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4 trucos mentales para disparar la creatividad y la productividad al mismo tiempo

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4 trucos mentales para disparar la creatividad y la productividad al mismo tiempo

La creatividad y la productividad suelen verse como fuerzas opuestas que viven en permanente tensión, luchando una contra la otra. No tiene por qué ser así; trabajar más duro y durante más tiempo no es la única manera de alcanzar el ansiado rendimiento en el trabajo, pues el pensamiento creativo también puede lograr resultados sorprendentes. Todo depende de cómo se enfoque el trabajo.

Después de décadas de investigación exhaustiva, todavía se sabe relativamente poco sobre el proceso creativo, y mucho menos sobre cómo podemos alcanzar cotas más altas de creatividad. Es uno de los pocos misterios que guarda nuestra mente. Lo que sí se ha logrado identificar es un cúmulo de patrones y rasgos que intervienen en el pensamiento creativo. En base a eso, podemos desarrollar trucos que confronten los bloqueadores de la creatividad para que la ayuden a despegar.

Los siguientes trucos pueden ayudar a cualquier persona a reforzar su creatividad y, en consecuencia, su productividad. En lugar de ampliar la jornada de manera infinita, trataremos de alcanzar el rendimiento por la vía creativa. Veamos 4 brainhacks:

Toma distancia psicológica

¿Alguna vez notaste cómo aumentaba la creatividad respecto a la solución de un problema a medida que te alejabas de él? Es la distancia psicológica que te ayudará en el trabajo. Esa distancia fomenta la creatividad, según el profesor de psicología Lile Jia. Nuestras mentes son más propensas a pensar creativamente sobre cosas que no estamos experimentamos en el momento, es decir, sin estrés.

Esto significa que para ser creativos, necesitamos alejarnos del problema. Una forma de hacerlo es adoptar la perspectiva de otra persona: pregúntate, ¿quién más ha trabajado en un problema parecido o ha hablado sobre ello?

Otra manera de crear distancia psicológica es reformular el problema pensando en la cuestión central como si fuera hipotética, improbable, futurista, distante o irreal. Por ejemplo, si necesitas encontrar soluciones al problema de los atascos de tu ciudad, no elijas tu ciudad, céntrate en una parecida que esté a kilómetros de distancia. La distancia favorece la creatividad.

Una última manera de encontrar cierta distancia psicológica es saltar a otro proyecto distinto cuando empieces a sentirte abrumado, complementandolo con pausas regulares. Siempre que te alejas de un proyecto, tienes la posibilidad de volver con una perspectiva más fresca y objetiva.

Reserva las funciones prioritarias para las horas de ‘flujo’

La creatividad aumenta y disminuye de forma natural durante las horas del día, siendo el pico horario de creatividad distinto para cada persona. En este sentido, tratar de trabajar constantemente en contra de tu ritmo natural puede llevarte a perder el tiempo y, finalmente, caer en un estado de profunda frustración.

Pese a que para la mayoría de personas las horas de más productividad se concentran en la mañana, hay quien consigue crear y concentrarse mejor en franjas horarias distintas. Asimismo, según un artículo publicado por la web Fastcompany, las investigaciones al respecto indican que las personas podemos producir durante no más de 120 minutos seguidos. A partir de ahí, la pausa se antoja imprescindible.

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En otras palabras: sólo necesitamos encontrar los ciclos del cuerpo propio. Chris Baile, redactor de la web ‘Life of Productivity’, recomienda apuntar los resultados de energía, concentración y motivación durante tres semanas para determinar las horas-pico a partir de esa tabla de datos. Clasifica estos tres valores con una puntuación del 1 al 10; traza un gráfico, busca patrones y añade notas describiendo los condicionantes externos.

Cuando sepas realmente en qué horas eres menos creativo y, por lo tanto, menos productivo, sencillamente dejarás de esmerarte en llenarlas con labores exigentes. En su lugar, puedes programar tareas administrativas o burocráticas, como la contestación de correos pendientes. Asimismo, guarda el trabajo abundante para las horas de máximo rendimiento. De ese modo, te sentirás mucho más productivo y –a la vez– descansado.

Encuentra tus propias restricciones

Las limitaciones cambian la forma en la que vemos el mundo que nos rodea, la forma en la que encaramos los problemas. Aunque intuitivamente puede parecer que menos reglas equivalen a más creatividad, esta regla intuitiva no funciona siempre de ese modo. Los investigadores han encontrado que las personas con menos recursos históricamente han demostrado mayor creatividad en la resolución de sus problemas, porque cuando los recursos son abundantes, el incentivo para innovar es menor. Esto significa que, hasta cierto punto, la creatividad puede propiciarse.

Por ejemplo, si le pides a un arquitecto que diseñe una casa con un cheque en blanco respaldando su obra, probablemente entregue un collage de buenas ideas sin un propósito concreto. Si le pides al mismo arquitecto que diseñe una casa con un presupuesto concreto, bajo unos parámetros de ecologismo y sostenibilidad, entonces adaptará esas ideas creativamente al dinero que le ofreces.

Siguiendo ese ejemplo, cada uno debería aplicarse ciertas restricciones temporales o presupuestarias a la hora de encarar un trabajo, pues la barra libre no suele alumbrar grandes obras maestras.

Optimiza el equilibrio neuroquímico

La creatividad está en sintonía con el equilibrio neuroquímico. Para que la productividad creativa fluya, necesita serotonina y dopamina, ¿y cómo se logra este equilibrio? Una técnica clave pasa por reducir el estrés. Las hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol ahuyentan los efectos de la serotonina que potencian la creatividad.

A medida que el cuerpo y la mente envían toda su energía a cuestiones vitales, expresiones menos relevantes como la creatividad se resienten. Cuando estás sometido al estrés, es menos probable que estés abierto a nuevas ideas. Cuando estamos estresados, preferimos las soluciones conocidas.

Para la mayoría de las personas, los niveles de serotonina son más altos por la mañana. Trata de maximizar los momentos en los que experimentas niveles más altos de serotonina, refuérzalos con alimentos ricos en proteínas y saludables, que respalden la función cerebral, y entonces busca todo tu potencial creativo. Y productivo.

(Fuente: Fastcompany)