Facturación

Ahorra tiempo pagando facturas con las remesas bancarias

Ahorra tiempo pagando facturas con las remesas bancarias

¿Todavía no sabes qué son las remesas bancarias? Pues es un método de facturación que puede hacerte ahorrar una buena cantidad de tiempo.

Automatizar. Optimizar. Ahorrar. Estas son las tres coordenadas básicas a las que ha de aspirar toda empresa en pleno año 2019. Pero, ojo, porque ahorrar no es algo puramente económico: ahorrar dinero es importante, pero también lo es ahorrar tiempo… Y aquí te explicamos cómo conseguirlo pagando tus facturas con las remesas bancarias.

Antes de nada, sin embargo, es necesario aclarar un concepto en el caso de que este no esté del todo definido: ¿qué son los recibos domiciliados? ¿Los tienes controlados? Al fin y al cabo, son una práctica muy común: es una forma de pago que implica ingresar un importe concreto desde la cuenta bancaria del comprador en la cuenta bancaria del vendedor. Su particularidad es que, en este caso concreto, es el vendedor quien ordena el cobro, y no a la inversa.

Los recibos domiciliados, por cierto, pueden ser de dos tipos: de cobro o de pago. Y, con esto bien definido, subamos al siguiente escalón y preguntemos: ¿qué son las remesas bancarias?

 

¿Qué son las remesas bancarias?

Sintetizando al máximo, puede decirse que una remesa bancaria es un archivo que agrupa uno o varios recibos. Es, entonces, un documento que el vendedor presenta en su entidad bancaria para que sea esta la que gestione todos los cobros contemplados en la remesa.

¿No te queda del todo claro? Pongamos un ejemplo. Digamos que eres autónomo, y que trabajas con ocho clientes a los que ofreces tus servicios de forma continuada. Puedes ir haciendo las facturas de forma discontinua, o bien puedes aligerar el proceso creando una única remesa mensual que congregue los ocho recibos de estos clientes recurrentes. Al ser un proceso automatizado, solo tendrás que poner en marcha la remesa para que todo se lleve a cabo de forma automatizada.

No existe situación más paradisíaca, ¿no te parece? Pero, bueno, no nos aceleremos, porque no todo el monte es orégano y, para poder introducir un recibo en una remesa, este tiene que cumplir el formato de uno de los tres tipos específicos de remesas.

 

Tipos de remesas bancarias

Todos los documentos de las remesas tienen la obligación de estar formalizados en un formato específico que dependerá del tipo de remesa que quiera ejecutarse. Existen tres tipos de remesas bancarias:

  1. Remesa CORE. El destinatario (ya sea particular, empresa o autónomo) realiza los cobros pertinentes cargando el importe directamente en la cuenta bancaria de su pagador (que, de nuevo, puede ser consumidor, empresa o autónomo).
  2. Remesa COR1. Es igual que la remesa tipo CORE, siendo la única diferencia que la COR1 establece un plazo de presentación concreto.
  3. Remesa B2B. Estas remesas bancarias solo son posibles en el caso de que se realicen entre profesionales (ya sean empresas o autónomos) y de que la cuenta bancaria de destino sea una cuenta que el propio banco haya catalogado de «uso o actividad profesional». Estas suelen ser las cuentas empresa, cuentas autónomos y similares. Más complicaciones todavía: en el caso de la remesa B2B, es necesario que exista un acuerdo de autorización del giro de este tipo de recibos y, además, hace totalmente imposible la devolución de recibos.

 

Cómo generarlas

Ya está, ya ha quedado claro qué son las remesas bancarias y cuáles son sus tipos. También ha quedado claro que esta es una forma primordial de ahorrar tiempo gracias al componente de automatización y optimización que comporta. Pero la gran cuestión todavía está suspendida en el aire: ¿cómo puedes generarlas en tu caso concreto?

Pues es muy sencillo: recurriendo a un software de facturación específico, como el que se incluye por ejemplo dentro del software de gestión de empresas de Holded. Con las herramientas que este tipo de ERP pone a tu disposición, las remesas bancarias nunca fueron más fáciles.