él solito. En este artículo lo desmontamos pieza a pieza: cuánto paga cada uno de IRPF, de IVA y de Seguridad Social (sí, la cuota no es un impuesto, sino una cotización, pero es la carga dineraria más importante y la que inclina la balanza), con ejemplos y tablas de 2026 para que veas los números claros y decidas con criterio.

Un apunte antes de empezar: las cifras que verás son orientativas y están calculadas con la normativa de 2026. Tu caso real depende de tu comunidad autónoma, tus gastos, tus hijos y tus deducciones, así que confirma siempre los importes en la Agencia Tributaria y en el simulador de la Seguridad Social.

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¿Quién paga más, el autónomo o el asalariado?

Con el mismo nivel de ingresos, paga más el autónomo. Y la diferencia está en la Seguridad Social, no en los impuestos: el autónomo asume su cuota completa, mientras que del asalariado se ocupa en gran parte la empresa. En el IRPF la cosa se da la vuelta y el autónomo suele pagar algo menos, porque puede deducir más gastos.

Dicho de otra forma: ganas por goleada en IRPF, pero pierdes de calle en Seguridad Social, y el resultado del partido casi siempre le sale más caro al autónomo, sobre todo cuando los ingresos son bajos o medios. Aquí lo tienes resumido:

Concepto¿Quién paga más?Por qué
Seguridad SocialEl autónomo, y con diferenciaPaga el 100% de la cuota; el asalariado solo pone un 6,48%.
IRPFEl asalariado, salvo en rentas bajasEl autónomo deduce su cuota y sus gastos, y le baja la base; pero en rentas bajas el asalariado apenas paga IRPF y la balanza se invierte.
IVANinguno de los dosEl autónomo solo lo recauda para Hacienda; no es dinero suyo.
TotalEl autónomoEl sobrecoste de la cuota supera cualquier ahorro de IRPF; y en rentas bajas ni siquiera hay ahorro.

A partir de aquí lo vemos en detalle: primero qué es cada pago, luego un ejemplo con los dos ganando lo mismo y una tabla que compara cuatro niveles de ingresos.

¿En qué se te va el dinero: IRPF, Seguridad Social o IVA?

Aquí hay un malentendido de base. Cuando decimos "impuestos" metemos en el mismo saco cosas que no lo son. El IRPF y el IVA sí son impuestos; la cuota de la Seguridad Social es una cotización. Distinguirlos es lo que aclara todo el debate, así que vamos uno por uno.

El IRPF, ¿lo pagas distinto siendo autónomo?

El IRPF grava lo que ganas y funciona igual para todos: es progresivo y va por tramos, de modo que cuanto más ganas, mayor es el tipo que se te aplica. Estos son los tramos del IRPF de referencia en 2026 (escala general orientativa, sumando la parte estatal y la autonómica):

Base (desde – hasta)Tipo orientativo
0 – 12.450 €19 %
12.450 – 20.200 €24 %
20.200 – 35.200 €30 %
35.200 – 60.000 €37 %
60.000 – 300.000 €45 %
Más de 300.000 €47 %

Lo que cambia es cómo se calcula la base de cada uno. El asalariado descuenta unos 2.000 € de gastos y, si su sueldo es bajo, una reducción adicional por rendimientos del trabajo.

El autónomo resta sus gastos deducibles reales, su cuota de autónomo y un porcentaje adicional por gastos de difícil justificación (5% en estimación directa simplificada, con un tope de 2.000 € al año). Al final, con los mismos ingresos, la base del autónomo suele quedar más baja y su IRPF de autónomo también, salvo en rentas bajas, donde la reducción del asalariado le da la vuelta.

¿Por qué pagas tanta Seguridad Social como autónomo?

Porque la pagas tú entera. El asalariado aporta alrededor de un 6,5% de su base (contingencias comunes, desempleo, formación y MEI) y el resto lo pone la empresa.

El autónomo, en cambio, se hace cargo de toda su cotización, mediante una cuota calculada sobre una base que depende de sus rendimientos. Estos son los 15 tramos vigentes en 2026:

Rendimiento neto/mesCuota mensual 2026 (orientativa)
Hasta 670 €205,88 €
670 – 900 €226,47 €
900 – 1.166,70 €267,65 €
1.166,70 – 1.300 €299,56 €
1.300 – 1.500 €302,65 €
1.500 – 1.700 €302,65 €
1.700 – 1.850 €360,29 €
1.850 – 2.030 €380,88 €
2.030 – 2.330 €401,47 €
2.330 – 2.760 €427,21 €
2.760 – 3.190 €452,94 €
3.190 – 3.620 €478,68 €
3.620 – 4.050 €504,41 €
4.050 – 6.000 €545,59 €
Más de 6.000 €607,35 €

La cuota sale de aplicar un 31,5% sobre la base que elijas (dentro de tu tramo de ingresos) y ese porcentaje se reparte de la siguiente forma:

  • Contingencias comunes (28,30%)
  • Contingencias profesionales (1,30%)
  • Cese de actividad (0,90%)
  • Formación profesional (0,10%
  • Mecanismo de Equidad Intergeneracional o MEI (0,90%).

La parte buena es que esa cuota es un gasto deducible en tu IRPF, así que parte de lo que sueltas de más lo recuperas pagando menos renta.

El IVA, ¿de verdad es un impuesto tuyo?

No, aunque muchos autónomos lo sufren como si lo fuera. Tú actúas de recaudador: cobras el IVA a tu cliente, lo tienes un tiempo en la cuenta y luego se lo ingresas a Hacienda.

Ni es un gasto ni es un ingreso tuyo, más allá del baile de tesorería mientras lo custodias. El asalariado, directamente, no toca el IVA. Por eso, para comparar de verdad lo que paga cada uno, el IVA se queda fuera.

Con los mismos ingresos, ¿cuánto acaba pagando cada uno?

Pongamos a dos personas en igualdad de condiciones: solteras, sin hijos y con la misma capacidad económica. El asalariado cobra 25.000 € brutos al año y el autónomo obtiene 25.000 € de rendimiento neto (lo que le queda tras descontar el IVA y los gastos de su actividad).

Aunque en un caso hablemos de neto y en el otro de bruto, ambas cifras se refieren a lo mismo: la renta que tiene cada uno antes de pagar su IRPF y su Seguridad Social. Estos son los números orientativos de 2026:

ConceptoAutónomoAsalariado
Ingreso de referencia25.000 € (rend. neto)25.000 € (bruto)
Seguridad Social4.680 € (390 €/mes)1.620 € (6,48%)
IRPF2.900 €3.525 €
Total a pagar7.580 €5.145 €

Fíjate en la paradoja: el autónomo paga unos 625 € menos de IRPF, pero unos 3.060 € más de Seguridad Social. El saldo final es que, ganando lo mismo, desembolsa unos 2.435 € más al año. La cuota se come el ahorro fiscal.

¿El autónomo sale perdiendo gane lo que gane?

Buena pregunta, porque la respuesta no es igual en todos los casos. Hemos repetido el cálculo con cuatro niveles de ingresos para ver cómo se mueve la diferencia:

Rendimiento/añoTotal autónomoTotal asalariadoDiferencia
15.000 €4.375 €972 €+3.403 € autónomo
25.000 €7.580 €5.145 €+2.435 € autónomo
40.000 €12.627 €10.340 €+2.287 € autónomo
60.000 €20.114 €18.512 €+1.602 € autónomo

El autónomo paga más en todos los tramos, pero el matiz importa. Con 15.000 € la diferencia es brutal (paga casi el doble que el asalariado), porque la cuota mínima pesa muchísimo sobre unos ingresos pequeños. Según subes de ingresos, esa distancia se estrecha en términos relativos, y en rentas altas casi se empareja, porque la cuota tiene un tope mientras que la cotización y el IRPF del asalariado siguen subiendo.

La moraleja es un poco cruel: cuanto menos ganas, peor te trata el sistema como autónomo. Y cuanto más facturas y más gastos reales puedes deducir, más se acerca la balanza.

¿Cuánto tienes que facturar para ganar lo mismo que un asalariado?

Este es el número que casi nadie hace, y duele un poco. Un asalariado con 25.000 € brutos se lleva a casa unos 19.900 € netos al año. Para quedarte con esa misma cantidad como autónomo, y con prestaciones parecidas, necesitas un rendimiento neto de unos 28.400 €.

Como ese rendimiento es lo que sobra después de tus gastos, en la práctica tendrás que facturar por encima de 35.000 € al año. Por ejemplo, si tus gastos rondan los 8.000 € anuales, la facturación necesaria se va cerca de los 36.000 € más IVA.

¿Qué puedes deducir tú que un asalariado no?

Aquí el autónomo juega con ventaja. Puedes rebajar tu base deduciendo los gastos ligados a tu actividad: suministros, alquiler del local, material, seguros, formación o tu propia cuota. Y en estimación directa simplificada aplicas un 7% extra por gastos de difícil justificación (con un tope de 2.000 € al año). Cuantos más gastos reales tengas, menos IRPF pagas. El asalariado no tiene ese margen.

¿Vas a tener peores prestaciones como autónomo?

En general, sí. El asalariado está mejor cubierto: la prestación por desempleo es más fácil de cobrar que el cese de actividad, la baja por enfermedad tiene mejores condiciones y las pensiones de jubilación suelen ser más altas, porque cotiza sobre bases mayores.

El sistema de cotización por ingresos reales ha limado algo esas diferencias, pero el asalariado sigue jugando con red y el autónomo, con menos.

Entonces, ¿te compensa hacerte autónomo o seguir en nómina?

La respuesta fiscal es clara, pero la decisión vital no cabe en una tabla. El asalariado gana en tranquilidad: sueldo estable, mejores prestaciones y cero peleas con Hacienda, a cambio de un techo de ingresos que marca su nómina y de menos margen para decidir.

El autónomo carga con más papeleo y más incertidumbre, pero se lleva libertad y, sobre todo, un potencial de ingresos sin tope: tú eliges cuánto trabajas, a qué precio y para cuántos clientes. Ganar bastante más que un buen sueldo es difícil por cuenta ajena y perfectamente posible por cuenta propia (igual que ganar cero si el mes viene torcido).

No hay una respuesta que valga para todos. Depende de tu actividad, de cuánto aguantes la incertidumbre y de cuántos gastos reales puedes deducir. La fiscalidad cuenta, pero no debería ser lo único que decida por ti.

¿Cómo puedes pagar menos impuestos siendo autónomo?

Si te tira el trabajo por cuenta propia, hay margen legal de sobra para aligerar la factura. Estas son las palancas que más se notan:

  • Estrena con la tarifa plana: 80 € al mes durante los primeros 12 meses si es tu primera alta y otros 12 más si tus rendimientos no superan el SMI.
  • Mira la cuota cero de tu comunidad: varias comunidades autónomas bonifican casi toda la cuota durante los primeros años.
  • Deduce todo lo que puedas justificar: guarda cada factura de tu actividad, porque cada gasto deducible te baja la base y el IRPF.
  • Lleva el IRPF al día: ajustar bien el modelo 130 cada trimestre te evita sustos en la declaración de la renta.
  • Plantéate la sociedad si ganas mucho: a partir de cierto beneficio, el impuesto de sociedades puede compensar más que el IRPF.

Al final, lo que marca la diferencia entre pagar lo justo o pagar de más es llevar las cuentas ordenadas. Con un software como Holded facturas, controlas tus gastos deducibles y sabes en todo momento cuánto vas a pagar de impuestos, sin llevarte el susto en junio.

Denisse Cufaro

Redactora de Contenidos

Redactora especializada en contabilidad, fiscalidad y el día a día de los autónomos y pequeñas empresas. Se ha especializado en escribir sobre fiscalidad, contabilidad y herramientas de gestión para acercar estos temas a autónomos y pequeños empresarios que buscan respuestas claras sin tecnicismos. Su enfoque combina rigor en la documentación con un lenguaje accesible, convirtiendo normativas complejas en guías accionables. Ha profundizado en temáticas como el IRPF, el IVA, los modelos trimestrales, la facturación electrónica y la nueva ley de autónomos, entre otros. En Holded, su objetivo es que cualquier persona pueda entender y gestionar mejor sus finanzas, independientemente de su nivel de conocimiento contable.

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