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5 problemas a enfrentar a la hora de emprender online

5 problemas a enfrentar a la hora de emprender online

No es lo mismo emprender online que emprender ahí fuera, en el mundo “real” (y, sí, “real” está aquí entrecomillado porque ¿no son cada vez más reales los negocios online y el e-commerce en los que los clientes invierten cada vez más y más tiempo?)… Es por eso que, si tu intención es emprender online, deberías prestar atención a todo un conjunto de problemas exclusivos de este entorno.

Y, ojo, porque los problemas del online son numerosos y, de hecho, menos conocidos, estudiados y normativizados que los del offline. Por eso mismo la intención de este artículo es exponer con claridad los cinco escollos principales a superar por todo negocio online. Y también sus posibles soluciones.

 

Tecnología

Sin lugar a dudas, la tecnología es el gran elemento definidor de cualquier empresa online y de cualquier e-commerce. Por definición, todo negocio online tiene una necesidad profunda de una tecnología propia… Y aquí es donde los problemas se muliplican.

Para empezar, porque un emprendedor puede tener una gran idea empresarial pero no saber determinar qué tecnología necesita para llevarla a cabo. No solo eso: una vez definida la tecnología necesaria, resulta imperioso encontrar un proveedor adecuado al proyecto que sea capaz de asimilar las peculiaridades únicas del proyecto.

Y más todavía: incluso una vez encontrado el proveedor adecuado, el servicio técnico puede convertirse en un Infierno en la Tierra. Así que ¿por qué no considerar incluir a alguien en tu equipo que se espezialice en tecnología en vez de confiar en la bondad de los extraños?

 

Proveedores especializados

Ya ha quedado apuntado en el apartado anterior: encontrar el proveedor pluscuamperfecto es algo clave para tu empresa online o e-commerce. Pero es que, incluso una vez lo encuentres, deberías estar predispuesto a encontrarte con que ese proveedor tampoco es tan pluscuamperfecto (porque, al fin y al cabo, la perfección no existe).

Entre los problemas habituales con los proveedores está, principalmente, el hecho de que estos suelen priorizar las tiendas físicas frente a los e-commerce. Y esto suele traducirse en retrasos en los pedidos y en una rotura del stock que puede llegar a convertirse en un problema serio.

 

Economía

Hay que admitirlo: por mucho que una idea de empresa sea visionaria y se impulse hacia el futuro, la mayor parte de los bancos y cajas españoles viven en el pasado. Es cierto que existen cada vez más entidades bancarias que están intentando ponerse al día, precisamente porque también empiezan a proliferar alterantivas nativas online que están obligándoles a ponerse al día a marchas forzadas.

Si tu negocio online es un e-commerce, además, deberás enfrentar la gran pesadilla: ¿qué métodos de pago ofrecer a tus clientes? Ahí es donde los bancos tradicionales pueden decepcionar de nuevo, aunque tampoco es que opciones como PayPal sean la panacea, porque suelen cobrar comisiones más altas que las bancarias.

 

Logística

Puede que tu negocio online exista exclusivamente en la nube… Y, si es así, felicidades, porque te vas a ahorrar todo un conjunto de problemáticas exlusivas de los e-commerce que surgen precisamente cuando ese mundo online ha de convivir con el mundo real.

A ese respecto, abundantes son problemas como el encarecimiento de costes con productos que han de ser tratados con un cuidado especial (cuidado con las e-shops de vino y bebidas alcohólicas) o que necesitan refrigeración (lo mismo vale para tiendas online de comida). Por no mencionar la compleja logística necesaria para realizar envíos a zonas rurales donde no hay un volumen suficiente de e-commerce.

 

Financiación

Los ángeles financieros existen. Claro que sí. Pero son más escasos de lo que desearían todos los emprendedores online, quienes suelen protestar ante el hecho de que en nuestro país no exista una cultura sólida de ayudas financieras.

Y no solo eso: en el caso de que tu empresa online dé con un inversor de venture capital, hay una probablidad estadística muy alta de que, si no marcas muy bien los límites, este acabe estrangulando tu emprendimiento en vez de ayudarle. ¿La triste solución? Presupuestos ajustados y autofinanciación. Por lo menos, al principio.