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5 lecciones de marketing que aprendimos de Kris Jenner

5 lecciones de marketing que aprendimos de Kris Jenner

El éxito como manager de sus hijas le ha valido el título de “momager”… Por eso aquí van 5 lecciones de marketing según Kris Jenner.

Se le conoce como momager. Es decir, la suma de “mom” (“mamá”) y “mananger”. Y no es que sus hijas le hayan bautizado así: es el mundo entero el que, ante el éxito sin precedentes de la saga familiar de las Kardashians, ha creado este título laboral en su honor. Será por eso, al fin y al cabo, que resulta tan fácil aprender lecciones de marketing de la mano de Kris Jenner.

Pero, antes, un poco de historia. ¿Quién es exactamente Kris Jenner? Nacida en 1978, Kris saltó al centro del ojo público al casarse con el archiconocido abogado Robert Kardashian, que no solo daría apellido a esta mediática saga familiar, sino que también obtendría su propia ración de fama al ponerse al frente de la defensa de OJ Simpson en su juicio por el asesinato de Nicole Brown.

En 1991, Kris se divorció de Robert Kardashian para casarse con el atleta olímpico Bruce Jenner. Y aquí empieza lo interesante: en 1992, Kris Jenner se convertiría en la publicista de su marido para impulsar su figura pública. A partir de ahí, el resto es pura leyenda: de una forma u otra, Kris también se convirtió en publicista de su familia, algo que quedó más patente que nunca cuando, en 2007, les convirtiera en los protagonistas de “Keeping Up With The Kardashians“.

El programa nacía para aprovechar la popularidad del formato reality en general y de su hija Kim después de haber protagonizado un flagrante caso de sex tape. Pero, si te lo paras a pensar, ¿quién se acuerda de aquella sex tape a día de hoy? Nadie. Y ese es precisamente uno de los grandes éxitos de la momager. Por eso mismo resultan tan vitales las cinco lecciones de marketing según Kris Jenner que vienen a continuación.

 

Explota tus virtudes

Esta es la lección básica de todo gurú del marketing, obviamente. Pero el caso de Kris Jenner resulta particularmente elocuente por lo que tiene de renuncia… A saber: su virtud no es ser famosa, sino articular los discursos ajenos para hacer a otros famosos.

Y eso es lo que ha aplicado tanto a su ahora ex-marido (que aprendió la lección particularmente bien y montó su particular sobrexposición mediática en torno a su transición de género que la convirtió en Caitlyn Jenner) como a sus hijas. Kris renunció a ser una figura pública y se centró en las artes de marketing para hacer crecer a su familia… y así obtener beneficio económico. Negocio pluscuamperfecto.

 

Confía en la familia

¿Quién te conoce mejor y a quién conoces mejor que a tu propia familia? A nadie. Pero, ojo, porque no siempre se da el caso de que puedas aprovechar las habilidades de todos los miembros de una misma familia enfocándolos hacia un negocio común…

En el caso de que no sea así, tu “familia” será un equipo en el que confiar al mil por cien y con quien tengas unos lazos de unión sólidos a prueba de balas. El secreto es la confianza. ¿Puedes confiar en tu equipo como en tu familia? ¿Les conoces lo suficientemente bien como para aprovechar sus virtudes?

 

Busca las oportunidades

Lo de Kris Jenner es pura magia posmoderna: coger una pesadilla como puede ser una sex tape y transformar el impulso mediático que comporta en un reality de éxito que lleva ni más ni menos que 15 temporadas a sus espaldas. Esto es un ejemplo último de buscar y aprovechar las oportunidades incluso donde no parecen existir.

A partir de entonces, todas las oportunidades que han aparecido en el radar de Kris han sido convenientemente aprovechadas, desde el interés por el mundo de la moda hacia una de sus hijas (Kendall) o el matrimonio de otra de ellas (Kim) con una figura prominente de la industria musical (Kanye West). Y las que están por venir, porque lo suyo es un análisis continuo de la situación para aprovechar cualquier oportunidad que se presente.

 

Permítete fallar

En el año 2013, cuando “Keeping Up With The Kardashians” ya llevaba varias temporadas en antena, Kris Jenner dio un pequeño traspiés: intentó triunfar con un talk show titulado “Kris” que no acabo de cuajar y que desapareció de la parrilla televisiva tan solo un año después de su primer programa.

¿Hizo esto que la momager se achantara y se avergonzara del fracaso? Ni mucho menos: siempre hay que aprender de los errores, de los fracasos y los fallos. Y está claro que esto le sirvió a Kris para acabar de asumir que la primera línea de fama no era lo suyo.

 

Sé auténtico

Por último, otra lección que imparten todos los grandes gurús del marketing: sé auténtico. Es la única forma de triunfar de forma perdurable. Si algo ha inculcado la momager a sus hijas, eso es precisamente a operar en sus propios términos… y ver cómo el resto del mundo las imitan.

La afición por la silicona para esculpir una silueta de poderosas caderas y la locura por la cosmética son dos de las tendencias que pueden atribuirse precisamente a la autenticidad de las Kardashian. Y es que, cuando eres auténtico, el mundo solo puede querer imitarte.